Vicente, llámalo

Cuando estaban las malas malísimas, en ese tiempo, no tan lejano, en el que el gol cien parecía el Everest, empecé a decir entre mis círculos que Fernando Torres iría a la Eurocopa. Las reacciones fueron casi unánimes: en el grupo de padres del fútbol las carcajadas fueron fuertes y prolongadas, casi insultantes, en el grupo de amigos todo el mundo miró sus cervezas como pensando, pero si solo vamos por la primera, incluso percibí como mis propios hermanos, mi gente del Atlético, hacía mutis por el foro, trataba de mirar para otro lado y cambiaba rápido la conversación.

Después de tantos triunfos y de tantos años, ninguno ha aprendido nada. Si algo ha caracterizado a Torres durante toda su carrera, además de los goles, que los ha hecho siempre y de todas las clases, es el hecho de ser determinante cuando llega la hora de la verdad, en el momento ese en el que algunos jugadores de fogueo desaparecen de la faz de la Tierra. Torres, a los treinta y dos años, ha remontado el peor momento de su carrera. No es fácil lo que ha conseguido hacer. Se fue del club de su vida porque no alcanzaba a pelear por los títulos y regresó desahuciado desde un Milán moribundo a un Atleti que había vuelto a ser el que era, un equipo campeón que puede ganarlo todo. No era nada fácil ponerse a la altura, no era nada fácil volver a ser lo que eras, recuperar el nivel que todos esperan de ti, cuando además tienes al lado a un fichaje de 40 millones de euros que ha venido para ser el verdadero protagonista.

Fernando lo ha pasado mal, pero contaba con su experiencia, y con la vieja receta que él siempre conserva desde los tiempos de Briñas. Ante la adversidad: humildad y trabajo. Y así, poco a poco, Torres ha ido recuperando a base de esfuerzo, ese que no se negocia, su talento, que siempre lo ha tenido. Ha recuperado incluso su velocidad y ha vuelto a ser el Niño aquel que deslumbraba al mundo. Un delantero que, en su momento actual, y dicho sea esto con todo el respeto a los demás, no resiste la comparación entre los nombres que supuestamente están llamados a viajar al Europeo de Francia.

Falta la guinda, que será a finales de mayo, pero antes de eso, está la convocatoria de la Selección para la Eurocopa. Se generan muchas dudas que van todas más allá de lo futbolístico, como es obvio, primero, porque la opereta mediática sigue siendo la misma de siempre, la misma que ha conseguido que Torres haya tenido que nadar siempre contracorriente. Se generan dudas porque lleva dos años sin ir, porque la forma en la que dejó de ser llamado tal vez no sea la más elegante para uno de los pilares del equipo que cambió la Historia del fútbol en este país. Pero al final, en el fútbol nada de eso cuenta cuando el Niño galopa por las bandas.

Vicente, llámalo, que tengo muchas carcajadas que cobrarme.

 

Foto: Ángel Gutiérrez – clubatleticodemadrid.com

 

 

Autor: José Luis Pineda

Colchonero. Finitista. Torrista. Nanaísta. Lector. Escribidor a ratos. Vivo en rojiblanco.

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4 Comentarios

  1. No es Torres el mejor delantero del mundo, y no es Torres el que pueda presumir de una calidad técnica envidiable. De hecho, cada vez que le llega el balón, hay que tratar de imaginarse hacia dónde se le escapara el control.
    Sin embargo, hace dos o tres cositas muy bien que hay que valorarle… La primera es su lucha innegable, la segunda es el miedo que genera en los defensas, cómo las abre y los huecos que deja a los compañeros, y la tercera son los dos o tres «tipos» de goles que se le dan bien (estilo el de la Eurocopa).
    Con ello, sin ser un jugador top de verdad, es un orgullo que al menos se sienta tan atlético como nosotros y luche como el que más.

    http://pegatinasygradas.blogspot.com.es/

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  2. Merecería un sesudo estudio antropológico la importancia de la opinión de los medios y como cala en el aficionado medio, sea o no sea cierto, sea o no objetivamente verdad. El gran obstáculo de la carrera de Fernando Torres es ese ansia pan-madridista de los medios en poseerlo todo, y desde que era un cadete, cuando ya le veían las maneras, ese madridismo acaparador le negó todo el derecho a llegar donde luego el chaval ha llegado. Su negación a vestir la camiseta blanca y marcar el gol que ese poder fáctico tenía reservado para Raul fue el no va más para ellos. La campaña contra Torres ha sido enorme y afortunadamente la defensa de los suyos ha venido en consonancia. Lo peor es que esa campaña ha tenido éxito entre los más permeables de los atléticos, y como prueba las penosas, miserables y erróneas técnicamente de quien me precede en el comentario, esas pegatinas y gradas que ni saben ni entienden ni las necesitamos para nada. Aúpa Atleti y Viva por siempre y para siempre Fernando Torres, el mejor delantero de la época moderna que ha tenido el fútbol español.

