La semifinal del Arsenal comenzó con una estampa preciosa. El Metropolitano se inundó de rollos de papel blanco a la salida de los jugadores, rememorando ese espíritu argentino del papelito pero sobre todo trayendo a la memoria de todos, de los que estuvieron y de los que lo vieron más tarde en videos de poca resolución, aquella mañana de domingo de segunda división frente al Betis en el Calderón. Habían pasado veinticinco años entre ambos momentos, y ha cambiado todo, un estadio nuevo, la Champions, Simeone, pero hay algo que permanece, que hace que el Atleti sostenga su crecimiento en esa manera única de estar en el mundo, sin perder del todo su idiosincrasia, sin dejar de ser uno mismo. El Metropolitano se vistió de Calderón y el Calderón deja así su legado también, un hilo invisible entre el pasado y el futuro que sitúa a la perfección el presente. Un campo enloquecido gritando y alentando muchas veces no se sabe muy bien qué, desde fuera puede parecer solo un equipo de fútbol, pero quienes gritan allí saben que no es eso, que allí se va a celebrar una forma única y exclusiva de transitar por este mundo.

Después vino el fútbol, que a muchos no les importa demasiado, y el Arsenal se mostró como el gigante que es, líder de la Premier League, es sabido que a estas alturas solo quedan monstruos en la competición, no puede alcanzarse la gloria sin invadir sus laderas, sin desplazarlos. Al Atleti le costó mucho porque los ingleses no solo son un conjunto lleno de estrellas sino un equipo muy bien trabajado a las órdenes de Arteta, tenía movimientos síncronos, de colmena, en el ataque y en la recuperación, en la recolocación. Era difícil encontrar huecos por los que penetrar. Ellos mandaron en el partido y tuvieron el control, y trasladaron una sensación de superioridad que tuvo su culmen al borde del descanso, cuando el árbitro cobró un penalti de vergüenza para que Gyokeres los adelantase en el marcador.
No pintaba bien el asunto, pero en la segunda parte el Atleti fue otro, y en consecuencia, el Arsenal también. Giuliano, muy gris, se quedó en el vestuario y Simeone puso a Le Normand y movió a Pubill al lateral. Un simple movimiento de ajedrez cambió todo el entramado, el Atleti empezó a someter al Arsenal siendo muy vertical, con un Llorente y Lookman desatados abriendo los costados. Pronto llegó el empate, merced a un penalti que transformó Julián. Un penalti por manos clarísimas que el colegiado no estimó, y que afortunadamente el VAR corrigió. El penalti trajo el equilibrio al marcador y el desequilibrio mental en la grada, que se convirtió en una locura colectiva que empujaba y empujaba y creó una de esas atmósferas en las que uno piensa que sucede lo imposible. Ahí tuvo el Atleti el partido y gran parte de la eliminatoria. Lookman falló dos ocasiones a bocajarro, Griezman otra, tiró un balón al travesaño. Pero no entró el gol y el árbitro volvió a poner en calma todo hacia el final del partido. Señaló otro penalti inexistente a favor del Arsenal. Tres penaltis y tres errores en contra del mismo equipo es algo estadísticamente sospechoso. Gracias al VAR, el colegiado tuvo que corregir el piscinazo del delantero del Arsenal y llegó un momento en que ya todos estaban esperando el final y el partido de Londres. El Atleti redujo el ímpetu del gigante, y, por momentos, instaló en todos la sensación de que combatirá con él en su cueva, no irá derrotado, peleará, como siempre hizo cuando llegó a estos terrenos. En unos días, el Emirates Stadium decidirá.
Foto: atleticodemadrid.com






1 mayo, 2026
El Atleti ha tenido contra las cuerdas al Arsenal y ha tenido en sus botas la estocada mortal con las ocasiones erradas de Lookman y Griezmann.
Ese hilo que conectó el pasado con el futuro no se olvidó de aquel Atleti del Calderón, de aquel Atleti del «si hubiera entrado ese maldito balón», que surgía siempre en los comentarios tras los partidos en incontables noches, caminando por el Paseo de los Melancólicos.
