
- Nou Camp. Impresionante. Entrad con tiempo, porque la primera media hora no estaréis más que con la boca abierta “bobalizados” perdidos contemplando la inmensidad de semejante obra de arte. Me llamó la atención que el campo está construido hacia abajo, no hacia arriba. Me explico: según entras a “ras del suelo”, por así decirlo, sales directamente allí a la altura del equivalente a nuestro primer anfiteatro. Tuve la suerte de ir con un pase de un socio de un colega mío que no podía ir al partido (empatamos a uno, gol de Schuster de penalti), y mereció mucho la pena. Como anécdota, recuerdo a una señora que me dijo antes de sentarme en la localidad que “ni se me ocurriera ponerme a gritar lo de Puta Barsa y Puta Cataluña allí”, toda indignada. Por supuesto le contesté, que uno era del Atleti, pero no gilipollas. El trato con el resto de la gente fue muy cordial. Cae bien el Atleti en ese campo.
- El Madrigal. La media de edad de la peña que va a ese terreno de juego debe de andar alrededor de los 232 años, aproximadamente. El sitio con menos ambiente futbolístico en los que he estado en mi vida, aunque eso tiene una ventaja: no matan ni a una mosca, no resulta nada peligroso. Recuerdo que en una de las veces que he estado (palmamos 4-3, era en plena época navideña), a los maderos no se les ocurrió otra cosa que realizar el corteo a la salida del mismo haciéndonos pasar por en medio de la cabalgata de Reyes de Vila-Real. Los cánticos de todos los miembros del FA que allí estábamos no se hicieron esperar: “LOS REYES SON LOS PAAADREES, UOOOO”, ante la atónita mirada de todo el personal allí congregado.
- Mestalla. Uno de mis sitios favoritos. Voy siempre que puedo, ya que tengo grandísimos amigos en Valencia. Recomiendo no entrar muy cocido al campo, porque como os sitúen allá en el quinto pino donde ponen a la afición rival, hay que estar muy al loro si se celebra un gol de tu equipo, no te vayas a caer campo abajo. Mi madre, qué peralte que tiene. El pre-partido es una gozada, hay mucho ambiente, y si vais por donde tiene su sede la Sección Levante del FA, gozaréis como enanos. La afición valencianista es muy maja, aunque están flipados perdidos: yo les he visto realizar una pañolada en toda regla, ganando el Valencia al Atleti 3-1, por un simple… ¡fuera de banda! Estas pastis…
- Cuernabeu. Siempre que puedo voy. No entiendo a la peña (entre ellos, mi señora madre y mi hermano mayor) que dicen que jamás pisarán ese estadio. No se dan cuenta de que no pago por ver al Madrid. Yo lo hago por ver al Atleti. Dos épocas diferenciadas: la primera, la famosa del tercer anfiteatro (el denominado gallinero, de ahí viene el sobrenombre a su estadio de “la puta Pocilga”), que fue genial. La segunda, con el campo ya reformadito, en la que hay que reconocer que no les ha quedado mal del todo. Lo de la calefacción es un puntazo: puedes animar a tu equipo en manga corta en pleno mes de Enero. Impagables los dos 0-4 que he visto allí, un 1-3, un 2-2, el gol de Albertini … y hasta el Centenariazo, que fui invitado por un coleguita mía del Deportivo. Llevo años sin ir por allí (por eso siempre palmamos) pero espero que de este año no pase el volver, que ya va siendo hora de mojarles la oreja, leñe.
- Sánchez Pizjuán. En mi vida he pasado tanto calor en un campo como en ese (fue el año del 2-2, cuando 10.000 Atléticos nos plantamos allí porque nos jugábamos la vida con ellos). Luego también estuve en un 0-1 (gol de Futre) en la que mis camaradas del FA la montaron buena en la previa visitando amigablemente la Feria de Abril sevillana. Ambiente terriblemente hostil. Hay que ir con mucho ojo allí (aunque hay gente también muy maja, como en todos lados).
- Riazor. Una bombonerita, cantidad de coqueto por dentro, y horrorosa por fuera. Buen ambiente pre-futbolístico, y muy buena gente por allí suelta (el Atleti cae de cine, salvo a los Riazor Bluff, obviamente). Como anécdota, estando en una cervecería de la ciudad con mi camiseta del Atleti puesta, llegó un señor todo contento de que les visitásemos, y se fue dejándonos (no le conocíamos absolutamente de nada) unas cervezas pagadas, despidiéndose con un “bienvenidos a La Coruña” que jamás olvidaré. Sitio altamente recomendable por lo bonita que es la ciudad y por lo guay que se papea por allí (y económico si pateas un poco, añado).
