Frío, ambición y dignidad (3-0)

El remedio contra el frío fue ambición y dignidad. En el césped, Simeone volvió a dejar claro que el Atlético quiere esta Copa, cómo no, y ajustició al Eibar en un partido completo que deja las semifinales a un pasito muy corto. En la grada, el Frente Atlético reclamó con la voz del silencio la dignidad del aficionado: convirtió el estadio en una tumba durante exactamente diecinueve minutos y tres segundos para decir a los que ocupaban el palco que el Atleti no es un logo, ni una marca. El Atleti es el sentimiento de los que allí callaban para impedir que les toquen lo que más les duele. La dignidad también es eso: el escudo no se toca.

El Atleti salió ofensivo para tratar de amarrar la eliminatoria desde el primer momento. Jugó en campo contrario con un equipo diseñado para atacar. Koke y Saúl en el medio, Gaitán -que va cogiendo poco a poco el tono que se le supone- y Carrasco en los costados y Griezmann y Correa arriba para el gol. Atrás sólo Godín tuvo descanso. El frío es menos frío cuando se busca el gol sin respiro. El petit prince volvió a su imagen reconocible y estuvo omnipresente, se descolgaba a la mediapunta, a los carriles interiores, incluso al medio centro y acaparaba el juego desde la elaboración. Sutil, inteligente, veloz, Griezmann tenía la manija del partido. El Eibar se defendía con orden y mantenía el peligro alejado de los dominios de Yoel hasta que en un balón parado, midió mal la salida y dejó servido en bandeja el gol a Griezmann, que con ese marcaba así las distancias del partido.

Trató de salir de la cueva el Eibar sobre todo por la izquierda con un Bebé que lo intentaba casi en solitario pero sus acercamientos fueron tan tímidos que Moyá empezaba a ser el único damnificado por el frío. En la segunda mitad el Atlético no se conformó y quiso sentenciar la eliminatoria. Primero Correa, aprovechando un rebote que había dejado muerto una doble ocasión de Carrasco y después Gameiro, que mandó dentro de la portería el primer balón que tocó en un remate de cabeza que le había servido Griezmann, dejaron el partido sentenciado y también la eliminatoria, por más que la corrección política invite a guardar prudencia.

El Atlético va a por la Copa y mostró que también puede funcionar en su versión más ofensiva. Cuando Griezmann se conecta al juego, cualquier cosa es posible, hasta que Simeone siga probando con moderado éxito a Giménez en el medio centro, como ocurrió ayer con la entrada de Godín por Gaitán, que dejó a Giménez de nuevo en esa nueva posición en la que a todos se nos hace tan extraño aunque cada vez un poco menos.

Frío, ambición, dignidad y tres goles que liquidan una nueva noche en la infausta cuenta atrás del Calderón. Uno menos, uno más.

 

Foto: clubatleticodemadrid.com

 

 

Autor: José Luis Pineda

Colchonero. Finitista. Torrista. Nanaísta. Lector. Escribidor a ratos. Vivo en rojiblanco.

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