Morir así

Con insultante frecuencia las citas del Atleti ante los grandes no se resuelven por el fútbol sino por la polémica; hay datos suficientes como para que incluso la más alienada mente pudiese empezar a sospechar, ¿siempre una polémica arbitral? y lo que ya resulta totalmente inverosímil, ¿siempre resuelta en la misma dirección? Esto es, en contra del Atlético de Madrid, claro.

La Liga se jugaba en el partido del Camp Nou. Ocho puntos de diferencia y siete partidos por disputar. Para el Atleti era un todo o nada, no había más. Durante veintiocho minutos fue un partido interesante, con alternancia en el juego, con el Atleti bien plantado, saliendo indemne de los primeros quince minutos de presión del Barcelona, en los que pudo desequilibrar la contienda con un disparo de Alba al palo pero no lo hizo y a partir de ahí, los de Simeone crecieron. Con Thomas filtrando el juego en el medio y Griezmann, muy pitado ayer -la soberbia de algunos no conoce límites-, canalizando todo el fútbol de ataque mientras que Costa zafaba arriba y empezaba a aguantar las faltas sin pena del rival. El Atleti se estiraba y a estaba mejor que el rival, desarboló la posesión del Barcelona, el petit prince hizo la primera internada y midió a Ter Stegen. Pero entonces apareció Gil Manzano.

Gil Manzano, un árbitro que ha masacrado al Atleti en no pocas ocasiones con decisiones arbitrarias y dirigidas, expulsó a Diego Costa por roja directa tras una protesta en el centro del campo. Frente a sus narices, el hispano-brasileño recibió una entrada durísima que curiosamente no vio. Costa protestó enérgicamente y dirigiéndose a él profirió las palabras mágicas. El colegiado, mucho mejor de oído que de vista, no dudó: roja directa. El delantero no daba crédito y, vena en cuello, se desesperaba en gritarle a la cara, he dicho “me cago en mi puta madre”. El colegiado le refutó, no, y profirió otras palabras soeces que no viene al cuento repetir pero que hay que señalar, oh casualidad, que no coinciden con las que posteriormente escribió en el acta. El caso es que con más de una hora de partido por delante, una vez más, en el Camp Nou, el Atlético se quedaba con un hombre menos.

Saúl hizo un partido inmennso. Foto: atleticodemadrid.es
Saúl hizo un partido inmennso. Foto: atleticodemadrid.es

Todo el mundo podía esperar ya la victoria fácil del Barcelona pero entonces emergió la versión más sincera del Atlético de Madrid. Convertir las trampas en acicate, rebelarse ante lo que parece establecido, hacer de la necesidad virtud. Justo tras la expulsión Simeone metió a Correa por Arias y retrasó a Thomas al lateral derecho. Ya en la segunda parte entró Morata por Filipe y Saúl ocupó el carril zurdo. Así, con dos centrocampistas en los carriles, con sólo dos defensas puros, el equipo de Simeone planteó un partido soberbio al Barcelona. Lo anuló, el único peligro de los azulgrana venía de las botas de un ser extraterrestre con el que tienen la inmensa fortuna de contar. Solamente las arrancadas de Messi rompían el orden espartano que el Atleti había impuesto al partido y entonces, al fondo de todo, emergía el mejor portero del mundo, Oblak, que con sus intervenciones sostenía la llama de la esperanza.

Pero al Atleti no le valía el empate y no le bastaba con sostenerse ordenado. Empezó a combinar y por muchos momentos hizo olvidar a todos que tenía un hombre menos. Thomas y Saúl hicieron un partido soberbio, de ida y vuelta, de coraje y corazón, y el Atleti tuvo sus oportunidades; Morata pudo marcar de tacón de no ser por un prodigioso cruce de Lenglet y Rodrigo cabeceó arriba una ocasión clarísima a balón parado. El Atleti había llevado el partido a donde quería hasta que en el 84 el uruguayo Luis Suárez se sacó un disparo desde la frontal que acabó con el encantamiento que los rojiblancos habían colocado sobre la Ciudad Condal. Se adelantó el Barcelona y justo en la siguiente jugada, Messi hizo el segundo en la enésima muestra del genio que es.

Perdió el Atlético, se acabó la Liga, pero dejó a todos, especialmente a los suyos, la llama de la esperanza prendida; no bajó los brazos, no se rindió, sacó la garra de antaño, el honor, el espíritu irredento, se levantó de los golpes por la espalda, esquivó las falsas trampas que está obligado a encontrarse y combatió hasta la extenuación. Demostró que los poderosos no podrán descuidarse en su labor de poner las piedras, de usar su fuerza para poder librarse de ellos. Murió el Atleti pero dejó un legado de dignidad en el que todos los que viven en rojiblanco se reflejan, el espejo que quieren ver frente a ellos. Morir así es nacer de nuevo.  

Autor: José Luis Pineda

Colchonero. Finitista. Torrista. Nanaísta. Lector. Escribidor a ratos. Vivo en rojiblanco.

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3 Comentarios

  1. Ahora nos quejamos del árbitro por haber expulsado a Costa en una jugada intrascendente y que nunca sabremos la verdad de lo que ocurrió. No tenemos crédito para esa queja.

    La directiva del Atleti, sus jugadores, y buena parte de la afición perdieron el crédito hace unos cuantos años cuando ninguno de ellos fue capaz de reivindicar nada tras el atraco de Lisboa y el posterior de Milan.

    Una directiva ajena al aficionado y solo preocupada por seguir acumulando millones en sus bolsillos. Les da igual el maltrato arbitral.

