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Jueves, 9 febrero 2012
Y los sueños, sueños son. Por Ennio Sotanaz

KOSOVO POLJE

Por Ennio Sotanaz - 07 de septiembre de 2010
19 comentarios
atletico de madrid por ennio sotonaz
El día de San Vito de 1389, en el campo de los Mirlos de la región de Kosovo, tuvo lugar la batalla de las batallas, aquella que enfrentó a las tropas de una incipiente nación serbia lideradas por el príncipe Lazar contra las tropas del creciente y poderoso ejército turco liderado por el sultán Murad I.

El ejército turco, muy superior en miembros y poderío, arrasó las tropas serbias tras una cruel batalla que dio con la muerte del príncipe Lazar y que suponía el inicio del fin para la nación serbia ya que poco después era absorbida sin miramientos por el imperio otomano, donde permaneció doblegada durante siglos hasta el final de la primera guerra mundial. Sin embargo, en contra de toda lógica aparente, los serbios celebran el día de San Vito como fiesta nacional y consideran ese día y esa batalla precisamente como los cimientos de la nación serbia.

En este esperanzador inicio de campaña en el que salen colchoneros de debajo de las piedras, donde se acabaron las risitas condescendientes de los vecinos endiosados que bastante tienen con lo suyo (salvo algún iluminado disfrazado de sindicalista y con residencia habitual en Venus), donde nos sentimos orgullosos de ver nuestro escudo en sitios donde antes no aparecía y donde los atléticos nos levantamos por las mañanas henchidos de orgullo recordando nuestros recientes y maravillosos éxitos europeos me gustaría recordar, aunque sea brevemente a modo de humilde reflexión, lo que ocurrió en Barcelona en fechas no muy lejanas al día de San Vito, en las gradas del Camp Nou después de perder la Copa del Rey.

Desde que en 1996 levantáramos el título liguero que redondeaba nuestro mítico doblete, el Atlético de Madrid (y con él todo lo que este club representa) emprendió un descenso a los abismos que si en lo institucional no hacía más que seguir la tendencia que sus dirigentes habían marcado (la de chupar de una institución que habían “adquirido” muy barata) y en lo deportivo destrozaba sin miramientos la centenaria historia aterrizando en un secarral de mediocridad y vergüenza, en lo social la sufrida y eterna afición colchonera, perdía las referencias, se moría en los recuerdos, se desangraba por heridas inesperadas después de agarrarse a los brazos de los que pretendían salvarnos y mutaba en multitud de versiones y sucedáneos que aparecían como imitaciones malas y baratas de lo que una vez fue. Pasada una década ya del nuevo siglo el Atlético de Madrid era una institución plana, confusa y tramposa dirigida por fríos especuladores mercenarios, sostenida por una sección deportiva triste, inconexa, sin cabeza, sin espíritu y sin discurso que era animada por una afición escondida, agotada, sin referencias, entre confundida y hastiada que estaba en permanente e inútil guerra civil, separada en miles de facciones de tamaño infinitesimal y que poco a poco se renovaba como oruga transgénica en una mariposa mediocre y vulgar.

El príncipe Lazar consiguió aglutinar a todos los nobles serbios bajo una misma causa, igual que la esperada Europa League de Hamburgo conseguía después de muchos años juntar a todos los atléticos (si no físicamente al menos en espíritu) en el mismo sitio, gritando lo mismo y aunque parezca irónico por la misma causa: un atleti campeón. En los alrededores del precioso HSH Nordbank Arena mientras servidor daba vueltas buscando a mis compañeros de viaje al acabar el partido o tomando cervezas después, en la húmeda noche de Hamburgo, lo único que vi fueron atléticos felices. Era incapaz de saber con precisión entonces si estos atléticos estaban de acuerdo o no conmigo en la forma en la que yo veo esta bendita institución. Aquel título rompía la maldición y el hechizo maligno que teníamos como una nube negra encima de la cabeza y de repente nos vimos aliviados frente a una realidad que estaba ahí pero que éramos incapaces de ver o sentir. Nos miramos un poco más arriba del ombligo y resulta que estaba el escudo del oso y el madroño.

La final de Copa era nuestra batalla de Kosovo. Allí fuimos los atléticos juntos por fin a hacer historia, unidos bajo una misma voz (independientemente de peculiaridades) en una riada espectacular e inolvidable. Las horas previas al partido fueron de una intensidad y emoción que muchas atléticos nunca habían vivido y otros ya no recordaban. Volvíamos a ser la familia atlética y volvíamos a ser esa afición divertida, noble, peculiar, genuina, legendaria y envidiada, incapaz de ser comprendida por otros aficionados de espíritu mercenario y de dudoso concepto de generosidad. Esa afición capaz de levantar equipos, aplaudir rivales, cerrar bocas y hacer llorar a jugadores y entrenadores. Esa afición…, la afición del Atleti.
Pero se perdió la batalla.

