La verdadera última tarde del Vicente Calderón

Por trabajo, vivo fuera de España hace dos años. Algunos me preguntaran: ¿y tú qué coño tienes que decir en esta historia? Por mis problemas con los Gil y mis circunstancias familiares (aunque esté feo autocitarse, recomiendo leer esto), hace años dejé de ir al Calderón y dejé mi abono. Conservé “solo” y pese a las reticencias de mi mujer mi condición de socio y mi número. “¿Porqué pagas 50 Euros al año por un número?” No es “un número”, es “EL NÚMERO”, el 7646, por cierto. Y muchos se preguntarán, otra vez: y tú, ¿qué coño tienes que decir en esta historia? Y es posible tengan razón, pero permítanme continuar.

Hace poco más de una semana se inauguró el famoso Wanda Metropolitano (para la mayoría “Wanda”: para mí, sin duda, “el Metropolitano”, faltaría más). Y es muy fácil decirlo hoy, y muchos me acusarán de oportunista, y lo entiendo y no lo critico. Uno estaba en Madrid, habiendo llegado el viernes de Francia y viajando el domingo a Egipto, y tiene ciertas obligaciones familiares (la más importante, un niño de 6 años, que es el verdadero “amor” de su vida), y a uno le hubiera encantado vivir ese Atlético de Madrid – Málaga. Pero uno nunca hubiese ido al Metropolitano, hubiese ido al Calderón, a escuchar su silencio, a ver y oír los gemidos desgarrados del hombre o la mujer abandonados por el cochino dinero, a ver el silencio de los bares otrora llenos de banderas y bufandas rojiblancas haciendo del pre-partido, una tradición más importante, si cabe, aún más importante que el partido en sí.

Uno hubiera ido aquel día al Paseo de los Melancólicos (qué gran nombre para esta situación): y es que, la última tarde del Calderón no fue el partido contra el Athletic (por muchas implicaciones sentimentales que tuviese), ni fue una final de la Copa del Rey que jamás debió disputarse allí, ni fue, por supuesto, ese engendro llamado “el partido de las Leyendas”. La verdadera última tarde del Calderón fue el 16 de septiembre de 2017, primer partido en el nuevo Metropolitano; paradojas del destino y romántico que es uno.

Autor: Vicente Soto

Nacido en Madrid, Criado en Ferrol. En Grenoble por trabajo. Ingeniero dedicado a las finanzas. Apasionado del fútbol. Atlético “a muerte”. Socio nº 7646

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