
Este año no lo he visto todavía y aunque es algo que me pone muy triste no me sorprende y sé que es por su bien. Echo mucho de menos a aquel muchacho porque a través de sus ojos, vírgenes de medios de comunicación, veía la verdadera realidad de este equipo. Me acuerdo mucho de él y su aplastante lógica de cerebro sin contaminar que me devolvía siempre al suelo como aquel día que escuchando a sus compañeros de grada hablar de los inútiles que nos colocaban cada año no se le ocurrió otra cosa que preguntar a su atribulado abuelo: “¿qué hay que estudiar para ser director deportivo?”. Su abuelo miro al cielo, me miró a mí y nos reímos los dos sin poder contestarle al muchacho, sabiendo que no podíamos decirle que estudiar no es precisamente lo que hay que hacer para ser hoy en día director deportivo del Atlético de Madrid sino más bien aprender a mentir y especializarse en técnicas de mamporrerismo. De hecho la inteligencia, la profesionalidad o el buen hacer están reñidos con el puesto. García Pitarch llegó al Atlético de Madrid en el año 2006 con un discreto curriculum en el que aparece su salida a patadas del Valencia pero por encima de todo el ser el tipo que echó a Benitez, ya saben el entrenador que devolvió la gloria al conjunto ché y el que ha hecho historia después en el Liverpool. Después de cuatro años en la disciplina colchonera (cobrando su sueldo pero sin dejarse “manchar” por los colores que le pagan) su currículum es incluso más desolador todavía. A saber:
Portería. Se encontró a su llegada con Leo Franco siendo el titular y durante los siguientes años se dedicó a intentar quitarlo de esa posición cerrando la puerta a los porteros canteranos (Cuéllar se fue al año siguiente y Roberto poco después) con la sorprendente táctica de fichar porteros de muy avanzada edad y en claro declive profesional que lógicamente nunca fueron rival para Leo ni de hecho aportaron absolutamente nada (¿Alguien se acuerda de Abbiati o de Coupet?). Eso sí, en un giro propio de mentes retorcidas, en 2009 decide dejar de apostar por la experiencia para hacer todo lo contrario. Echa a Leo Franco (¿por fin?) y decide dar la titularidad de la portería a un muchacho de 20 años de enorme potencial (pero sin experiencia de primer nivel) en lo que viene a ser el fichaje más caro del verano. Decide también “equilibrar” la portería repescando a otro chico de la misma edad (con todavía menos experiencia que el anterior) que habían echado del Atleti poco antes. Eso sí, resuelve colgarse una nueva medalla a la estupidez, a sumar a su inmensa vitrina de trofeos a la estupidez, cuando se encarga de pregonar a los cuatro vientos que De Gea, otro veinteañero del filial que ha jugado como titular en todas las divisiones y selecciones inferiores y que tiene como mínimo el mismo potencial que los otros dos además de ser canterano, no es una “prioridad” para un club que maneja “otras opciones” con lo que debería buscarse otro equipo, cosa que por otra parte él como director deportivo es incapaz de hacer. Como esa era la decisión, el bueno de De Gea ni siquiera tiene sitio en el filial al inicio de temporada y tiene que comenzar siendo el tercer portero de la primera plantilla (una canallada para un chico de 20 años). Hoy De Gea es el titular del Atleti. Es decir, en todos estos años el portero titular ha sido uno que ya estaba cuando vino Pitarch y después el que no era una prioridad para él. Es decir, ninguno de sus cuatro fichajes.
Defensa. Cuando Pitarch viene en 2006 se encuentra a Varela, Perea, Pablo y Antonio López como titulares. Salvo Pablo (sustituido por Domínguez que gracias a Dios ya estaba cuando llegó Pitarch) el otro día contra el Getafe salió exactamente la misma defensa, una línea que todavía alguien se sorprende de que esté cuestionada cuatro años después. Entre medias han pasado por el equipo gracias a Pitarch jugadores de la talla de: Seitaridis, Pernia, Eller, Ze Castro, Heitinga, Ufjalusi y Juanito. 7 jugadores 4 de los cuales ya no están y dos de los tres restantes que para el entrenador como si no estuvieran (Pernía y Juanito). Ufjalusi, el que queda, no es ni mucho menos indiscutible tampoco.
