La liga muerta

Con la liga de cuerpo presente compareció Simeone en la sala de prensa del Ciudad de Valencia. Los asistentes esperaban su turno para dar el pésame con cara de circunstancias, que es la cara a ponerse para ir a los velatorios que no son el tuyo. Sentado frente a los deudos, Cholo no emitió ni un suspiro. No se atisbó un mínimo enrojecimiento en sus ojos ante la sorpresa general, todavía impactada por ver el cadáver de la competición de la regularidad tapado con una sábana a los pies de la mesa. El técnico volvió a convertirse en la brújula que marca el camino al hablar de orgullo y no de tristeza, sabiendo que la liga falleció en Múnich y fue trasladada al campo del Levante ya fría y rígida.

El Cholo siempre deja alguna sentencia a la que agarrarse como tabla de salvación ante cualquier naufragio, sea en el fútbol como en la vida, sin diferenciar que ahogarse en la existencia suele ser menos frecuente. Esas referencias, esos valores, deberían ser revisitados diariamente por todos y cada uno de los que atléticos se consideran. Esfuerzo no negociable. A morir, los míos mueren. Si se cree y se trabaja, se puede. Comidos por el dolor de la pérdida, muchos se rasgaron las vestiduras tras la derrota e hicieron lo que no sirve de nada en estos casos: lamentarse. Aquello se pareció a cuando la mujer de Serapio, el del casino, se castigaba ante su féretro por no haber sido capaz de haberle hecho dejar de fumar sin tener en cuenta que había muerto en un accidente de coche. Yacía la liga inerte y hubo quien se acordó de Gijón o de un exceso de confianza de Giménez en Riazor. No llegaron a rememorar, por poner un ejemplo, el único gol del becario Vietto, marcado con la espinilla al mayor enemigo. Ignoraron que el partido a partido no tiene efectos retroactivos.

Sobrecoge aun hoy ver la silueta de la liga trazada con tiza sobre el suelo, pero eso no debe restar un ápice de mérito al hecho de haberla mantenido con vida hasta una jornada antes del final. Los que peinan canas o directamente no tienen nada que peinar habrán visto competiciones tiradas sin que el otoño se presente, visitas de cortesía a Neptuno y pases de Ibagaza al vacio. Quizás para ellos, para nosotros, sea más fácil aferrarnos a las palabras de Simeone y sentir orgullo muy por encima de cualquier pena. Es cierto que ver a una liga muerta impresiona pero la tristeza se agazapa en muchos otros lugares. En la celebración de un empate en los últimos minutos con el Racing de Ferrol, hace nada como quien dice. Tras haber superado ciertas pérdidas, hay duelos que son un pase de Ibagaza.

 

Foto: Ángel Gutiérrez-clubatleticodemadrid.com

 

 

Autor: Emilio Muñoz

Atlético, luego indio y por último colchonero.

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2 Comentarios

  1. Nada que objetar, Emilio, simplemente, una exposición perfecta.

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  2. Casi mejor no haber llegado a la última jornada igualados a puntos con el Barça… visto lo visto en el Sevilla – Granada ya no se hubiera podido hacer nada.

    La única pena haber quedado detrás de los vikingos, que no es que importe mucho ser segundos o terceros, pero nos merecíamos ser segundos.

    http://pegatinasygradas.blogspot.com.es/

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