Amores que matan nunca mueren
Sábado soleado y frío, cuatro y cuarto de la tarde, el Metropolitano recibió al equipo en su partido frente al Sevilla con un verso de Sabina que dicta que “amores que matan nunca mueren”, un ambiente espectacular, más que espectacular casi inédito en estos tiempos de normalización colectiva, un aura mágica que hace que a veces la grada importe tanto como el césped. En el césped, la ausencia de Barrios fue suplida por Baena en el...