Si ese hilo conector sigue intacto, esperemos que para el partido de vuelta nos conecte con aquella semifinal de Glasgow en el 74.
2 mayo, 2026
Estuve en aquella mañana de domingo con el Betis, aunque no recordaba el año, y es, en efecto, una de las estampas más memorables y bonitas que guardo del Calderón. Entonces y ahora siempre pensé que la matinal del domingo en invierno es el horario ideal para el fútbol. Por cierto, el gol de la victoria lo marcó ese portuguesito, Dani, que nos amargó, con el Ajax, una de las mejores oprtunidades de ganar la Copa de Europa, en el 97, metiéndonos en la prórroga el gol de su vida, después de que Esnáider malograra el penalti al final del partido que nos daba la clasificación. Aquel Atleti, que fue el único que ganó, en Dortmund y con los goles de Pantic, al equipo que luego salió campeón, en la fase de la primera y verdadera Champions, la organizada solo con los campeones de liga, era uno de los mejores equipos del torneo, como lo fue también en el 74. En ambas ocasiones debería el duende futbolero haberse largado a esparragar y habernos permitido levantar la Copa que nos falta, pero al muy canalla no le dio la gana, como tampoco frente al merengue en esta época de Simeone.
Este año, y en este formato, y según mi opinión, hay equipos mejores, los otros 3 semifinalistas sin duda, y el Barcelona al que eliminamos, también, pero la inagotable ilusión con la que nos alimentamos, nadie nos la va a quitar. Eliminar al Arsenal, después del segundo tiempo que hicimos, parece perfectamente posible si nos sale una noche con mejor acierto y sin problemas físicos en nuestros mejores jugadores. Tal como hemos experimentado durante toda la vida con nuestro Atleti, estas grandes ocasiones nos hacen vivir medio enajenados durante días, reduciendo la importancia de todo lo demás que conforma nuestras vidas, e imaginando 100 partidos distintos a cada rato. Disfrutémoslo
2 mayo, 2026
«que el Atleti sostenga su crecimiento en esa manera única de estar en el mundo,»
Cierto que crece: 170000 socios no abonados y creciendo. Pero, ¿crecer para qué?¿para quedar terceros en liga y no ganar ni un sólo título? Para eso, NO.
«sin perder del todo su idiosincrasia, sin dejar de ser uno mismo.»
Pero que esa «idiosincrasia» no sea perder, perder y perder otra vez, por favor. Mejor la de don Luís Aragonés, ganar, ganar y volver a ganar, sobre todo al Real Madrid y al F. C. Barcelona.
GANAR. Ganar la Champions ya de una vez, que es lo que alegra de verdad a los atléticos de siempre, no a los recién llegados o a los ocasionales. Se puede ganar, como demostraron en el segundo tiempo del partido de ida. El Arsenal NO es mejor equipo que el Atlético de Madrid. Que ganen, que lo hagan por la afición que crece sin parar y quiere ganar. Que ganar sea la «idiosincrasia».
«Ellos mandaron en el partido y tuvieron el control, y trasladaron una sensación de superioridad que tuvo su culmen al borde del descanso,»
Pues NO. Superior fue el Atlético de Madrid. Y si Lookman y Griezmann no fallan sus ocasiones, lo normal hubiese sido un 3-1 para la vuelta. Volvió a fallar lo que siempre falla y lo que no puede fallar en partidos así, el GOL, GOL, GOL, GOL, GOOOOOL. Al Atleti NO le falta defensa, le falta GOL. Pero parece ser que no se le hace ni puñetero caso a esta carencia.
El Arsenal sólamente tiró tres veces a puerta en el partido, una el penalty (que ni a FCB ni a RM le pitan así en contra), otra fuera por poco y otra atajada por Oblak sin problemas. No pudo tirar más, ni colgar balones, ni atacar, porque el Atlético no le dejó y le presionó muy bien, sobre todo en el segundo tiempo. Jugó mucho mejor el Atlético, así lo vio el que sabe de fútbol.
