El Atleti puede con todo

El Atleti ganó al Alavés con un marcador amplio que tal vez esconde la dificultad que entrañó el partido, un choque adusto en el que los vitorianos mostraron que su clasificación no es casual ni tiene aspecto de ser temporal, pues pusieron en serias dificultades a los de Simeone hasta que Griezmann rompió el partido y trajo la tranquilidad.

Simeone salió con toda la maquinaria ofensiva. Colocó a Kalinic en punta, Griezmann por detrás, Lemar y Correa en los costados, Rodri y Thomas en el doble pivote. La zaga estuvo conformado por Arias, Savic, Lucas y el polivalente Saúl tapando la ausencia del lateral izquierdo. Contrarrestó así sobre el papel a todos aquellos que lo tildan de conservador, puso todo y fue con todo. El Atleti salió buscando la portería de Pacheco sin pausa, lo intentó por izquierda, con Lemar, pero sobre todo por derecha, con las subidas de Arias, que cada vez se siente más seguro como dos del Atleti. El Alavés se defendió con oficio, replegando, empleándose en las ayudas, mostrándose como un equipo sobrio, muy serio, de los que siempre terminan estando arriba porque conceden poco.

El Atleti controlaba la posesión y el partido y el gol llegó en el minuto veinticinco con una jugada protagonizada por tres miembros de la nueva tropa: Lemar cruzó un balón de lado a lado del campo buscando el desmarque de Arias que controló, apuró la jugada y centró en el momento justo para que Kalinic, que llegó anticipándose con un movimiento de nueve puro, llevase la pelota a la red rematando con un punto indeterminado de su cuerpo. Simeone celebró como acostumbra, como si en el gol estuviese la vida, corrió y saltó y gritó y no paró hasta abrazar a Nicola, sabedor de que el gol valía mucho más de lo que aparentaba, pues lo necesita para su causa. Con ventaja en el marcador, los locales ralentizaron el tempo del partido, sobre todo después de que la plaga que asola a la defensa del Atleti se cobrase una nueva víctima: Lucas se marchó del terreno de juego renqueante de su rodilla derecha, Giménez entró al relevo y así llegó el descanso.

Correa centra. Foto: Rubén de la Fuente

Correa centra. Foto: Rubén de la Fuente

En la segunda mitad, el Alavés fue adueñándose de la iniciativa y trataba de llegar a Oblak pero el Atleti ahí estaba en su terreno, entregó el balón, despreció el mando del partido y se limitó a esperar su momento en el partido. Simeone dio entrada a Vitolo por Kalinic, tratando tal vez de recuperar un tanto el control del juego, pero el Alavés seguía apretando y cada vez más, con pelotas colgadas, con más voluntad y deseo que realidad, transmitía la sensación de que aquello estaba para el empate. El Cholo recompuso el dibujo sacando del partido a Lemar y dando entrada al chaval Montero, a quien situó en el lateral izquierdo. Saúl fue al medio y ahí todo empezó a equilibrarse un poco más. Los de Abelardo, cegados en busca del gol, empezaron a olvidar lo que dejaban a su espalda y en el ochenta y dos, Vitolo, inteligente, conduciendo en la medular, dispuso un pase al espacio para la carrera de Griezmann, que enfrentó a Pachecho e hizo el segundo gol en dos tiempos, primero al palo y luego rematando el rechace en un toque avispado de derecha.

Ahí el partido se acabó de facto, el Alavés se entregó y el Atleti volvió a ser el dueño absoluto. Borja Bastón, canterano colchonero, tuvo la mejor oportunidad para los vitorianos en un rechace a la salida de un córner, pero el delantero del Alavés remató trastabillado y mandó al limbo la ocasión. En el ochenta y siete, Rodrigo redondeó el marcador fusilando el rechace que había quedado en el interior del área tras un disparo seco de Correa que repelió Pacheco.

El Atleti venció de nuevo, dejó atrás a este nuevo y espigado Alavés, y sorteó un nuevo contratiempo en defensa, demostrando que serán precisos muchos más avatares adversos para doblegarlo. Sigue en pugna por la Liga, dando la sensación de que puede con todo y viaja a Brujas a por el primer puesto del grupo para ir completando las Navidades perfectas.

 

Fotos: Rubén de la Fuente

Autor: José Luis Pineda

Colchonero. Finitista. Torrista. Nanaísta. Lector. Escribidor a ratos. Vivo en rojiblanco.

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