Medio Centros. La opción del club desde que el equipo bajo a segunda es la de apostar exclusivamente por sistemas defensivos basados en el doble pivote, un doble pivote además irremisiblemente formado por jugadores de corte defensivo y lo menos técnicos posibles. Pitarch se encuentra con Luccin, Gabi, Colsa y Zahinos. A partir de ahí vinieron peloteros y abollabalones del tipo de Costinha o Raúl García que tan buen resultado han dado, esperpentos de circo cutre como Cléber Santana, caraduras perdidos en la liga rusa (por algo sería) como Maniche, casos de Expediente X como el de Motta que ahora es titular en el Inter, decisiones visionarias como la de Ever Banega (única apuesta por algo de calidad) que encima viene cedido pero resulta que no interesa a los entrenadores pro-taruguismo del club y ahora se sale en Valencia, además de Assunçao, el único medio centro defensivo de todos que es capaz de jugar bien de medio centro defensivo. Otros 7 jugadores fichados que la mayoría ya no están y los que están (salvo Assunçao) mejor que no estuvieran.
Interiores/Mediapuntas. Dado que la apuesta por el banquillo desde que MA Gil es MA Gil (es decir, con Pitarch y sin Pitarch) es siempre por el taruguismo en su máxima expresión, los entrenadores que fichamos son siempre coherentes con esa filosofía. En esa forma de entender el fútbol los mediapuntas no existen (¿Creación?, no gracias) y cualquiera que sea de ese corte acaba siempre en la banda o en el banquillo. Eso sí, en la banda no se sabe si se juega como especialistas de banda o no porque al fin y al cabo da lo mismo ya que como el centro no crea y ellos están sin moverse en su posición, no hay posibilidad de asociación ni entre ellos ni con nadie. Como además nunca les llega el balón en condiciones porque es imposible que ocurra con ese esquema y esos jugadores, salvo que sea por fortuna, su presencia en la mayoría de los partidos es meramente anecdótica destacando exclusivamente por el saque de faltas o por lo bien que defienden (que tiene narices fichar a Simao para que tape la banda). Cuando Suso aterriza tiene en esas posiciones a: Maxi, Petrov, Galleti, Ibagaza y Arizmendi pero todos caen por aburrimiento. Los que se van por “malos” (Ibagaza y Arizmendi) siguen siendo titulares en primera división años después y ambos han hecho después temporadas espectaculares (Ibagaza está en un competidor directo y Arizmendi fue incluso a la selección). El aporte de Pitarch en esta zona ha sido mediapuntas pusilánimes que nunca juegan de mediapuntas y que no encajan en el esquema rancio del equipo con lo que fracasan (Jurado y De las Cuevas), especialistas de banda carísimos que jamás venderemos por lo que costaron y encima siempre están rindiendo por debajo de lo que cuestan (Simao y Reyes aunque el caso de Reyes es especialmente sangrante y merece capítulo aparte) más un jugador en franca decadencia que pone en el Atleti un borrón a una gran carrera (Luis García). Salvo Simao son todos prescindibles y Simao incluso, que no fue una ganga precisamente, está permanentemente cuestionado.
Delantera. Cuando nuestro levantino rampante favorito llega al Calderón se encuentra a: Torres, Agüero y los chicos del filial. Por supuesto a los del filial los finiquita en cuanto puede pero además Torres se pira al año siguiente. La magistral jugada de Suso (la única que no da vergüenza) es fichar al bota de oro por lo que creo que es el fichaje más caro del Atleti, operación que fácilmente hubiese podido recomendar cualquiera que siga mínimamente la actualidad futbolística. A partir de ahí estos son sus flamantes fichajes: Mista y Sinama, dos jugadores que no aportan nada, que ya no están y que también salen por la puerta de atrás.
En el mundial de 2006 había cuatro jugadores del Atlético de Madrid en la selección española en el siguiente mundial (con Suso de por medio) no habrá ni uno. Durante los últimos años de hecho han existido partidos donde no había un solo español en la plantilla.
Ese es el cerebro deportivo de MA Gil. Ese es nuestro director deportivo. Un tipo además que lejos de avergonzarse por ganarse la vida de esta forma suele sacar pecho. Un tipo que lejos de pedir perdón a una afición y un equipo al que tanto daño ha hecho menosprecia, insulta y atenta constantemente contra el nombre de este equipo y su gente. Un tipo en definitiva que aparece como un mediocre engreído y prepotente que representa un miserable error al nivel de sus fichajes y que al igual que estos (o sus jefes) nunca deberían haber pisado el Vicente Calderón.
Madrileño, hijo y nieto de madrileños (colchoneros todos, como tiene que ser) entró en esto de escribir del Atleti por la puerta de atrás que supone el ciberespacio de internet, esa puerta que al menos consigue dar luz a un sorprendente mundo de colores donde pasan unas cosas pero se cuentan otras...
Deudor de aquel batallador espíritu rojiblanco que veía la vida desde una esquina del mundo distinta a la mayoría pero nunca exenta de orgullo, valentía y carácter, se siente por tanto en deuda por recuperar aquello que se ha olvidado pero que sigue sintiendo suyo.
Colabora con las webs Pobre Atleti e Infierno Rojiblanco y mantiene el blog “Y los sueños, sueños son”