- Nuevo Zorrilla. Otro de los que siempre suelo ir. El campo por dentro está muy bien, y tiene una excelente visibilidad. Ningún problema con los seguidores pucelanos, buena gente también. Una de las veces, fui con el FA y recuerdo que nos quisieron cobrar un pasta gansa por entrar a ver el partido. Total, que el FA en pleno (encabezados por el Muñeco) decidimos plantarnos allí hasta que nos dejasen entrar al precio al que habíamos acordado las entradas previamente. El club vallisoletano no accedió, entonces nosotros dijimos que sin problemas, veríamos el partido en la ciudad. La poli dijo que ni hablar, y al final Gil se comprometió a pagar la diferencia de precio de la entrada y logramos pasar al fútbol sin más complicaciones. Y es que hay tanto jodido listo en esta vida …
- La Rosaleda. El estadio que nunca estaba acabado, siempre le faltaba una grada por hacer. Ganamos 1-3 cuando yo estuve. Mucha peña colgada por ahí suelta. Recuerdo a unos niños gitanillos que nos quisieron quitar las pelas a nosotros (el descojone todavía retumba en ese estadio), y también a un brasas que, estando a nuestra bola por la playa, nos quería convencer de que Alejandro Sanz era heavy. Transmetal, más bien, diría yo …
- El Molinón. Otro campo de mis favoritos (anda que no tenía ganas de que subieran “ni ná”). Estuve el año del doblete y pasé un finde inolvidable. A las birras nos invitaron los Ultra Boys. Ningún problema por danzar por allí a tus anchas. De este viaje tengo tantas anécdotas que contar, que no sé ni dónde empezar a hacerlo. Algún que otro día igual me animo.
- Ruiz de Lopera. Estadio inmenso y rarísimo. En los prolegómenos ningún problema. Eso sí, en cuanto empieza el encuentro, allí todo el mundo enloquece. Estuve el año en que empatamos a uno, con gol de penalti de Correa en el último instante del mismo.
- Coliseum. El estadio del que más triste he salido en toda mi vida, aquel fatídico día en que no conseguimos finalmente el ascenso. No le tengo absolutamente ningún cariño, aparte de que ese poblacho siempre me ha parecido un nido infectado de vikingos.
- Reyno de Navarra. Altamente peligroso. Fuimos el año en que nos entrenaba, creo recordar, D’Alessandro, nos jugábamos el ascenso y metió un golazo un tal Soler desde el Calderón aproximadamente. Arbitró Díaz Vega. A la salida el espectáculo era sencillamente dantesco: coches de Antena 3 volcados ardiendo, todos los putos batasunos esos a hostia limpia con los ertxainas (en realidad, a los que querían zurrar es a nosotros). Hay que ir muy al loro. Paramos previamente en Soria, en donde la peña Atlética Soriana nos invitó a una barra libre de rica cervecita. Jamás olvidaré andar por una Soria completamente vacía a las 8 de la mañana, cantando el himno del Atleti a todo meter por sus calles, asomándose todos los vecinos incrédulos ante el espectáculo que estaban contemplando.
- Nuevo Colombino. El trato con la gente es genial (a pesar del ridículo que hicieron por el dichoso gol con la mano del Kun). Está a tomar por saco de la ciudad. Estuve en segunda, en un partido en que el Atleti vistió como el Liverpool, y ganamos 1-3, con un golazo de la leche de Dieguito Alonso.
- Teresa Rivero. A pesar de los bucaneros, un campo muy guapo para ir. Somos los que más peña lleva siempre allí. Recuerdo especial para un partido de Copa, en el que les eliminamos con un gol de Baraja faltando apenas 3 minutos, y que en la celebración de dicho tanto se me quedaron completamente destrozadas las tarteras en donde solía llevar la comida al curro (la cara de mi madre cuando las llevé de vuelta a casa era todo un poema).
- Helmántico. En tiempos, un campo jodido de torear. La ciudad es un puntazo para tapear. Desplazamiento altamente recomendable (aunque hay que abrigarse de lo lindo si va uno en pleno invierno).