    Unos jugadores y técnicos que hablan cuando les interesa. A Koke y a Juanfran, por ejemplo, les parece que les perjudican siempre en el Camp Nou, (a pesar de haber ganado una Liga allí, y haberles eliminado de la Champions) pero parece ser que les interesó quedarse callados en Lisboa y Milán, donde estaba en juego el mayor éxito de la historia del Atleti.

    Y esa parte de la afición que es capaz de montar un número solo porque la plantilla no les ha agradecido su apoyo y no es capaz de mover un solo dedo cuando la UEFA les ha quitado dos Champions.

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  2. Escribe usted bien, señor Pineda, como también lo hace David Gómez y otros por aquí, o Barbero en el diario merengón y algunos otros, y eso dignifica y da lustre a nuestra pasión rojiblanca. Pero echo de menos también una buena dosis de autocrítica en «morir así», «la última oportunidad» o «alguna observación de orden técnico » por citar recientes entradas.

    Hombre, ya sabemos de sobra que los dos gordos llegan siempre con entre 5 y 10 puntos regalados al final de Liga. Que a nosotros no nos van a regalar nada nunca ni queremos esas repugnantes ayudas. Que el individuo de anoche ya acumula un despreciable historial manipulador de partidos y competiciones y que todo nos cuesta siempre, siempre, mucho más. Pero yo ya estoy harto de tirar años, oportunidades y competiciones por presentarnos siempre en el momento decisivo con la misma actitud y la misma cantinela : vamos a minimizar errores, vamos a llevar el partido donde nos interesa, vamos a esperar y aprovechar la nuestra, vamos a…NADA. Y estoy hasta el gorro de que nos autoexpulsemos, de que les demos la excusa perfecta para que nos expulsen, de que hagamos el penalti más estúpido en el peor momento y de que, por mucho que se diga lo contrario, se lo pongamos siempre tan fácil a los rivales molestos.

    Diego Costa hizo ayer el imbécil y se autoexpulsó. ¿ Es un maldito profesional y no sabe, no le han advertido 100 veces en los últimos 3 día, que el tipo del pito le mandaría a la caseta en cuanto pudiera ?.¿ De verdad es tan difícil mantener la bocaza cerrada ? Tienen una legión de preparadores, consejeros, representantes, psicólogos, supongo, y demás, y no les pueden enseñar a estos bandarras, macarras y zafios jugadores a callarse de una puñetera vez ?. ¿ Que están hiperestresados y a 150 pulsaciones y acaban de salir de un choque de locomotoras ? Pues para eso ganan 60.000 €, o así, por partido. Que dejen de cagarse, de mentar madres, que omitan de una santa vez el expletivo puta. Que les enseñen de memoria y lo automaticen, para que lo suelten cada vez que están cabreados, que es a cada mommento, la lista de los cabos de España, de los afluentes orientales del Ebro, el Te Deum, o cualquier cosa que se les ocurra. Pero que dejen de fastidiarnos y perjudicarnos a los atléticos con sus imperdonables incontinencias verbales. Y si no se pueden controlar, que devuelvan su ficha y se larguen con viento fresco.

    Harto estoy de todos ellos. Y también cansado de tanta autocomplacencia : » morimos con dignidad » » fulano hizo un soberano partido » «plantamos cara», «hasta el 85 no se rompió el partido «. Venga ya. Lo cierto es que Stegen no tuvo que tirarse al suelo una sola vez. No hicimos ni un «uy», no creamos peligro, no tiramos a gol, ni tuvimos la menor oportunidad de ganar el partido. Ni éste ni tantos otros decisivos. Todo fue esperar a ver en cuál de la docena larga de ocasiones rivales recibiríamos el gol. Como en tantas y tan frustrantes ocasiones anteriores. ¿ De verdad, con 11 o con 10, esperamos que Oblak pare siempre 10 goles rivales y ganar nosotros en un saque de esquina ?

    No creo que vaya a ver nunca al Atleti ganar la Champions. Somos el único equipo que ha perdido 3 finales sin ganarla nunca. Y la forma cruel y sobrenatural de haber dejado de ganar las 3 me han hecho aborrecer esa competición y tenerla solo como una fuente indispensable de ingresos para el club. (Discrepo de Che. Villa pudo haber controlado el balón y evitar el córner. Antoine pudo haber marcado el penalti, por ejemplo. ) Para mí, lo fundamental es la Liga, que es lo que marca siempre la temporada. Sé de sobra lo dificilísimo que es ganarla. Hay que juntar salud, un gran equipo, buena suerte, inercia ganadora, que uno de los gordos esté mal, y eso tan complicado de conseguir : que el desempeño del equipo sea superior a la suma de las virtudes individuales. Pero además de todo eso, hay que salir a ganar los partidos decisivos contra los rivales directos. Y de no intentarlo siquiera, es de lo que estoy ya cansado.

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  3. Estóy totamnente de acuerdo por lo expresado por Antonio. Estos jugadores que sólo piensan en ellos, y en ganar dinero, a la hora de la verdad en los momentos decisivos, se borran.
    Otra cosa que no entiendo, es como el Cholo saca a Correa viendo que está en un muy mal momento, y que nunca cuenta con Vitolo, jugador al que se empeñó en fichar, viendo que cada vez que juega, por lo menos hace cosas.
    Creo que el dinero que cobran Griesmanm, Costa o el Cholo, deberían imvertirse en la cantera, por lo menos estos jugadores, sienten los colores, y no bienen aquí a hacerse ricos. Creo que Koke lo ha demostrado año tras año, rechazando ofertas millonarisas del Barsa.
    Estóy muy decepcionado con muchos jugadores y con el entrenador. Creo que si no se cambia de técnico, jamás se gahnará una champions.

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