
Antes de ayer lunes 23 de Mayo Toni Muñoz, el que iba a ser el director deportivo del nuevo proyecto, decidió no subirse a este infectado barco a la deriva. ¿Razones? Tiene miles de ellas pero sinceramente las oficiales me resultan peregrinas así que probablemente nunca las sabremos. Toni trajo al Kun Agüero y Toni dijo que dimitía si el equipo no entraba en UEFA y dimitió (cosa que en este país no hace nadie). Puestos a apostar por alguien no me importaba apostar por uno con estas premisas. Especialmente comparándolo con el actual ave de rapiña que tenemos como inquilino.
La pieza clave que sería el engranaje entre cuerpo técnico, directiva, jugadores y prensa iba a ser Kiko. No se me ocurre mejor persona para el cargo. Aunque a priori parecía un cargo vacío personalmente me parecía un gran acierto. No entendía sin embargo que alguien como el señor Narváez se prestase a ser el parapeto de un par de siniestros delincuentes pero el mundo del fútbol es harto complicado. En cualquier caso da igual este debate porque Kiko también rechazó la oferta alegando razones personales. De nuevo las razones oficiales resultan peregrinas y todo apunta a que en el fondo hay pus e infección. Dicen que Kiko se huele la tostada, dicen que a Cerezo no le gusta la idea, dicen que le sentó muy mal al propio Kiko la filtración que apareció hace unas semanas. Dicen que la filtración salió de la boca tóxica de ese inútil tóxico llamado Pitarch. El caradura de los viajes a Sudamérica ha continuado haciendo su labor destructora hasta el último día el muy desgraciado.
Pero por encima de todo ayer fue el día en el que el señor Agüero colgó un comunicado en su web (que dudo escribiese personalmente) explicando su deseo de abandonar el club con el que tiene contrato. Mi club. Sé que el tsunami Agüero despierta muchos comentarios y crea muchas interpretaciones e incluso simpatías para los atléticos pero creo que la mayoría de las cuales van cargadas de un perfume que se queda pegando en Agüero pero que no le pertenece. Conviene matizarlo.
La salida de Sergio Agüero tiene, sin lugar a dudas, un único culpable principal que se llama MA Gil. El señor Calamidad es el máximo responsable (sin entrar en temas judiciales) de una política errática y descabezada que ha transformado el tercer club en importancia de España en una mediocridad incrustada en la mediocridad del fútbol nacional. Ha cambiado los pilares de esta casa, orgullo y dignidad, por los elementos más zafios de la economía de supervivencia desnaturalizando en el camino la esencia de un equipo que sin sus pilares fundacionales no es más que una estúpida broma pesada. Durante décadas, respondiendo o no a un plan orquestado, ha improvisado una dirección deportiva humillante que apoyada en los intermediarios de cámara únicamente se preocupaba de que constantemente hubiese flujos de dinero y jugadores sin que estos respondiesen a ningún plan deportivo de futuro o de presente. Es el responsable, por apoyo directo y omisión consciente, de crear una imagen vejatoria para un club que podría estar acostumbrado a sentirse perseguido pero no a aceptarlo humillado. Es culpable de colaboración en esa campaña de desprestigio que durante más de una década se ha venido llevando desde los medios de comunicación que con una mano acariciaban el lomo del veterinario y con la otra echaban hierro incandescente en el patrimonio sagrado del Atlético de Madrid. MA Gil es el culpable de transforma un equipo genuino en una suerte de “más de lo mismo” cuya máxima aspiración es aspirar a ocupar la última plaza que da acceso a la Liga de Campeones vendiendo encima la cantinela de que eso es un gran éxito. MA Gil es el culpable de bajar la clausula de rescisión a todos los que valen algo, de no cumplir una sola promesa que hace y de engañar a todo el que se pone delante. MA Gil es culpable de asesinar al Atlético de Madrid. Por dentro y por fuera.
Ahora bien, no seré yo quien haga un mártir del señor Agüero. Agüero no sé lo que piensa pero sé lo que dice y con eso me quedo. No dice que aquí no puede crecer como futbolista (o lo que sea que quiera hacer en otro equipo) porque un par de indeseables lo impiden y no dice que se va desesperado y convencido de que esto es un desastre sin solución. No dice que se va porque está harto de que llenen el equipo de mediocres y porque está harto de jugar en un equipo que aspira a la cuarta plaza. Agüero no dice que quiere al equipo tanto que no puede quedarse viendo como lo asesinan. Agüero no dice nada de eso. Acepta las reglas de las prensa. Utiliza ese humillante argumento de que alguien que se va del Atleti no tiene que dar explicaciones porque es lo “lógico”.
¿Profesional? Ojo con eso. Agüero había alcanzado ya una categoría por encima de la profesionalidad en este equipo siendo capitán, estandarte y referencia del Atleti. Como profesional hubiese entendido que renunciase a todos esos “extras” en previsión de la oferta mejor que llegaría algún día pero no lo hizo. No me vale usar el sentimiento de estúpidos como yo para que luego me digan que ese sentimiento no existe en el fútbol profesional. Si haces eso estás jugando conmigo.
No tengo nada que reprochar al Sergio Agüero jugador de fútbol sino más bien todo lo contrario. Sólo puedo tener agradecimiento por los años en los que ha estado dándolo todo por mi club y por tantos buenos ratos que me ha hecho pasar. Eso si, como profesional, no como Atlético. Como Atlético (que no lo es y probablemente nunca lo ha sido) me ha decepcionado profundamente.
Cuando yo era pequeño los jugadores que abandonaban voluntariamente el Atleti pasaban a engrosar las filas del enemigo. No veo por qué tendría que ser diferente ahora. Especialmente cuando todo lo que tiene que decir el protagonista al respecto es lo que él mismo ha colgado en su web. Personalmente le deseo al señor Agüero lo mismo que a todos los que un día se fueron voluntariamente del Atleti dando lo misma explicación.
Madrileño, hijo y nieto de madrileños (colchoneros todos, como tiene que ser) entró en esto de escribir del Atleti por la puerta de atrás que supone el ciberespacio de internet, esa puerta que al menos consigue dar luz a un sorprendente mundo de colores donde pasan unas cosas pero se cuentan otras...
Deudor de aquel batallador espíritu rojiblanco que veía la vida desde una esquina del mundo distinta a la mayoría pero nunca exenta de orgullo, valentía y carácter, se siente por tanto en deuda por recuperar aquello que se ha olvidado pero que sigue sintiendo suyo.
Colabora con las webs Pobre Atleti e Infierno Rojiblanco y mantiene el blog “Y los sueños, sueños son”