- Balaídos. Tengo a un hermano viviendo en Vigo, así que con eso está dicho todo. El campo está muy viejo, aunque la ciudad es un puntazo, especialmente para papear. Recuerdo que en uno de los viajes que hicimos (nada más y nada menos que 6 buses del FA nos plantamos allí, qué tiempos aquellos), ganó el Atleti 0-2, pero nos pilló una niebla de la hostia. Veíamos tan poco que, de hecho, el segundo tanto nos enteramos… ¡¡¡cuando vimos a los jugadores abrazados ya en el banquillo!!! El trato con la gente de allí (salvo putos celtarras), excepcional. Cae muy bien el Atleti también por Vigo. En el viaje de vuelta, resulta que uno de los autocares volcó a la altura de Tordesillas. ¿Adivináis quién era uno de los que iba dentro? El mismo que viste y calza, que se quedó con los 3 puntos que nos traíamos deportivamente, más los 14 que me dieron en mi mano derecha. Pensé que jamás podría volver a viajar en un bus con el susto que me llevé. Nada más lejos de la realidad, es lo que tiene la fe Atlética, es sencillamente inquebrantable.
- La Romareda. Otro de mis sitios favoritos para ir. Tengo grandísimos amigos en Zaragoza, y el trato allí con la gente, sencillamente maravilloso. Un año me rodearon unos cuantos Ligallos con ganas de bronca, y la gente anónima que había por allí en seguida se plantaron delante mía y me comentaron que estuviese tranquilo, que no me iba a hacer absolutamente nadie nada. Especial mención al Colectivo 32, que son unos chavales majetes donde los haya. Se desmarcaron de los Ligallo, precisamente por eso, porque no querían saber nada de política ni nada que no fuese animar al Real Zaragoza incondicionalmente. El campo por fuera parece de tercera, pero luego tiene muy buena visibilidad. Otro sitio que como pille en invierno, hay que ir bien abrigadito.
- Altabix. Un estadio que tiene un tercer anillo que nunca emplean (salvo cuando íbamos en masa los del Atleti). Trato con la gente normal. Jamás olvidaré la cara de gilipollas con la que abandoné una de las veces ese estadio, tras haber palmado 5-1. No daba crédito a lo que había visto, la verdad. Siempre palmamos, no me mola nada.
- Arcángel. No ponerse jamás en un fondo, porque no te enterarás de nada. Sitio para ir un finde entero, ya que la ciudad mola mogollón. Trato con la gente normal.
- Ciudad de Levante. Otro de mis campos favoritos. Trato exquisito con la gente de ese equipo. Buena visibilidad, no se suelen pasar con los precios.
- Carlos Belmonte. Otro puto nido infectado de vikingos (mi madre y mi hermano mayor me van a matar, que son de La Roda, pero da igual, es lo que hay). Tras la reforma se ha quedado bastante más chulo. Jamás olvidaré el día que nos eliminaron de la Copa (Molina se salió del cuadro), y que nos hicieron esperar casi una hora, amenizada por fuegos artificiales desde la calle.
- Nueva Condomina. Otro estadio cantidad de bonito por dentro. El trato con la gente también fue formidable. Ni un puto bar en el estadio, hay que irse a un maldito centro comercial de esos llenos de bacalas en chándal para poder tomarse un refrigerio en condiciones. Ojito que como el sol pegue, podéis flipar en colorines.
- Multiusos San Lázaro. Un viaje sencillamente inolvidable. Fui el año de segunda en tren desde Madrid. A algún iluminado de RENFE se le ocurrió la brillante idea de separarnos a los miembros del FA que íbamos en 2 vagones diferentes: convencimos al revisor de que lo mejor es que estuviésemos todos juntos en uno solo nosotros, ya que de la otra forma ni podrían dormir el resto de ocupantes de uno y del otro vagón. El campo es muy chulo. Íbamos palmando 2-0, y ganamos finalmente 3-2, con tanto final de Hugo Leal (creo que se llamaba así) tras un pase de chilena de Salva.
- La Malata. Viaje de ida y vuelta a Ferrol en el día que nos chupamos. Una auténtica locura. Eso sí, la gente del Infierno Ferrolano, majísima (nos invitaron a comer y todo). Nos intentamos poner juntos, pero al principio la poli no quiso. Tras una conversación del que esto habla con uno de los policías en la que le indicaba que no había mejor ejemplo que ver a las 2 aficiones juntas y entremezcladas, el hombre entró en razones. Cuando animábamos nosotros al Atleti, ellos también se ponían a animar como si fuesen unos Atléticos más. Por cierto, el campo es prácticamente clavadito al del Compos. Un puto calco. Recuerdo también el cántico de ellos: “Cascarilla el que no bote es, es” (cascarilla, seguidor del Depor, no se pueden ni ver, la rivalidad va en las ciudades, no tiene nada que ver con el fútbol).
