A la mierda

A la mierda la Champions. Se acabó. No hemos pasado la fase de grupos. El Chelsea al que empatamos ayer y que nos ganó en el último suspiro en el Metropolitano fue segundo de grupo. La Roma que se nos escapó viva en su casa, arañándonos un empate sin goles y a la que superamos con poderío en casa, esa Roma que no nos ha podido vencer, fue primera de grupo. Porque empatar dos veces contra el desconocido e inolvidable Qarabaj tiene este merecido castigo. A la mierda la Champions.

A la mierda de la Europalí (el Gabitán dixit). Una Europalí que, para los del calentón excusable post partido, para los de nuevo cuño y para los de frágil memoria, nos ha dado mucho. Sin ir más lejos nos devolvió a la senda de los títulos europeos casi medio siglo después, en 2010. Y luego repetimos en 2012. Curiosamente los mismos años en que nos convertimos en súpercampeones de Europa sin haber ganado la maldita Champions. Que somos únicos también en estos asuntos de ganar Intercontinentales sin campeonar en el continente.

Al poco de caer eliminados los vikingos asomaron sus cuernos recordándome que este año no nos podrían eliminar. Otros me pedían un análisis comparativo de presupuestos con el Qarabaj. Y aunque me da mucha pereza dedicarles un segundo de mi vida, les volví a explicar que somos únicos, especiales, invencibles en la derrota, orgullosos de ser, no de estar. Les recordé que el premio es ser del Atleti, que lo otro sólo son títulos. Que como bien dice el Cholo, “para motivarnos no necesitamos una competición o un trofeo, para motivarnos nos basta la camiseta rojiblanca”. Y sé que no lo pueden entender, que para ellos el fútbol está unido al triunfo, aunque sea injusto, inmerecido, a costa de ultrajar y saquear al rival. Pero para nosotros, el Atleti es mucho más. El Atleti es un modo de entender la vida. Es elegir el camino difícil, es luchar el doble para conseguir la mitad.

En el grupo de correo de Los50 uno enviaba su reserva en Lyon para la final de la Europalí 2018. Otro apostaba on line a que la ganábamos y prometía gambas para todos en la comida de julio. Todos se mostraban jodidos por la eliminación al tiempo que orgullosos de ser del Atleti y del rendimiento de la plantilla. Uno aclaraba que no se trataba del final, sino que ahora empezaba otro camino. Porque lo bueno del Atleti no es que juegue Champions, Europalí, Copa, Liga o el Villa de Madrid. Lo bueno del Atleti es que nos hace sentirnos vivos. Tocar el cielo con los dedos y besar el suelo con los piños. Lo bueno del Atleti es que es real, como la vida misma, no un mundo virtual de triunfos propio de amargados sin nada que celebrar.

Gracias Atleti por esta mierda de fase de grupos. Gracias porque lo vais a dar todo en la mierda de la Europalí. Gracias por recordarnos que no somos tan mierdas como los mierdas que sí. Gracias porque el sábado en Sevilla podréis hacer feliz a Quique Setién ganando a su equipo por más de uno. Gracias porque seguís imbatidos en Liga, con paso firme en Copa, con posibilidades de volver a ser supercampeones de Europa. Pero sobre todas las cosas, gracias por no ser como ellos, por hacerme ser cada vez más fuerte, por hacerme feliz.

Aúpa Atleti. Siempre

 

Foto: clubatleticodemadrid.com

 

 

Autor: Santi Riesco

Adicto al Atleti. Exageradamente. Periodista. Vaqueiro d’alzada. Creyente. La persona es lo primero. Pérez de segundo. ¿He dicho lo del Atleti? Desde el 2005 hago el indio en un blog donde publico reflexiones, dimes y diretes sobre el Glorioso desde el primer anfiteatro del fondo sur. O por ahí.

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