«Giuliano, muy gris, se quedó en el vestuario»
Vale que ya lleva mucha carga de fatiga encima. Vale que es muy rápido y que se deja todo en el campo. Pero Giuliano Simeone ya hace un par de meses que no está para ser titular. En Londres, Marcos Llorente debe ocupar su lugar como interior derecho, dejando a Pubill (imperial) en el lateral derecho (Hancko y Le Normand centrales). Esa es la alineación óptima. Lo era en octubre/noviembre. Menos mal que Simeone entrenador empieza a rectificar.
«Simeone puso a Le Normand y movió a Pubill al lateral. Un simple movimiento de ajedrez cambió todo el entramado, el Atleti empezó a someter al Arsenal siendo muy vertical,»
Algunos lo pedían a gritos ya desde noviembre. Llorente al interior derecho. Mucho más agresivo y seguro en defensa el equipo.
«Un penalti por manos clarísimas que el colegiado no estimó, y que afortunadamente el VAR corrigió.»
Ojo a lo que el Atlético se puede encontrar en Londres. A los árbitros les cuesta horrores pitar lo que es claro a favor del Atlético. La presión empieza a ser axfisiante, y los jugadores han de andarse con mucho tiento. Hancko que espabile.
«el desequilibrio mental en la grada,»
La grada excitada y esperanzada viendo jugar bien a su equipo, no merece la etiqueta «psicoloquera» tipo soviético de «desequilibrio mental». La alegría y la esperanza en la victoria no es locura, aunque así lo enseñen esos medios de manipulación de masas enloquecidos pero de verdad a conveniencia de a saber qué intereses ocultos, y encima peligrosos en grado sumo. Que los atléticos no los financien con su dinero.
«Tres penaltis y tres errores en contra del mismo equipo es algo estadísticamente sospechoso. Gracias al VAR, el colegiado tuvo que corregir el piscinazo del delantero del Arsenal»
Acertada observación. Pero nada sospechoso, por desgracia, por no ser nada sorpresivo. La UEFA Champions League hará todo lo posible para que el Atlético de Madrid NO gane la competición. Así lo viene haciendo durante décadas, así lo tratará de hacer en Londres o en Budapest, Dios lo impida en ambos lugares.
Acertada observación porque bueno es dejarlo bien alto y claro ahora no sólo para España, sino para el mundo entero, con hechos, con pruebas incontestables, donde los aficionados a los demás equipos también empiezan a detectar el fraude de competición que se está cometiendo contra el Atlético de Madrid temporada tras temporada impidiéndole ganar la competición. La gente honrada, sea del equipo que sea, bien sabe que no hay otro equipo europeo más perjudicado. Y ahora el VAR, ese «invento» que cinexin Cerezo rechaza, no deja lugar a dudas. Qué pena que no existiera allá por 1974. Qué diferente hubiese sido la historia del ATM.
Conclusión: es posible, puede pasar el Atlético y si aciertan cara al gol, pasarán a la final.
Julián Álvarez imprescindible, crucial, la esperanza del equipo. Es el mejor del equipo sin lugar a dudas, el más enchufado, el que más hambre tiene de victoria, el que puede meter al Atlético en la final y ganarla. No ganó la final de copa por los palos y el fallo de Cardoso a su asistencia. Es pieza clave, por eso lo molieron a patadas, con impunidad total en cuanto a tarjetas. Vergonzoso. Esto no hay que silenciarlo, señores atléticos. Si el Atleti hubiese hecho lo mismo a Lamine Yamal, no termina ni con 10 los partidos de cuartos. Arteta se queja de que el robo del penalty mal señalado no se consumase. No merece pasar a la final. Su valoración fue muy tendenciosa y parcial.
A destacar: la defensa óptima (por fin, Simeone, por fin) que logró el Atlético en la segunda parte: Pubill, Le Normand, Hancko y Ruggieri. En este momento, los mejores. Lo de Pubill es imperial en defensa y ataque.