Para intentar entender el mito serbio, ese que adora al mártir del príncipe Lazar y la batalla de Kosovo, hay que irse a la épica medieval serbia que dice que el príncipe decidió entonces trascender a la historia ganando el reino celestial por encima del reino terrestre. La actitud y honorables acciones del príncipe y su ejército aquel día fueron acordes a los criterios celestiales de valores, justicia o verdad y así quedaron marcadas para la posteridad. Independientemente de victorias o derrotas, se decidió construir una nación sobre esos pilares.

40 minutos después de ser derrotados en el campo la afición colchonera seguía gritando orgullosa, animando a su equipo y tapando con cánticos y sin insultos la alegría del equipo rival, incapaces de entender que la victoria o la derrota pueden ser alegres o tristes, puntuales o constantes pero ser del Atlético de Madrid no resiste especulación. El rival no lo entendía y la prensa, admirada ante lo que veían, tampoco. Nosotros sí. Elegimos los valores del reino celestial. El Atlético de Madrid está por encima de victorias y derrotas. Los aficionados aplaudían a un equipo que había dejado la vida, que había sido valiente, que había querido ganar y que no había especulado con la historia o el escudo. Esos son nuestros valores, nuestra justicia y nuestra verdad. Ya no valen excusas. Ya no valen otros discursos engañosos y mentirosos. Con copas y sin copas. Esos son nuestros pilares y sobre eso hay que construir.

Que nadie se olvide nunca. Somos el Atlético de Madrid.

 
Y los sueños, sueños son. Por Ennio Sotanaz
 
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19 comentarios
19 Los pelos como escarpias... - 2010-09-08 14:14:35
Jóder, Ennio.
La metáfora celestial, ser vencedores por encima de la derrota, triunfar sobre la puñetera mediocridad en la que nos habían instalado codo con codo directiva y prensa judeovikinga...
LO HAS CLAVADO, HERMANO.

POR ENCIMA DE TODO Y DE TODOS, ESOS DOS COLORES, ESA OSA Y SU MADROÑO, A LA LUCHA CON LOS SUYOS, POLVO, SUDOR Y HIERRO, EL ATLETI CABALGAAAAAAA.

P.D: CANDIDO, TÚ ESTO NO LO ENTIENDES, BABOSO.
18 Agaleti - 2010-09-08 13:44:26
Efectivamente como se ha dicho aquí, la victoria en Hamburgo influyó en el derroche de sentimiento rojiblanco en Barcelona, pero lo importante es la transmisión a los jóvenes que como somos singulares y platescos, se puede ganar o perder en una final de Copa de España o de Europa,....
Que tenemos el gen ganador que diría Aragonés que nos inculcó Griffa y que yo diría continuó el cholo, esa esencia argentina, de la que quizás hecho en falta un poco de "dureza fortaleza defensiva", y velocidad en contrataque, a eso el añadimos todos nosotros y esa en la esencia de nuestro equipo...
Singulares y platescos (Rio de la Plata) y grandes muy grandes en la derrota, pero EN UNA GRAN FINAL....
Esta es una lección para los delincuentes....
17 Aisak - 2010-09-08 13:34:33
La UEFA influyó, pero yo he visto ese partido varias veces, y el cómo se jugó y ccómo se perdió, luchando hasta el final, para mí que influye mucho mas.
Lo que ocurrió allí habrá muchos que no lo olviden en la vida: la gente que se asomaba a los balcones, la gente que esperaba en las paradas de autobús, la gente que trabajaba en los bares y tiendas de camino al estadio, los acomodadores del Nou Camp...
VOLVERÍA 1000 VECES AUNQUE SUPIERA QUE IBAMOS A PERDER LAS 1000
16 Benito - 2010-09-08 10:36:11
Yo tengo algunos recuerdos, menos épicos y con menos importancia, que no me faltan cuando pienso en la afición atlética.

De pequeñito, por ejemplo, mi tío se obstinaba en llevarme de vez en cuando al Bernabéu, a ver al Castilla. Y me llamaba la atención la actitud de la gente: si ganaban hablaban en primera persona del plural y eran conjonudos, y si perdían sólo hablaban refieriéndose a los jugadores y eran de pena. Cuando iba al calderón, ya fuera a ver al Atleti o al Madrileño, la pauta general (aunque siempre hay de todo) era el apoyo incondicinal y la asunción de la derrota, no con resignación, como falazmente se nos atribuye siempre, sino con serenidad y confianza en el que siguiente partido habría revancha. Seguramente con la edad que tenía no lo pensaba tal cual pero así lo percibía.

