El dilema de Godín

Andaba ya hace semanas el mundo rojiblanco entre preocupado y alterado por la posible no renovación de Diego Godín y, en consecuencia, su marcha del Metropolitano el próximo verano; preocupación que se ha disparado en los últimos días tras las preguntas a Simeone en rueda de prensa y los rumores llegados desde Italia en los que se apunta que el uruguayo podría haber pasado ya reconocimiento médico con el Inter de Milán en el más absoluto de los secretos.

NOTA del AUTOR: Para aquellos del ‘no consuman’, decirles tienen toda la razón y uno es el primero en (tratar de) no consumir lo dispuesto por la prensa deportiva patria; sin embargo, estos rumores (se confirmen finalmente o no) no provienen de España, sino de medios de otros países con una cierta seriedad.

Pero, yendo a lo que nos ocupa, pongámonos en antecedentes: Godín llegó al Atlético de Madrid de Madrid en el verano de 2010, procedente del Villareal; va camino, por tanto, de completar ocho campañas con la camiseta (¿por cierto, de donde proviene lo de ‘elástica’ para referirse a la camiseta?) rojiblanca. Recién llegado, alcanzaría su primer título como colchonero en la Supercopa de Europa ganada en Agosto de 2010 (goles de Reyes y Agüero) curiosamente contra el equipo que puede ser su próximo destino; pero, a partir de ahí, su primer año y medio no sería un camino de rosas, ni mucho menos: el mediocre séptimo puesto liguero alcanzado en la campaña 2010/11, tras un triple empate a puntos con quinto y sexto clasificados y en el que solo la carambola de la victoria del Real Madrid en la Copa del Rey nos clasificaría para Europa, acabaría con la – notable, por qué no decirlo – trayectoria de Quique Sánchez Flores en el Atlético; y, de los apenas seis meses del deja-vú de Gregorio Manzano, mejor no hablar.

Pero, por fortuna para todos (y para Godín, en el caso que nos ocupa), el sucesor de Gregorio Manzano en el banquillo rojiblanco fue Diego Pablo Simeone; ese hombre cuyo infinito mérito, entre otros muchísimos, es haber conseguido revalorizar (hasta cifras muy muchi-millonarias, en algunos casos) a un número muy notable de jugadores han pasado por sus manos y convertirles en ‘oscuros objetos de deseo de los grandes europeos (Diego Costa, Filipe Luis, Arda Turan, Lucas Hernández, Jose Maria Giménez o el propio Diego Godín son solo algunos ejemplos).

Yendo al plano deportivo, desde la llegada de Simeone, Godín se ha convertido en el absoluto líder de la defensa colchonera y un jugador clave en el mejor Atlético de Madrid de la historia, digámoslo con todas las letras: ser el jugador extranjero con más partidos en la historia del Atlético de Madrid y haber sido el autor material del gol que dio al Atlético la Liga 2013/14 en el Camp Nou en la última jornada, y sin ser ni muchos menos los únicos, son solo dos datos que pueden ayudar a entender la importancia del uruguayo en el equipo rojiblanco. Hay, de hecho, quien se plantea si es el extranjero más importante de la historia del Atlético. Y no va desencaminado.

Pero ahora, cuando apenas quedan cinco meses para que expire su actual contrato con el Atlético, el jugador, el club y la afición parecen enfrentarse a un dilema de difícil solución: la (teórica) política del Atlético de renovar solo año a año a aquellos jugadores de más de 30 años frente a un MITO de la historia de este club, que cumplirá 33 años en pocos días y al que equipos grandes (o equipo de notable nivel, para no entrar en polémicas y comparativas) de Europa  parecen ofrecerle tres años de contrato (dos fijos + uno opcional, en función de una serie de objetivos) con unos emolumentos notablemente superiores de los que actualmente percibe en el Atlético.

Godín, cojo, celebrando el importante triunfo. Foto: Rubén de la Fuente

Godín, cojo, celebrando el importante triunfo frente al Athletic. Foto: Rubén de la Fuente

 

El asunto no es baladí; y no es sencillo, por supuesto. Entre otras muchas razones, porque las razones (y valga la redundancia) a favor o en contra de su renovación contienen varias falacias o, cuando menos, argumentos muy discutibles.

