Pase emborronado (2-3)

Debía de ser un trámite la vuelta de Copa contra Las Palmas en el Calderón tras el cero a dos cosechado por los rojiblancos en la ida, pero lo cierto es que Simeone puso en liza un once en el que dejó a las claras que no se fía ni de su sombra. Debía de ser un trámite y en cierta forma lo fue, porque, pese al resultado final, el Atlético controló todo el partido, excepto los cuatro últimos minutos, en los que dos despistes encadenados emborronaron el pase a los cuartos de final.

El Cholo sólo dio descanso a Filipe y Gabi, también al delantero, aunque ya no se sabe demasiado bien si las ausencias de Gameiro obedecen a dosificar sus minutos o a probar otras variantes ante la falta de soluciones. Entró Lucas por la izquierda y Juanfran volvió al extremo dejando el lateral para el croata Vrsaljko, Correa arriba con Griezmann. El Atlético tuvo veinte minutos buenos, en los que intentó tocar y llegar, con un Gaitán que en estos partidos aparentemente intrascendentes deja vislumbrar atisbos de su calidad. Después, la relajación engulló el partido. La Unión Deportiva estaba cómoda porque el Atlético no hería y los rojiblancos sestearon hasta que llegó la hora del descanso.

En la segunda mitad salió enchufado el equipo colchonero y pronto hizo Griezmann su gol en una eléctrica combinación con Gaitán. Empató Livaja en el 57, en una jugada en la que los centrales rojiblancos parecieron estar ausentes de cuerpo y alma y dejaron al delantero croata un pasillo franco para que fusilase a Moyá, que perdió así la imbatibilidad de su nueva etapa. El Atlético, punzado por el gol del empate reaccionó rápido, y apareció Koke, dando un pase estratosférico desde su propio campo para que Correa, inquieto durante toda la noche, abandonase su imprecisión para batir por bajo a Lizoain. Con ese gol parecía haberse firmado el final del partido y así fue todo hasta el minuto ochenta y nueve, en el que Juanfran debió pensar que seguía jugando de extremo y habilitó su banda para que Mateo García sirviera en bandeja el doblete a Livaja. Todavía hubo más, porque a falta de treinta segundos para que expirase el añadido, de nuevo por el carril derecho en otro despiste infantil del lateral atlético, Mateo García hizo el gol que daba el triunfo al equipo canario y que los ponía a tiro de gol para superar la eliminatoria.

Ni siquiera hubo tiempo para la zozobra. El partido acabó y con él vino el pase para el Atlético, pero fue un pase emborronado por esos cuatro minutos finales que mostraron una relajación inaudita en el equipo de Simeone. Cuando parecía estar tomando la senda de sus antiguos derroteros, llega este borrón, que debe servir al Atleti para no salirse de la línea que venía trazada con el nuevo año.

Autor: José Luis Pineda

Colchonero. Finitista. Torrista. Nanaísta. Lector. Escribidor a ratos. Vivo en rojiblanco.

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