Simeone dimisión

Sería de necios negar que el Atlético de Madrid tiene un problema. Uno serio. Perdonen que empiece así de directo una columna, pero creo que hay que poner un punto de cordura en una masa social que empieza a polarizarse y crear trincheras infinitas, como si esto fuese la Europa del siglo 20.

La eliminación en fase de grupos es un fracaso que no tiene discusión alguna. El Atlético de Madrid hizo una liguilla impropia de un equipo que debió pasar a octavos con relativa facilidad y como primero de grupo. No se hizo, y en su lugar se compitió como si de un recién llegado a esa competición se tratase. Tras la debacle de Champions y el posterior partido de Cádiz, todas las miradas apuntaban a una persona: Diego Pablo Simeone.

No pasa nada por decir que este año Simeone es incapaz de dar con la tecla. El suelo no se va a resquebrajar y va a engullir a todo el que afirme que es el primer año en el que se está viendo un Cholo totalmente perdido. No hay un plan de juego definido. No hay un esquema tipo ni una alineación que seamos capaces de recitar de memoria. Es curioso, porque durante estos diez años de Cholismo esas dos cosas han sido una seña de identidad propia. Da igual que en el anterior partido la idea haya funcionado o fallado, rara es la vez que el Cholo repite once o patrón de juego. Si mañana el Atlético de Madrid jugase una final de cualquier competición, pocos se atreverían a apostar su dinero intentando acertar que jugadores iban a saltar de inicio al terreno de juego.

Ahora bien, ¿Es Simeone el principal problema del Atlético de Madrid? Ni de lejos. No creo que cambiar al entrenador sea la solución mas factible a corto o medio plazo. No seré yo quien participe en una caza de brujas cuyo fuego empezó a prender hace ya una década. No seré yo quien se alinee con los que llevan años tratando de enterrar la época mas gloriosa de la historia del Atlético de Madrid.

Mas allá de para contentar a los enemigos del Atlético de Madrid y para que los “aficionados exigentes” tuviesen que buscarse una nueva diana contra la que descargar su frustración diaria, cambiar de entrenador no serviría para nada.

Lo más fácil en toda revolución es hacerla. Atacar el castillo y derrocar al gobierno. Lo difícil viene al día siguiente, cuando hay que garantizar que todas las basuras serán recogidas. Echar a Simeone hoy no nos aseguraría amanecer con una plantilla equilibrada. Tras la destitución del entrenador, la directiva no pondría sobre la mesa varios millones de euros con los que traer un killer que solucionase los problemas de efectividad en área contraria. La llegada de un nuevo técnico no enderezaría una plantilla plagada de jugadores cuyo compromiso con la entidad es, cuanto menos, cuestionable.

Despedir a Simeone no sería la panacea para un Club que sobrevive cogido con pinzas. Una entidad que lleva más de una década gestionada deportivamente a base de giros constantes de timón sin un rumbo fijo. Sostenida por una hinchada que ha abrazado la idea de que para seguir en la elite hay que continuar vendiendo a las estrellas y que, a estas alturas, ya no se pregunta nada.

A Simeone jamás le podré reprochar ningún resultado adverso. Lo que sí puedo y debo echarle en cara es haber abandonado el discurso que él mismo pregonaba. Ese mantra que ha repetido hasta la saciedad y con el que todos y cada uno de nosotros hemos comulgado de principio a fin. Es lícito criticar y expresar una opinión sobre algo que no te gusta, pero hay un límite donde la crítica constructiva se convierte en desprecio y ahí dudo mucho que me encuentren. Simeone fuera, sí. Pero primero otras cosas.

Foto: Getty Images

Autor: Marcos Martín

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6 Comentarios

  1. Pues sí Simeone dimisión, pero para que vuelva otra vez el Cholo. El del equipo aguerrido, el del 4 4 2, el del unocerismo, el del partido a partido, el equipo que temía cualquier equipo de Europa que le cruzase en su camino…
    Creo que Simeone no se fia de sus centrales cuando no están Savic y Jiménez ( qué por cierto no están muy a menudo) y por eso saca defensa de cinco. No encuentro otra explicación, por qué cambiar de sistema cuando los mejores partidos o por lo menos los que han controlado mejor (Betis, Athletic y Sevilla) se ha jugado con el 442 clásico.
    Os invito a cualquiera de los columnistas a escribir un artículo sobre la afición que cada vez está más irreconocible, más parecida a esa que tanto aborrecemos y que va e blanco.
    Ahora más que nunca Aúpa Atleti y Olé Olé Olé Cholo Simeone
    Disfrutemos de lo nuestro

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  2. Son los jugadores los que siempre tienen la última palabra, son los que meten los goles y los que los fallan y son los que tienen que asimilar el sistema que quiere el entrenador e incluso suplir con inteligencia ese mismo sistema dentro del terreno de juego cuando sea necesario.

