El nuevo gran reto del Frente Atlético

Desde hace unos años la afición del Atlético de Madrid es conocida en España con el sobrenombre de “la mejor afición del mundo” por su fidelidad y su entrega, pero no siempre fue así. En el primer lustro de la década de los noventa, el cemento dominaba la grada del Calderón y muchos partidos no se superaban los 14.000 espectadores. La importante subida de precios en la cuota de los socios y a partir del 92 en los abonos realizada por Jesús Gil, unida a varios años con el equipo rozando el descenso en esa época alejó a muchos atléticos del Manzanares, de hecho tras un partido contra el Zaragoza en el que apenas hubo 12.000 espectadores, el diario AS sacó un reportaje titulado “¿Dónde está la afición?”.

Buena parte de esos apenas 14.000 fieles se concentraban cada domingo en el fondo sur que primero con la peña fondo sur y luego con el Frente Atlético desde 1982 había sido el gran foco de animación del estadio. Coincidiendo con esas malas temporadas cambió la directiva del grupo que en esos años pasó a llevar Francis “el Muñeco”, el cual realizó una transformación importante en el fondo sur, si bien el grupo se desradicalizó un poco y perdió algo de contundencia en la calle, ganó en organización, aparecieron los bombos, se mejoró mucho el material, fanzine, los tifos, sobre todo una vez prohibida la pirotecnia, y la animación se convirtió en punto principal. Además se acercó bastante a Jesús Gil lo cual permitió tener más recursos y la opción de tener un puesto de venta de material y un cuartillo en la galería del fondo.

Con un lema que era algo así como “el Calderón con el griterío de Anfield y el colorido de San Siro” empezaron a poner de moda estar cantando durante muchos minutos seguidos la misma canción cosa que hizo “gracia” a la sección “Coros y Danzas” del programa “El día después” de Canal + y también al programa “+ Deporte” de la misma cadena que semana a semana contribuyeron a crear el mito de la afición del Atleti. Con la repercusión mediática las gradas fueron poco a poco poblándose de nuevo con gente que iba allí a animar en cualquier sector del campo. Recuerdo perfectamente un partido contra el Superdépor que se perdió 0-1 y fue el primer partido donde se empezó a cantar el himno por la gente y la mayoría del estadio solo se sabía el estribillo, cosa que ahora nos parece una barbaridad.

El Doblete y sobretodo la impresionante respuesta de la afición en forma de abonados con el descenso a Segunda consolidaron ese mantra de la mejor afición del mundo que había surgido del fondo sur los años que el cemento era el color principal de la grada. Ahora con el nuevo estadio el Frente Atlético tiene un nuevo reto y es el de llenar de pasión un estadio precioso, pero que es tan amplio que le falta alma. Solo ellos pueden conseguir que con gradas superiores en los fondos concebidas para un estadio con pista de atletismo eso sea una olla a presión. Tienen el hándicap de la poca inclinación de su grada que siempre perjudica la sonoridad de los cánticos, pero la ventaja de ser un estadio completamente techado y con apenas aperturas. Difícil, pero no imposible, si ya lo hicieron una vez, las nuevas generaciones lo pueden hacer de nuevo, tienen la suerte de poder escribir su historia en un estadio desde cero. Hoy miércoles, desde la previa, hay que recuperar el espíritu del Calderón.

Autor: Dario Leiva

Periodista. Colchonero de corazón. Si se cree, y se trabaja, se puede.

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