Mantengamos las expectativas a raya

Morata es de esa clase de jugadores que cuando lleva el balón siempre parece que va a ocurrir algo. Lo cual no asegura nada, porque anda que no regresé yo noches a casa borracho y solo, tras haber tenido la sensación de que iba a suceder algo. Es inevitable ser escéptico con el madrileño porque con su calidad, su experiencia y lo bien que ha encajado, tiene tantos factores para triunfar en el Atleti que todo lo que no sea un fracaso sólo puede ser una sorpresa.

Es complicado estar a la altura de las expectativas generadas. Los veranos son además la estación propicia para elevarlas, cuando los fichajes, las vacaciones y los amores parecen para toda la vida. La simple visión de la novedad nos parece atractiva, nos ilusionamos con un futbolista desconocido que va a debutar y a la tercera jornada de liga ya nos parece ajado. Fichas a un lateral que dicen que puede jugar por derecha, por izquierda o incluso como central, y al poco tiempo asumes que no le alcanza ni para hacer de Indi. Como esas noches que anhelábamos que llegasen, en las que nos provisionábamos con preservativos, pasaporte y el grupo sanguíneo escrito en la muñeca esperando una juerga legendaria, para luego retirarnos cansados y derrotados. Jackson Martínez, Ibagaza o Gaitán, llegaron tras grandes temporadas en sus equipos. Oliver Torres sobresalió en la cantera y en las categorías inferiores de la selección. Todos ellos levantaron en su día una gran expectación que al poco tiempo mudó en una visita incómoda que sólo alivia con su marcha. En ocasiones también ocurre lo contrario, hay futbolistas que llegaron al Atleti ilusionando lo mismo que cuando te regalan un par de calcetines por tu cumpleaños. A Pantic, Miranda o Diego Costa apenas se les prestó atención con su fichaje, para convertirse luego en futbolistas esenciales del club.

Por eso es importante mantener las expectativas a raya, para minorar las decepciones. Mis padres se ilusionaron tanto cuando me matriculé en Derecho, que pensaban que el bufete de abogados Bendini, Lambert & Locke no tardaría en pelearse por mis servicios. El estado en que llegaron mis primeras notas y, sobre todo, mi cuerpo tras las primeras fiestas universitarias, redujeron considerablemente sus expectativas. Al respecto, nadie alcanzará nunca la destreza del Pato Sosa. Sin importarle el margen de confianza del que podía gozar por ser un desconocido con melena oxigenada, destrozó cualquier retazo de ilusión por su fichaje trastabillando con el balón y rodando por los suelos el día de su presentación delante de todas las cámaras de televisión. Un estratega nato.

La ilusión de este verano es João Félix. Ni sus diecinueve años ni sus escasos partidos han lastrado la ilusión con que todos los aficionados atléticos le esperan, deseando que borre pronto el recuerdo de Griezmann. Pero si el portugués tiene un asesor de imagen en consonancia con su nivel, no tardará en aconsejarle que llegue sin dormir una mañana a un entrenamiento, que haya que pagarle una fianza o que provoque una derrota y una expulsión, para dejarse fotografiar luego a la salida de un bar de copas del brazo de un par de modelos de dudosa reputación. Para dejar las expectativas en su justa medida.

Foto: clubatleticodemadrid.com

Autor: Pike Bishop

50% de Bishop and Gittes. La mitad legal, concretamente. En esta vida de lo que realmente sé es de bares y del Atleti. Del resto, un mero aficionado.

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1 Comentario

  1. Ya.
    Lo que pasa es que esas expectativas son las que te crean ilusiones sean a nuestros padres o a uno mismo.
    ¿Y quién no se ilusiona con la «camada» que está creciendo bajo el cobijo de Simeone?
    Yo creo que hasta cualquier merengue después de haber sufrido el «descalabro amistoso» del fin de semana pasado,
    se encuentra de la noche a la mañana con un Joao Felix en su plantilla, aunque solo sea muy al fondo de la plantilla, y al tío le crecen las expectativas, se va por su chica y se lía de botellón y otras temeridades.
    ¿Que somos el Aleti? si. Pero viendo lo visto, eso de El Pupas creo que ya no va con nosotros.
    De todas las maneras, nosotros no hemos sido de expectativas duraderas.
    Soliamos creernos algo en el Carranza y al cuarto partido de Liga, !!!zasca¡¡¡ en toda la boca.
    Pero entre usted y yo, seamos sincero. Esto tiene buena pinta, ¿A que sí?

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