También recuerdo, bajo un aguacero tremendo, un golazo de Llorente al Zaragoza, cuando ya se sabía que se iba a ir al Madrid, y todo el estadio gritando "Llorente quédate". Supongo que la circunstancia y el jugador es lo de menos; lo de más es que yo sentí el cariño y las ganas de no marcharme nunca.

Me acuerdo también de oir a la gente desproticar contra Clemente porque, aunque íbamos a un punto del líder, aquella forma de jugar no respetaba la identidad y la grandeza del Atlético de Madrid. Era una exigencia arraigada en nuestra historia y nuestra identidad (cuánto ha faltado).

En fin, como estos tengo decenas (hasta de Pizo Gómez...), y lo de Barcelona es una más y muy especial. Es nuestro y no nos sorprende. Realmente, como sugiere Ennio, trasciende. Estoy seguro de la conmoción que significaría para muchas personas no atléticas; y entre ellas estoy seguro de que algún jugador quedó atrapado para siempre en el sentir rojiblanco.


Y yo lo siento así. Nuestro sentimiento no se negocia con victorias o derrotas; simplemente se entrega sin precio al esfuerzo y a lo que es de justicia. Dar a un equipo lo que le corresponde, lo que es proporcional a su mérito y condición, y en el momento en el que lo merece, es hacerle sentir lo que es la dignidad. Ésa es la tarea principal de una afición, preservar la dignidad de un club y custodiar su esencia. Y ésa es la tremenda lección que para mi dio la afición del Atlético de Madrid en Barcelona. En la derrota (digna), porque es cuando pueden surgir las dudas, pero es cuando hay que tenerlo claro.
15 panteraperez - 2010-09-07 23:29:56
para juanqui: si y no. se de muchos que después de ganar un título si a la semana siguiente pierden otro no están tan contentos. nosotros necesitamos tan poco para sentir tanto que a veces no parece real.
14 señores yo soy del atleti,ni olvido ni perdono - 2010-09-07 22:49:43
Bravo Ennio,has refejado completamente el sentimiento Atletico de muchos de nosotros.Gracias a la defensa de los colores de los jugadores en Hamburgo,y del derroche de coraje y corazon en la final de Copa se premio de aquella manera a la plantilla en Barcelona,y como bien dices muchos se dieron cuenta de que es nuestro Atleti,el primero en la Liga,en la Copa o encuentro Internacional,como Monaco.
Solo nos falta nuestro principe Lazar.
13 Phineas - 2010-09-07 20:52:48
Felicidades por tu gran articulo Ennio.
En mi humilde opinión Barcelona es un punto de inflexión. Los jugadores el entrenador y los allí presentes entendieron lo que es el Atleti. Su gente, la que les paga. Ese Plus Emocional puede hacer que volvamos a ser un EQUIPO respetado y capaz de ganar a cualquiera. Mónaco es un buen ejemplo. Puedes ganar o perder una Final, pero hay que llegar y con Trabajo,Honradez, Humildad y Sacrificio se consigue. Y Nosotros dandolo Todo.
A ver si se les pega algo a los Ilegitimos.
12 jesuskun - 2010-09-07 17:27:21
Ennio te felicito por el artículo y por ser un valladar inexpugnable del sentimiento atlético que yo comparto, lo cual no quiere decir que pueda haber otros, pero yo siento el Atleti igual que tú, creo que lo tengo claro.
También me gusta disfrutar de los títulos y de las alegrías que últimamente nos da nuestro equipo, pero tampoco tengo que ahondar muy dentro de mi ser para darme cuenta de que por más que celebre esos títulos, me faltan esos valores que mencionasen esta institución e incluso en gran parte de su afición.
Tal y como yo entiendo a mi yo atlético, me identifico totalmente con el de Barcelona. Es evidente que es muy bonito ganar y ver jugar bien a tu equipo, pero ser de un equipo es estar con él en las victorias y en las derrotas y, es precisamente en el sufrimiento y la adversidad cuando mayor grado de sentimiento y más emociones compartes.
Esto que digo dista mucho de ser un sufridor, que quede claro, término que por otro lado me repugna cuando se convierte en nuestra seña de identidad.
Yo sólo lloré cuando terminó el partido d Barcelona. Hoy sin ir más lejos me he reencontrado con un conocido que coincidió conmigo allí y me vio hacerlo y me lo ha recordado delante de mi mujer y mis hijas. Las tres se han sentido emocionadas y orgullosas (cosa rara en la madre, a la cual el fútbol no le va mucho). También es cierto que las tres ya conocían con pelos y detalles lo que allí aconteció.
Coincido plenamente con Ennio en que no hay mejor momento para reasentar las bases del Atleti en ese partido, por muy derrotados que saliéramos.
Sólo ese día y en algunas puertas cero he vivido momentos de verdadera emoción e intensidad que me puedan llevar a pensar que merece la pena seguir en la brega en busca de otro Atleti, VERDADERO, JUSTO Y DE LA AFICIÓN.
11 Tomi. - 2010-09-07 17:13:56
Fantástico artículo, si señor. Enhorabuena, Ennio.
10 Fernando Sánchez - 2010-09-07 14:41:44
Yo soy del Atleti, sobre todo, del Atleti de los 80 aquel por el cual me hice hincha de este equipo. Lo llevo en mi corazón para siempre. un abrazo.
9 Sergio Medina - 2010-09-07 14:39:59
Yo con el Atleti soy de bastante lágrima fácil y en Hamburgo lloré mucho más cuando saltaron los dos equipos al campo y empezamos todos a cantar el himno que al final del partido. A mí lo que me emociona es ser del Atleti, pero no de cualquier Atleti, sino de que me permite vivir una Final de la Europa League.
8 pablo cadiz - 2010-09-07 13:44:30
ennio de veras no se como agredecerte estos articulos, reflejas como nadie jamas lo que significa ser del atleti, muchas gracias.
7 David - 2010-09-07 13:30:42
Mi más sincera enhorabuena, grandísimo artículo.
6 MIK - 2010-09-07 13:11:51
Yo solo estuve en Hamburgo y Monaco,pero en Hamburgo tras ganar la Europa League vi llorar a muchos Atleticos,a parte de ver como fueron padres e hijos que estuvieron en Lyon 86',fue un dia grande con un ambiente inmejorable y aquellas magnificas cervezas alemanas.Lo de Monaco tambien fue genial,fuimos menos,pero nos lo pasamos de lujo,preciosa ciudad,guapisimas Monegascas y gran partido del Atleti.Me puedo imaginar el ambiente de Barcelona,ya que la gente estaba muy,muy feliz de la semana anterior,ya era hora de volver a experimentar estos tremendos ambientes de finales tanto europeas como de Copa,para mi es de lo mas bonito del Futbol:visitas una bonita ciudad,buen rollo entre aficiones,cervecitas y Futbol.
5 Alfred - 2010-09-07 11:38:52
Como concluye Ennio "que nadie se olvide nunca" porque en los tiempos inciertos y convulsos que nos han tocado vivir cada vez que hemos tenido la oportunidad de ser protagonistas y los focos nos enchufaban, la afición (EL ATLETI) ha gritado y clamado al cielo QUÉ Y QUIÉNES SOMOS... tal vez para despertarnos a nosotros mismos, tal vez para recordárselo al mundo, tal vez a nuestros representantes de turno en el campo, tal vez como una catarsis colectiva que pide auxilio desesperado pues nos sabemos encerrados en una prisión cuya llave tienen unos okupas
4 Isla - 2010-09-07 11:32:12
Sencillamente genial. Enhorabuena.
3 Alfred - 2010-09-07 11:21:41
Grandísimo silogismo además lleno de épica.