En primer lugar: cierto es que Gabi o Fernando Torres, auténticos mitos rojiblancos y en tiempos no muy lejanos, aceptaron estas renovaciones año a año; sin embargo, el argumento esgrimido por algunos en el sentido que los citados lo hicieron por amor al club y que Godín, si de verdad quiere al Atlético, debe hacer lo mismo, encierra dos trampas. La primera, que el uruguayo, pese a todo lo demostrado en los ocho años que lleva en el Atlético y que ha sido muchísimo, no ha salido de la cantera del Atlético y no tiene que sentirse obligatoriamente atlético (aunque se lo sienta, en gran medida y su compromiso este fuera de toda duda); la segunda y más importante: durante aquellos años de renovaciones temporada a temporada, ¿tuvieron Gabi o Fernando Torres ofertas de clubes de primer nivel europeo, por dos o tres años y que aumentasen considerablemente el sueldo que les ofrecía el Atlético? La respuesta es muy clara: NO.

Y en cuanto a aquel razonamiento de que, una vez perdidos Gabi y Fernando Torres, el Atlético no puede dejar de ir a otro de sus referentes, que se necesita un líder en el campo, que este equipo no va a tener carácter si (también) Godín abandona el barco. De verdad, hagamos examen de conciencia… desde la llegada de Simeone, ¿algún atlético cree que el Atlético necesita algún otro líder que no sea el propio entrenador argentino?

Y, por último, en todo esto de las renovaciones año a año, a partir de que los jugadores cumplan 30 años, se encierra la otra gran falacia. Como punto de partida, suena razonable: se pierde velocidad; en jugadores con un fuerte desempeño físico (como es el caso de Godín) las prestaciones bajan, se es más propenso a las lesiones y a tardar en coger la forma. Pero, como toda regla en la vida, debe tener excepciones. Y, de hecho, las tiene; en el propio Atlético, no hay que irse muy lejos. Si esa es la norma, ¿por qué se le hizo a Kalinic el verano pasado un contrato por tres años, cuando ya tenía cumplidos los 30?  Porque se le hizo a Filipe Luis (otro personaje y otra renovación que daría para debatir mucho) un contrato de 4 años, en el verano de 2015 y a su vuelta del Chelsea, ¿cuándo le faltaban apenas dos meses para cumplir los 30? Preguntas sin respuesta, sospecho.

El rendimiento del Godín de hoy, enero de 2019, no es el mismo que era hace tres o cuatro años; de eso, a nadie puede caberle duda alguna. Tampoco es, ni muchísimo menos, lo desastroso que algunos personajes de Twitter-Atleti parecen ver. La pregunta, llegados a este punto, sería; ¿Es su rendimiento actual suficiente para renovarle tres años (o dos + uno) con las cantidades que parece ofrecerle el Inter? Pues, si uno lo mira objetivamente, es probable que no. Si uno piensa esto en términos puramente románticos, lo ideal sería que ambas partes cediesen un poco: el club, haciendo una (otra) excepción a la regla y el jugador renunciando a algún año y a algunos cientos de miles de Euros por año. No podría haber mejor final para esta historia.

Pero, lo más importante de todo: si acaba al final marchándose, ni media critica. Con quien esto suscribe que no cuenten para criticar al jugador, tacharle de mercenario y demás cosas; y por una vez y sin que sirva de precedente, tampoco para criticar al club. Aún en el caso de que acabe en el Inter el próximo verano, Diego Godín merece irse del Metropolitano con todos los honores; y con un homenaje y un reconocimiento a la altura de los más grandes jugadores de la historia del Atlético. Sencillamente porque es lo que es.

P.D.: Hace algunos días, reflexionaba uno en Twitter sobre los posibles sustitutos de Lucas Hernández si finalmente salía del Atlético (se irá; en seis meses o en tres años) y hablaba de Milenkovic y de Pavard. Lo mismo aplica para Godín. Pavard ya se escapó; con Milenkovic deberían andar rápidos.

Autor: Vicente Soto

Nacido en Madrid, Criado en Ferrol. En Grenoble por trabajo. Ingeniero dedicado a las finanzas. Apasionado del fútbol. Atlético "a muerte". Socio nº 7646

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1 Comentario

  1. Godin, es acreedor de un trato que sea favorable, en este club, por su amor y dedicación en este equipo, estoy muy de acuerdo con todo lo dicho en este artículo. AUPA ATLETI

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