    Simeone no tiene la culpa de que Carrasco fallase un penalti decisivo o de que Correa no marcase un gol cantado al Cádiz o de que Nahuel se comiera un pase en profundidad en el minuto 1 ni de que los centrales estuvieran a por uvas en ese minuto.
    Se ha dicho muchas veces aquí. La culpa de Simeone es cambiar un sistema de juego que era la única opción de plantar batalla a los poderosos, no se sabe si cediendo a la presión mediática, a la directiva o a ambas.

    En cualquier caso la presión mediática es como un martillo pilón que actúa constantemente y acaba por hacer caer a cualquiera que consuma, por mucho sentimiento rojiblanco que tenga.

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  3. Lo que queráis, pero llevamos asistiendo a decenas de partidos infumables y no precisamente contra equipos aspirantes a Champions, el año pasado se perdió con todos los que descendieron, el Mallorca recién ascendido nos ganó los dós, creo, o algo parecido, cientos de partidos atrincherados en 25 metros contra rivales muy inferiores en presupuesto, porque si el dinero cuenta para los que más tienen, también ha de hacerlo ahora, etc.
    Simeone nos lo ha dado todo, pero llega un momento en que se acaba, todo acaba. Lo ideal sería una transición tranquila, no lo creo.

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  4. A ver,
    yo es que me he arruinado dos veces. Y con mis ruina, también perjudique a mi familia. A la cercana, no a la de parentescos. A mi mujer, a mis hijas.
    Y quizás lo fácil es que aquellas ruinas hubieran traído divorcio y separación de la familia. Pero no, nos sentamos y siguieron confiando en mí. Ni un reproche.
    Me tocó «parar» a los bancos y aunque perdiera patrimonio, conservamos las dos veces nuestra casa.
    Esto fue hace años, antes de la pandemia. Y quizás aquellas «experiencias ruinosas» nos valieron para «torear» esta gran desgracia mundial.

    Simeone, nos sacó de la ruina deportiva y quizás de la económica.
    Pero Simeone, luchando hasta contra el ejercito mediático que hay en la capital, puede tener un bajón en su gestión.
    Hay ejemplos parecidos en el mundo del deporte y no estoy de acuerdo, que se deba marchar para luego volver.
    Eso suena a «te has vuelto un poco viejo y voy a tener un querido».
    Claro que todo tiene su fin, pero debe decidirlo él. Simeone tiene capacidad para auto criticarse.
    No lo puede decidir una caterva de aficionados que siguen la manipulación que ejercen una serie de medios, que como hemos visto les ha preocupado mas la actuación digna profesional de un colegiado en el Bernabéu, pasando de puntillas por como se produjo la lesión de Morata.
    Es el momento de ser una familia y apechugar con las derrotas que han sucedido.
    Y es el momento de también responsabilizar a aquellos que venden jugadores y traen a un proyecto, que por eso le firman siete años, o se acojan a descartes de otros equipos.
    Y es el momento de señalar a la plantilla, cuando todos hemos visto partidos en los cuales su actitud dictaba de ser la de un deportista responsable.
    Y si, también hay que señalar a Simeone y decirle que aunque se haya equivocado, que se ha equivocado como todos, estamos con él y con el equipo.
    Que la familia, que dicen muchos que somos la afición de este club, estamos para momentos como estos.
    Yo de momento, como cuando nos fuimos a segunda, el domingo contra el Español estaré en el Metropolitano para apoyar.

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    • La familia unida y apoyando, ahora bien, si estás en descomposición total es recomendable que alguien tome las riendas y no se persista en la gangrena, a veces hay que amputar un miembro para salvar al organismo. Hoy ha sido un desastre completo, contra el Español nos tocará sufrir lo indecible y quién sabe que puede ocurrir. La defensa de 5 es un coladero y una y otra vez con ella, en fin, estoy desquiciado y agradecido de no habernos traído un carro. Como diría el pescadero somos un caramelito.

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