Por un Atleti digno

Existen ocasiones en las que el destino se pone más caprichoso de lo normal. Resulta llamativo que, justo en la misma semana en la que el Atlético de Madrid consumaba su fracaso absoluto en Europa, a Forbes España le diera por publicar la lista de personas más ricas de nuestro país. En ella, un tal Miguel Ángel Gil Marín ascendía del 67º al 52º puesto con un incremento patrimonial de 150 millones de euros en un año. Ni Florentino Pérez ni Gerard Piqué juntos habían logrado tal aumento. Es curioso que esta información saliera a la luz justo cuando los medios deportivos patrios empiezan a pregonar la necesidad de que el Atlético de Madrid venda dos jugadores en enero para cuadrar cuentas. Sin los ingresos de la Champions, a la SAD no le llega.

Debe ser una dichosa casualidad que, mientras el dueño ilegítimo del Atlético de Madrid se enriquece a costa del club que robó, los voceros mediáticos del ‘gilismo’ hagan hincapié en el desorbitado sueldo de Diego Pablo Simeone. Los Miró y Castaño señalan, los Uría de turno callan. El ‘Cholo’ es el culpable de todos los males que aquejan al Atleti. Él, que jamás se lucró a costa del club. Él, que jamás pisará la lista Forbes. Él, que cogió una institución en ruinas y la convirtió en una referencia mundial. Él, y solamente él. De los prescritos, ni rastro, no vaya ser que dejen de hacerse asados en Valdeolivas o que dejen de navegar los yates por Ibiza.

Atlético, es hora de despertar. 36 años de amnesia son demasiados. Poco importa si, en el pasado, los que estuvieron no supieron o no pudieron defender al Atlético de Madrid. No es tiempo de lamentos ni de reproches. Porque mientras uno pierde los días lamiéndose las heridas, a usted le siguen arrebatando su club, su estadio, su escudo, sus rayas. Nada tiene que temer quien nada tiene que perder. Así que mañana, dentro o fuera del Metropolitano, señale a los verdaderos culpables. Dejemos claro quiénes son los que están matando a esta institución moribunda.

Y después, si quiere, podrá criticar a Simeone o a los jugadores. Ellos tienen su cuota de responsabilidad en esta infamia, sin duda. Pero su mal rendimiento es el síntoma, no la enfermedad. El cáncer está en el palco y lleva casi cuatro décadas descomponiendo al club que amamos. Seguramente, muchos se pregunten resignados: «¿por qué ahora?». Sí, vamos tarde. Demasiado tarde. Y quizás es una guerra que nunca podamos ganar. Pero permítanme que se lo plantee de otra manera. «¿Hasta cuándo?». Hasta cuándo está dispuesto a seguir callando mientras ve cómo masacran a su equipo. Hasta qué punto lo piensa soportar. Porque usted sabe que, por mucho que quieran silenciar ciertas pancartas, un Atleti digno debe tener a la afición al frente. Y por un Atleti digno, se tienen que marchar. Basta ya.

Autor: David Gómez

Alcarreño. Adicto a la buena música y a la escritura. Estudiando y haciendo periodismo con un micrófono y un papel. Esclavo de una pasión llamada Atlético de Madrid.

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