Puntos vitales con gol de Correa (1-0)

El fútbol a veces es como una de esas películas clásicas que uno conoce de memoria, y aun así, recurre a ellas de manera periódica para identificar aquel diálogo, reproducir aquella escena, bisbisear con los propios labios el momento en el que el protagonista centra su discurso. Da igual que la hayamos visto mil veces, da igual que conozcamos palmo a palmo la trama, el final, porque disponen de una magia que nos hace volver a ellas una y otra vez, sin excusa, con agrado. Todo cuanto se esperaba del choque entre el Atleti y el Valencia sucedió. Un encuentro aguerrido, táctico, sin espacios, con pocas ocasiones en las porterías y por tanto, un partido en el que el gol multiplica su valor.

Salió el Atleti con una alineación muy ofensiva, el medio para Saúl y Koke y los costados para Carrasco y Correa, arriba Griezmann y Costa. Hubo treinta minutos de mucha insistencia para los locales en los que trataron de penetrar la ordenada defensa que había puesto Marcelino con poco éxito final. Carrasco salió enchufado en el partido, con la intención de reivindicarse, y por la izquierda fue por donde más incisivo estuvo el Atleti. Por la derecha, Vrsaljko vivía en los terrenos de Gayá pero los ataques del Atlético terminaban siempre en centros laterales que hacían trabajar a los centrales del Valencia pero permitían mantener a raya el peligro sobre la portería de Neto. Tan sólo tuvo que intervenir una vez el cancerbero valencianista, abortando con un paradón un cabezazo de Costa al borde del descanso. Pasada la media hora inicial, Kondogbia y Parejo empezaron a canalizar la posesión de los chés, que empezaron a defenderse de otra forma, tratando de tener el balón. El Atleti retrocedió y el Valencia se conformó con circular horizontalmente, aliviado del acoso inicial de los de Simeone.

En la segunda mitad no cambió absolutamente nada. Orden táctico, pocos espacios, un Valencia esperando el partido, un Atleti tratando sin éxito de ir a por él. El cero a cero empezaba a vislumbrarse como un final más que factible hasta que en el minuto 59, Correa, que había pasado por el encuentro bastante desapercibido, se giró en tres cuartos en ese movimiento tan característico suyo y cuando encaraba la frontal soltó un zapatazo que despejó de telarañas la portería del fondo sur del Metropolitano. El Atleti había encontrado su zénit, uno a cero en un partido inexpugnable. Desde entonces, el Valencia trató de salir de su cueva pero los de Simeone volvieron a ser los de siempre. Inexpugnables, ni siquiera se resintieron tras la lesión de sus dos centrales, Savic, que tuvo que ser sustituido en la primera parte por un problema muscular y Godín que salió del campo después de que el portero del Valencia en una mala salida le destrozase la boca sin que el árbitro entendiera que debía pitar penalti -22 jornadas sin noticias de él-. Dio un paso atrás el cuadro colchonero pero enseguida, con la salida de Gabi para apuntalar el medio campo, el Atleti no cometió el error de otras tardes de recular hasta el empate, sino que empezó también a defenderse teniendo el balón. Ahí, Griezmann dio un pequeño clinic sobre cómo hacer todo bien: tocó y tocó, retrocedió, amagó, no tuvo una pérdida. También Costa contribuyó a hacer el tiempo pasar y al final, cuando sonó la bocina, el Atleti registró en la caja tres puntos especiales, que distancian a nueve al principal perseguidor, que quedaba derrotado y que acercan un poquito la todavía insalvable distancia con el primero.

 

 

Foto: clubatleticodemadrid.com

 

Author: José Luis Pineda

Colchonero. Finitista. Torrista. Nanaísta. Lector. Escribidor a ratos. Vivo en rojiblanco.

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1 Comment

  1. Tengo que discrepar respecto del francés. Es cierto que ha mejorado algo en su juego y actitud (parece que a él también le ha espabilado Costa), pero está muy lejos del nivel que se le supone. Sus aportaciones al equipo son, siendo generosos, las propias de un buen jugador, pero en ningún momento de la temporada han sido las de un crack. De hecho ayer mismo, en la jugada que propició el rifirafe con la grada (siempre imperdonable), por mucho que le defiendan Simeone y sus compañeros no fue la suya la mejor elección. Diego tuvo una igual y corrió la banda provocando una falta, con lo que ganó tiempo y llevó la pelota lejos del área de Oblak. Por lo demás, como siempre, un gran artículo.

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