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  3. Los que hemos seguido a Fernando allá donde ha ido esta historia ya nos la sabemos. Siempre es lo mismo. Lo critican por moda, sin ver sus partidos, y si lo defiendes de repente es que no sabes de fútbol. Luego pasa lo que pasa, que el Niño la lía (es tremendo lo determinante que es este jugador en los momentos clave) y ya no les interesa opinar de nada. La suerte, te dicen. Eso va a ser, fíjate.
    Después va con la Selección porque resulta que ha terminado la temporada en forma (sale de todo, siempre se reinventa) y, sin faltar el respeto a nadie, ningún 9 español se le acerca cuando está a su nivel. El país entonces lo critica aún más, incluso lo insulta, a alguien que les ha dado tanto y que jamás ha tenido una palabra más alta que la otra, y todos se ponen como locos porque no ha llevado a fulanito o menganito.
    Fernando responde donde mejor sabe, en el campo. Ahí es cuando volvemos a darnos cuenta, una vez más, de que no hace falta que lo defendamos, que él solito lo hace mejor que nadie, de maravilla; que ir con él es apostar a caballo ganador y pobre del que no lo entienda.
    Pero la gente, esa que ya no debería saber ni dónde esconderse, llega y te dice que sigue siendo un paquete, que no hace nada; y a uno lo que más le apetece es meterle las botas de oro por donde le quepan. ¿No es eso lo que exigen, que sea gol todo lo que toca? Pues no, oye, parece que ser el máximo goleador del torneo no es suficiente. Marcar goles que dan títulos supongo que tampoco… ¿Conclusión? Este país no se merece a Fernando, el que cambió nuestra historia. Que nos lo dejen a los atléticos, ya es hora de que cambie la nuestra.
    Aunque si lo llaman me alegraré mucho por él, se ve a la legua que la selección lo emociona.

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  4. Agradezco profundamente que Fernando no haya sido convocado por Del Bosque. Como decía el poeta «todo pasa y todo queda», y creo yo (y me parece que también él)que su tiempo en la Selección ya pasó. Considero una gran virtud saber cuando retirarse de un lugar y por declaraciones del propio Fernando creo que él está en otra cosa. Fernando debe acabar la temporada, un tranquilo veranito y el año que viene más.
    Quede claro que Fernando por categoría, experiencia y estado de forma actual está para ir a la Selección o a cualquier sitio.
    Tengo que ser sincero y lo que más ha gustado de todo este asunto ha sido el debate «Torres selección», eso hace justicia a una temporada brillante, pero sobre todo a una forma de entender la vida y el fútbol.
    Fernando Torres regresó al Atleti a finales de 2014 ( 7 años después de que el club le vendiera), la presentación fue de «traca», pero lo mejor estaba por venir. Casi «ninguneado» por todo aquel que no fuera rojiblanco, la crítica se centro en que estaba acabado, que llevaba 2 años sin jugar a máximo nivel entre lesiones y suplencias, que jamás sería quien fué etc. La incorporación de Fernando era tratada en muchos medios y tertulias como una operación de marketing más que deportiva.
    Fernando se puso el mono de trabajo y con la ilusión de un juvenil y tiempo para volver a coger su mejor tono físico demostró a sus críticos que con humildad y trabajo «si se cree y se quiere, se puede».
    Ahora Fernando está donde muchas veces soñó estar con el Atleti, con su Atleti en la final de la Champions. Ya no hacen falta selecciones ni nada por el estilo, todo esto quedó atrás hace tiempo ( ya se podría haber aplicado el cuento el seleccionador).
    Admiro profundamente a Fernando Torres por ser Atlético de corazón (un ejemplo para todos los rojiblancos, especialmente los jóvenes), pero sobre todo por ser la persona que es.
    Ahora es más fácil ser Atlético , pero todos los que venimos de la larguísima travesía rojiblanca en el desierto, recordamos como a un «niño» le dieron los galones en segunda división, de un equipo histórico venido a menos, ese «niño» asumió el reto luchó, trabajó y retornó con el equipo a primera.
    Han pasado los años y el día 28 de Mayo ese «niño», será el delantero titular del Atlético de Madrid en la final de la Champions, hay algo más hermoso para un Atlético, ocupemos nuestra localidad y disfrutemos del espectáculo. AUPA ATLETI, equipo y afición.

    PD; AHH se me olvidaba, Torres Selección.

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