Tres puntos muy duros (0-1)

En el minuto uno el Atlético ya había tirado un córner y en el cinco Carrasco cabeceó con toda la portería para él, con el Memo Ochoa petrificado esperando el gol, pero se fue fuera y ese arranque fulgurante se convirtió en apenas un espejismo. El Granada hizo virtud de la necesidad y dejó claro que los puntos ahora valen más porque no costará el mismo esfuerzo ganarlos. Ahora, en cada uno va la vida, la supervivencia de un club y para pelearlo no bastará con la teoría y con la camiseta. Hará falta un poquito más.

Wakaso aprovechó la ausencia de Gabi y se hizo dueño del centro del campo. Durante toda la primera parte, el Atleti mantuvo un nivel muy alejado del que se le espera, sustentado en un centro del campo lento, perdido con un Thomas errático, sobrepasado por la oportunidad que se le presenta cada vez que el Cholo lo coloca de titular. Saúl y Koke contribuyeron a que fuese el Granada quien tuviera el control del partido. Los nazarís hacían cuanto podían: cargaban el juego al costado de un Héctor muy incisivo que puso en evidencia la inactividad de Juanfran. Sin ocasiones claras, el Granada llevo el peso del partido y trató de ir acercando el runrún a la portería de Oblak, que apenas tuvo que intervenir en un cabezazo manso y en una contra muy mal definida.

El Atlético trataba de zafarse a la contra pero los de arriba no estaban conectados al partido. Carrasco se movía por el frente de ataque sin encontrar su lugar, Griezmann estaba lento, incorporándose siempre un pasito tarde que daba ventaja a la defensa rival. Gaitán casi desaparecido. Lo mejor que le ocurrió a los de Simeone fue llegar indemnes al descanso y tras él, el técnico argentino no hizo esperar los cambios. Primero dio entrada a Correa por Thomas, que había estado horrible, y volvió a dejar solos a Saúl y Koke en el medio.

El equipo arrancó bien, Correa introdujo la intensidad que se demandaba y su habilidad en ataque acercaba el gol. Salió fuerte el Atlético, tiró varios córners, empezó a molestar de verdad a Ochoa, pero lo hizo sin control. El Granada devolvía latigazos con el velocísimo y habilidoso Héctor por la izquierda, al que empezó a sumarse Foulquier por derecha. Fue una clarísima ocasión de éste rondando los diez minutos tras el entretiempo lo que hizo a Simeone introducir un nuevo cambio de sistema: volvió a apostar por Giménez en el medio, queriendo ganar fuerza y recuperación, queriendo tomar el control que había perdido o que tal vez nunca tuvo. El jugador saliente fue Gaitán que volvió a desaprovechar otra oportunidad más

El Atlético mejoró con la presencia del uruguayo en la medular y ahí llegaron sus mejores ocasiones. Parecía que iba a ser la noche de Ochoa, que lo detenía todo, hasta que Koke volvió a ejercer su habilidad favorita, el pase de gol y puso un centro pasado al segundo palo que Griezmann definió perfecto cruzando con la testa. Esta vez el portero mejicano sólo pudo mirar cómo explotaba ese rinconcito de la grada donde estaban los seguidores colchoneros. Era el 84 y los de Simeone encendieron la luz de un partido que se ponía muy negro. Un resultado perfecto que aprovechaba el tropiezo del Sevilla para caldear el enfrentamiento directo de la siguiente jornada y que pone un poco de tranquilidad en el objetivo por asegurar la Champions de la próxima temporada.

Foto: clubatleticodemadrid.com

 

Autor: José Luis Pineda

Colchonero. Finitista. Torrista. Nanaísta. Lector. Escribidor a ratos. Vivo en rojiblanco.

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