Juanqui yo estuve en Barcelona y también en Sevilla y aunque no estuve en Valencia sé que ocurrió igual.
Los atléticos dejamos claro en esas tres finales de copa perdidas que es lo que le pedimos a nuestro equipo... cual es el significado de vestir la rojilblanca... a Valencia fueron unos 15.000 a Sevilla unos 25.000 pero en Barcelona nos reunimos 60.000 y aquella comunión tan perfecta es muy difícil de conseguir en cualquier grupo social y mucho más complicado cuándo es tan numeroso y cómo describe magníficamente Ennio tan “separada en miles de facciones de tamaño infinitesimal”.
2 Juanqui - 2010-09-07 10:09:03
Lo de Barcelona tiene una sencilla explicación. Se acababa de ganar la UEFA, y pasara lo que pasara en el Nou Camp, la gente saldría feliz de allí. Por eso se animó aunque se perdiese la final. No hay más.
1 - 2010-09-07 09:49:04
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BIOGRAFÍA:

Madrileño, hijo y nieto de madrileños (colchoneros todos, como tiene que ser) entró en esto de escribir del Atleti por la puerta de atrás que supone el ciberespacio de internet, esa puerta que al menos consigue dar luz a un sorprendente mundo de colores donde pasan unas cosas pero se cuentan otras...

Deudor de aquel batallador espíritu rojiblanco que veía la vida desde una esquina del mundo distinta a la mayoría pero nunca exenta de orgullo, valentía y carácter, se siente por tanto en deuda por recuperar aquello que se ha olvidado pero que sigue sintiendo suyo.

Colabora con las webs Pobre Atleti e Infierno Rojiblanco y mantiene el blog “Y los sueños, sueños son”

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