El triunfo del futuro

El partido de ayer en Mestalla fue uno de esos trámites que el calendario te tira a la cara para ver si seguimos pensando en Londres. Simeone, que lo sabe todo, decidió que lo mejor era guardar la cubertería de gala. Dejó a los titulares en el salón, descansando, porque todo el mundo en el Atlético sabe que la vida real empieza el martes. Lo de ayer era una escala, un aeropuerto de provincias antes de coger el vuelo de verdad.

Enfrente estaba el Valencia, que ahora mismo es un manicomio con las puertas abiertas. Un club que vive en un estado de nerviosismo permanente, donde el fútbol parece una excusa para seguir alimentando el incendio. En ese clima de desorden, Simeone soltó a los chavales de la Academia. Y los chavales, lejos de asustarse con el ruido de las cadenas de Mestalla, se pusieron a jugar como si estuvieran en el patio del colegio.

Hizo debutar a más canteranos y la cosa funcionó. Los chicos compitieron con una seriedad que a veces les falta a los que ya tienen el contrato blindado. Dieron un nivel de esos que te hacen levantar una ceja y pensar que, después de todo, el futuro no es un sitio tan oscuro. Fue una victoria de las que sirven para creer, sobre todo porque se consiguió con gente que aún siente que jugar en Primera es un regalo de Reyes Magos.

image 2 El triunfo del futuro

Repitieron la mayoría de los que lo vienen haciendo y debutaron Puric, Íker Luque y Cubo. Los dos últimos hicieron en la segunda parte los goles que llevarían a la victoria. Iker Luque llevaba diez minutos en su estreno y soltó un disparo seco desde la frontal para batir a Dimitrievski. Después,  fue el turno de Miguel Cubo, controló un pase de Griezmann —que entró al final para poner la música— y definió con la frialdad de quien lleva cien batallas en las botas, aunque apenas sume sus primeros minutos en la élite.

Al final, el Atleti se fue de Valencia con los tres puntos y la sensación del deber cumplido. No hubo grandes alardes, ni falta que hacía. Se trataba de ganar sin que nada se rompiera, de ver que los niños entienden lo que el primer equipo exige de ellos y de llegar al martes con las piernas frescas y el orgullo intacto. El martes es la guerra; lo de ayer fue una mañana de recreo ganada con la solvencia del que sabe que lo importante está por venir.

Foto: atleticodemadrid.com

Autor: José Luis Pineda

Colchonero. Finitista. Torrista. Nanaísta. Lector. Escribidor a ratos. Vivo en rojiblanco.

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2 Comentarios

  1. Creo que es justo destacar del partido de ayer a un tal Molina

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    • Totalmente de acuerdo. Si le entra el chutazo ese desde el centro del campo que dió en la escuadra entra directo al club de leyendas.

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