Griezmann acude al rescate

El partido en Vallecas fue un horror de principio a fin, un Atleti irreconocible, desdibujado, en el que era imposible descifrar el código del éxito que le ha traído hasta aquí. Uno por uno, casi todos los jugadores presentaron su peor versión ante un equipo limitado, el Rayo, que aun estando en puestos de descenso, puso sobre el césped solidaridad, corazón, entrega, una perfecta lección de dignidad, más o menos todo lo que va a necesitar para salvarse y a fe que lo hará si mantiene la línea que mostró frente a los rojiblancos, en el que lo único negativo para ellos fue el marcador, injusto, como el fútbol y la vida.

Después de haber sido arrojados abruptamente de la frontera del paraíso, tras las derrotas de Villamarín y el derbi, los de Simeone necesitaban ganar para reconocerse a sí mismos, para subir a la siguiente posta y no equivocar el destino, necesitaban tres puntos que les permitiesen estar donde quieren estar y no errantes en la tierra de nadie. No ganar en Vallecas hubiera sido quedar condenados al extraño terreno de la mediocridad, demasiado pronto, demasiado duro. Simeone sentó a Lemar para dar la titularidad a Vitolo y Filipe regresó al once para sustituir al lesionado Lucas. La primera parte, exceptuando tal vez los primeros minutos, en los que el Atleti remató en un par de ocasiones con cabezazos de Morata y Saúl, fue un auténtico horror. Los jugadores vagaban por el campo como almas en pena, no existía intensidad, ni presión en la recuperación, ni precisión en el pase. Ninguno de los que vestía de azul parecía ser realmente consciente de lo que había en juego. El resultado fue un equipo creciendo, el Rayo, que dispuso una durísima defensa cinco con los laterales muy activos, un centro del campo en el que destacó Mario Suárez por encima de todos, y esperanzado en la clarividencia de Raúl de Tomás, el hombre del partido, fue sometiendo poco a poco a su rival. Las mejores ocasiones estuvieron en las botas del jugador cedido por el Madrid que se encontró siempre con un excelso Oblak, ese impertérrito esloveno que no entiende de malos partidos y sostuvo a los suyos ante la pasividad de sus compañeros que parecían no estar jugando aquel partido.

En la segunda mitad poco cambió; Simeone, junto a la hinchada, parecían ser los únicos responsabilizados de la importancia de los puntos que había en juego e hizo los cambios para ir a buscarlos. Entró Lemar por un Correa inédito en toda la primera mitad, y al poco entró también Costa, por fin Costa, por el canario Vitolo, que tampoco estuvo en el partido. El Atleti se reactivó un poco y consiguió aflojar al Rayo con las conducciones largas de Lemar y las acometidas de Costa, a quien se le vio muy lejos de su forma óptima pero recordando el espíritu combativo que ha convertido al Atleti en un gigante de Europa. Los minutos fueron pasando entre la nada hasta que en el 74, en una jugada aislada, Morata peleó un balón llovido en el área y la dejó atrás, muerta para que Griezmann engatillase una volea a bote pronto que entró en la portería con la ayuda de la defensa franjirroja.

Oblak fue determinante, una vez más. Foto: Rubén de la Fuente

Oblak fue determinante, una vez más. Foto: Rubén de la Fuente

El gol destrozó psicológicamente al Rayo, que sentía como la practicidad de su rival daba al traste con su partido serio, casi excelso, y empezó a perder la compostura, a atacar con más corazón que cabeza y a dejar espacios que el Atleti, que estuvo más cómodo hasta el final del partido, no supo aprovechar con una falta de contundencia que es uno de los males endémicos de esta temporada. En el tiempo de descuento, en un balón colgado, el Rayo encontró el remate de cabeza de Ba, que hizo el silencio en Vallecas hasta que apareció de nuevo la figura de Oblak, en una palomita a medias, mandando un nuevo mensaje a todos.

El Atleti volvió a ganar un partido por su primer y último hombre. El portero, el mejor en su posición, sostuvo las opciones con el cero a cero y también salvaguardó los puntos con el cero a uno. El delantero, Griezmann, tal vez el segundo mejor jugador del mundo, hizo su trabajo, aparecer, golear y rescatar tres puntos que dan oxígeno para la reflexión. Porque el Atleti, con la Juve ya en el horizonte, ha de recuperar muchas cosas de su pasado reciente si quiere seguir compitiendo a este nivel. Volverá Koke, cuya ausencia los ahoga a todos, y eso quizás ponga las cosas en su sitio.

 

Fotos: Rubén de la Fuente

Autor: José Luis Pineda

Colchonero. Finitista. Torrista. Nanaísta. Lector. Escribidor a ratos. Vivo en rojiblanco.

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