Koke y Llorente: excelentes ambos, como casi siempre (Koke debería probar el tiro a puerta bastante más). Puede que alguna vez hagan un mal partido, pero casi siempre juegan de notable o sobresaliente.
Johnny Cardoso, cada vez mejor. Menos mal, parecía otro fichaje frustrado. Muy buen rendimiento y cero fallos. Muy prudente. Se ha ganado la titularidad a pulso.
A mejorar: Griezmann y Lookman. No pueden fallar. Si fallan, el Atlético queda eliminado. Elaboran demasiado, regatean demasiado, tocan y tocan demasiado, ralentizan demasiado. Más directos, más contundentes, más resolutivos o no sorprenderán. En Londres esperemos que no fallen. Tienen que tirar bastante más a puerta, sin temor a fallar, como hace Julián. Parece como si tuviesen miedo a fallar y por eso no tiran. No les queda otra que asumir la responsabilidad. No se puede fallar lo que fallaron en el partido de ida. Un 3-1, nada descabellado, hubiese casi sentenciado la eliminatoria.
Álex Baena. Tiene que aparecer de una vez. Su calidad no puede seguir en hibernación. Es mucho mejor jugador de lo que ha demostrado hasta ahora. Y llega fresco y en excelente estado mental. Puede desequilibrar la eliminatoria con su talento. No puede desperdiciar su oportunidad.
A contar: con Nico González (por la derecha, siempre por la derecha, si se sustituye a Koke o Johnny y se pasa a Llorente al centro. En los momentos últimos del partido, con los equipos cansados, tiene fuerza para llegar al área contraria y decidir. Un recambio que puede ser letal ahora que parece haber mejorado bastante).
A descartar: Lenglet y Almada ni en sueños. Sorloth a saber. Lo mismo decide la eliminatoria, como falla estrepitosamente tres goles a puerta vacía llevando a la eliminación al Atlético. Nahuel Molina, sólo en caso desesperado y como interior derecho, nunca como lateral derecho.
A aprovechar: el Arsenal se juega hoy la Premier en su partido con el Fullham (de grato recuerdo atlético). Su desgaste tiene que ser mucho mayor, no sólo en lo físico, sino en cuanto a ansiedad (que repercute en lo muscular). Esto lo tiene que aprovechar el Atlético en Londres sin excusa y someterlo a un castigo físico creciente con el transcurrir del tiempo del encuentro en Londres. El Atlético debe llegar más fuerte y más fresco a Inglaterra.
Alineación óptima: Oblak; Pubill, Le Normand, Hancko, Ruggieri; Koke, Johnny Cardoso, Llorente, Lookman; Julián Álvarez y Griezmann.
Posibles recambios: Álex Baena, Nico González, Sorloth, Giuliano y Vargas/Mendoza (éstos dos últimos no tiene porqué hacerlo mal).
2 mayo, 2026
Con el Valencia: Musso; Boñar, Giménez, Rubén Martínez, Julio Díaz; Vargas, Mendoza, Almada, Iker Luke; Giuliano y Sorloth. Con eso debe bastar y sobrar para ganarle. Si Almada vuelve a autoexcluirse del partido con otra roja, sanción fuertísima al canto. Que se vaya a reír de otros. A ver si es verdad que hoy se redime de sus insultos a la afición del Atlético, equipo que le paga la ficha sin habérsela ganado.
Desgaste de los mejores: cero.
3 mayo, 2026
Bosco Pelayo «tiene mano» con Dios, pero el muy pillo, en vez de interceder por el Atleti y pedirle que nos otorgue el privilegio de ser campeones de la Champions, parece que solo intercede por el realmadrí, que acumula ya 225 ligas, 356 Copas y 724 Champions.
Me imagino que no debe ser fácil para Dios hacer caso a una persona de clase social baja como Bosco Pelayo, y más teniendo a su derecha a Franco, nuestro caudillo eterno, sentado en su palco celestial y rodeado por ilustres madridistas, aunque a la vez, hombres de bien, como Moscardó o Millán Astray.