El Diario de Heg (XXVII) – La vida cambia en 20 años

8 de abril
Cuatro años seguidos sin perder en el Bernabéu. Pero jugando al patadón, no se vayan a creer. Por eso, por el patadón, el Atleti marca su gol tras dieciséis pases seguidos. Dieciséis patadones debieron ser.
Ah, y un recuerdo muy especial para Bein La Liga. Comentan Valdano, Raúl y Soler. Supongo que todos los exjugadores o comentaristas atléticos no iban a ver el derbi y estaban de barbacoa, ¿no?
9 de abril
Por supuesto, la portada del domingo es para el madridista Míchel, entrenador del Málaga. ¿Derbi? ¿Qué derbi?
10 de abril
Según sesudos tertulianos blanquísimos, Pepe no merece un final así en el Madrid. Prefiero no decir el final que creo que merece Pepe en el fútbol por aquello de no sobrepasar “los límites del humor”. Tus costillas nos marcan el camino.

11 de abril
No es santo de mi devoción Neymar, y me parece increíble lo mucho que han tardado en expulsar a este paradigma de la mala educación. Dicho esto, no es de recibo que sea sancionado por aplaudir o reírse del árbitro cuando hemos visto estas mismas cosas en jugadores madridistas decenas de veces y nunca ha pasado nada. La excusa de que “a los del Madrid no los sancionaron porque no se recogió en el acta” lo pone todo mucho peor, pues habla de árbitros que miran hacia otro lado según sea el club.

12 de abril
Espesote el Atleti ante un bosque de troncos. Ni una tontería en las midlands, por favor. Ellos no han tirado ni entre los palos de los corners. Calma y mucha atención allí, pues el ambiente va a estar calentito. Tenemos que ganar porque somos mejores.

13 de abril
Toda una experiencia ver cómo anulan un gol a Sergio Ramos en Champions. No sabía que esas cosas existían. Mundo insólito éste.

14 de abril
Yo soy de los pocos seres humanos atléticos que ha visto al Atleti jugar y ganar en Leicester. Hace casi veinte años. El tema es que estuve allí, con un amigo, por nuestra cuenta, con los colores del Atleti, y, salvo algún patoso cerca del campo de Filbert Street (un niñato hizo ademán -sólo éso- de escupirnos y otros dos tontos se rieron) pasamos entre multitudes de hinchas del Leicester sin correr el más mínimo peligro. Nos miraban, sí, pero sin amenazas ni nada. Alguno incluso se acercaba a cambiar camisetas o bufandas. Recuerdo la revista del Leicester con el entonces su capitán en portada devorando paella entre risas. Era su forma de decir que nos iban a “comer”. Pero en el interior me sorprendió el tremendo respeto con el que hablaban del Atleti, acostumbrado como estaba a lo contrario en Madrid. Hablaban del “poderoso gigante español”. Por la mañana nos encontramos a los jugadores dando un paseo en Coventry (Kiko, Vieri, Juninho, Caminero, Pantic, Geli, Toni… con Antic al frente). Al acabar el partido (0-2) nos fuimos andando a la estación de tren. Y ni un incidente. Dos décadas casi han pasado. Y no entiendo cómo una afición pacífica acaba armando la de ayer en la Plaza Mayor. Porque seguro que había gente normal que que se llevó algún palo (como habría holandeses educados del PSV que también se lo llevaron), pero lo que vi ayer me hace reflexionar sobre cómo una nueva generación (19 años son muchos) no hace otra cosa que empeorar a la otra. Espero que no pase nada en Leicester la semana que viene. La recuerdo como una ciudad gris, industrial, tristona y con gente aficionada al fútbol y al Leicester, pero no muy acostumbrada a viajar. Quizás lo del miércoles tuviera algo de eso.

Autor: Víctor Hegelman

El atlético impertinente

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