- Butarque. No he ido a ver al Atleti, solamente estuve una vez acompañando a mis colegas maños para ver si subían. Me llamó la atención de que las entradas más caras era a los que nos daba todo el puto sol de cara durante todo el partido. Los de localidad normal, tan tranquilitos en su sombra. Un diez para el ideólogo en cuestión, ya que vi ese partido en pleno mes de Junio, y el calor era sencillamente insoportable.
- Cáceres. Ni me acuerdo cómo se llamaba. Estuve en el destierro ese que jugamos frente al Depor (y perdimos). Me pusieron en un fondo en el que no me enteré prácticamente de absolutamente nada del partido. Sencillamente tercermundista el tema.
- Lleida. No recuerdo cómo se llamaba el campo. Recuerdo que jugamos en segunda cuando ellos estaban ya descendidos a Segunda B, y fuimos incapaces de ganar. Menudos tallos los Mossos esos que nos vigilaban. El campo era extrañísimo.
- Ramón de Carranza. Allí estuve viendo unas vacaciones un Carranza que ganamos. El estadio lo recuerdo como cuando estaba antiguamente. Aconsejable el ir a ese torneo si os toca por allí cerca, ya que luego se montan unas fiestukis de impresión en la playa a la salida del “jurgol”. La semifinal nos tocó contra el Sevilla, y me sentí como si estuviera en mi propia casa. Eso sí, al enterarse de que la final sería contra el Cádiz, ya me dijeron que por allí mañana no me querían ni ver. Buena gente, de todas formas. Me lo pasé genial.
- La Mina. ¿Qué pacha? El campo de mi otro equipo, el Carabanchel. Recuerdo cuando mi padre me llevaba los domingos por la mañana. Ese olor a bocata pancetita en el descanso jamás lo podré olvidar. El año en que subimos a Segunda B tuvo césped y todo. Hace un siglo que no voy, aunque paso por delante de él gran parte de los días.
Y, que yo sepa, no sé si me dejo alguno más por ahí … ¡¡¡EEEEEHHHHHH!!! ¡¡¡CHISSSTTTT!!! ¡¡¡¡Despierta, hombre, que ya he acabado, joer!!!
Si algún valiente ha logrado llegar hasta estas líneas finales, aparte de darle mi más cordial enhorabuena por tragarse semejante tocho así, sin pan “ni ná”, recomendarle que viaje siempre que pueda. Sé que es una paliza, que las derrotas duelen mucho, que las pelas, que tal … Pero pensad también en que los goles se celebran con el triple de intensidad, en lo bonito que es relacionarse y conocer peña de todos lados (yo me considero un afortunado por ello, tengo “casas” a mi disposición en buena parte de los campos que os he descrito, os doy mi palabra de ello), en la propia gente Atlética que se conoce también por esas tierras de Dios, y en todo lo que se vive. Porque, creedme cuando os digo que no os he contado ni siquiera el triste cinco por ciento de todo lo que he vivido en todos estos lugares de la geografía española.
Así que, me despido con un … ¡¡¡TODOS AL MOLINÓN, VIVA EL HOOLIGANISMO!!!
Mi nombre es José Tomás Rodríguez Ballesteros. Nací a temprana edad, como Groucho Marx, tal que un 14-5-68, en Carabanchel, en donde sigo residiendo en la actualidad, y, salvo sorpresa mayúscula, donde viviré hasta que el de ahí arriba decida lo contrario.
Soy socio del Atleti nº 2041, y llevo escribiendo un porrón de años en foros de usenet y luego en mi propio blog (http://www.cronicasdeltomi.blogspot.com) de cualquier cosa relacionada con la palabra Atleti y similares.
De hecho, y cuando apenas existía esto de Internet, fui uno de los pioneros en hacer crónicas internauteras, que eran en aquella época muy agradecidas por todos los seguidores de fútbol que andaban desperdigados por el mundo entero.
Pero yo no soy periodista ni nada que se le parezca, conste en acta. Mis únicas apariciones en la prensa fue una vez que un tal Peregil me citó en un artículo sobre Internet hace un porrón de tiempo, en El País, calificándome como “un hincha fascista del Atleti”, debido a mi pertenencia al Frente Atlético (al menos, eso sí, reconocía que era uno de los internautas que más éxito tenía, algo es algo). Otra vez salí con la Policía quitándome una bengala que llevaba (apagada) en el previo de la Final de la Copa del Rey frente al Mallorca, o sea que … Es más, yo diría que mis crónicas y comentarios los utilizo como terapia personal más que otra cosa, así que no os las toméis demasiado en serio ni me hagáis demasiado caso, no sea que acabéis como yo … ;-)