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Martes, 22 mayo 2012
Y los sueños, sueños son. Por Ennio Sotanaz

GRADERÍO

Por Ennio Sotanaz - 13 de octubre de 2011
15 comentarios
atletico de madrid por ennio sotonaz
Hay mucha gente, incluso entre los profesionales que aparentemente viven de ello, que tienen dificultades para entender la emoción de acudir en directo a un estadio de fútbol. En la era de los horarios marcianos y del fútbol televisado son muchos los que ya no entienden como pudiendo asistir a través de la pantalla de plasma a un espectáculo galáctico en el confortable salón de casa, rodeado de los parabienes de la calidad de vida, hay todavía descerebrados que prefieren tirarse a la calle, castigando sus riñones con anacrónicos asientos de plástico y a expensas de lo que la ruleta rusa que mueve el tiempo atmosférico tenga a bien decidir. Supongo que habrá alguien al que todo esto le generará dudas pero no es desde luego mi caso. Yo lo tengo meridianamente claro. Tan claro que lo que no entiendo es el razonamiento a la inversa. Supongo que, como casi todo en esta vida, es una cuestión de perspectiva.

Hay gente que al ver un cuadro ve exclusivamente el tamaño, coste del lienzo, el marco y la pintura con la que ha sido creada y hay otros que no ven todo lo anterior sino algo que en esencia no existe. Si alguien es capaz de reconocer el tercer movimiento de la sinfonía nº 41 de Mozart (sólo lleva 223 años sonando) una gran parte de la sociedad envidiará esa capacidad y lo tomará como una persona tremendamente culta mientras que si esa misma persona es capaz de reconocer, a la primera escucha, el sampler utilizado en el último disco de Wilco (porque conoce muy bien a los Stooges) la misma parte de la sociedad interpretará que el susodicho es un friki y catalogará el logro como una absoluta chorrada sin importancia. Como digo todo es cuestión de perspectiva.

Para mi acudir al Vicente Calderón no es estar dos horas al frío sentado en una silla incomoda, hacinado junto a personas que no conozco, rodeado de suciedad en unas instalaciones que dan vergüenza ajena y todo ello mientras me aburro viendo a un grupo de personas que sale a practicar un juego parecido al fútbol con la camiseta del Atlético de Madrid. Tampoco es el llegar a altas hora de la noche un día de diario, empapado de agua y preguntándome una y otra vez que es lo que hago yo dando dinero todo los años a un delincuente, así reconocido por la justicia que no por el gremio periodístico, como Miguel Angel Gil Marín. Es más, en ocasiones esos señores vestidos del Atleti son lo de menos y las felonías del heredero Gil son algo así como tener que aguantar a mí odiado cuñado durante la comida (que no después) si quiero comer con mí hermana. Ir al Vicente Calderón para mí es quedar con ese amigo de toda la vida al que no solamente puedo ver los domingos. Es tomarme una cerveza con mi hermano y esos otros amigos de toda la vida mientras hablamos de Diego, del Pato Sosa, de la última actuación dramática de Mourinho, de lo sumamente pésimos que son nuestros periodistas deportivos o de la última perfidia de MA Gil. Es escuchar el ruido de miles y miles de personas con diferentes formas de vestir, pensar, sufrir, vivir, ganar o perder pero que de forma casi mágica sabes que comparten contigo algo bien apreciado. Es notar en tus propias carnes el calor de los que están de tu parte. Sentir el poder del calor humano. Es creer en lo que no se ve. Es poder cantar o gritar con todas tus fuerzas sin que te miren mal. Es el único sitio en el que poder ver como se muestran de verdad las gentes respetables que se pasan el resto de la semana contenidos y escondiéndose de sí mismos. Es observar ese fenómeno inexplicable pero precioso de la transmisión de padre a hijos de un ramillete de sentimientos imposibles de acotar, definir o analizar. Sentimientos que no valen para nada excepto para ser feliz. Es poder volver a ser un niño irresponsable, incontenible e incoherente.

Soy un absoluto defensor del fútbol en vivo y por tanto un aguerrido enemigo del secuestro militar que está sufriendo por parte de esos mercados que ya se han cargado el mundo cotidiano y en forma de negocio televisivo pretenden (y están consiguiendo) eliminar a mordiscos la parte irracional, emocional, sentimental y mágica que rodeaba al mundo del fútbol. Si hay que explicar las “razones” por las que alguien es seguidor del Atlético de Madrid, del Fulham o del Racing de Avellaneda no sólo es que no ha entendido nada sino que ni siquiera debería estar en esa conversación.

Uno estaba convencido de que todo esto lo entendían perfectamente mis compañeros de grada. Tipos anónimos, de los que generalmente no conozco el nombre pero que a fuerza de los años consideraba de la familia. Esas personas con las que tantos años he intercambiado miradas que no necesitaban explicación o comentarios. Como Jesús, ese hombre que viene religiosamente (¡él solo!) desde Burgos todos los partidos excepto los que caen en domingo muy tarde porque no tiene autobús de vuelta. O Juan, ese chaval que lleva la verde y oro al cuello, que está obsesionado por las salidas de los porteros, y que trata domingo tras domingo de inculcar a su chica sin éxito el veneno atlético. O los dos hermanos de abajo que con irregular cadencia rítmica no paran de gritar contra Cerezo todo el partido y que no sé cómo se llaman pero a los que no tuve reparos en pegarles un abrazo de escándalo el día que me los encontré en la grada de Hamburgo. O Pedro ese señor inmenso que jamás abre la boca pero se pasa el partido negando con la cabeza y que dada su corpulencia se lo hace pasar muy mal al desafortunado que le toca sentarse a su lado. O el señor Andrés y su nieto, que cada vez tiene menos brillo en los ojos. Pensaba que todos ellos pensaban igual que yo. Estaba convencido, pero ahora, que es cuando me asaltan las dudas, ya no puedo preguntárselo. No puedo hacerlo porque ya no están.

Cuando aparecí aquel domingo a las 12:00 frente a Osasuna no estaban y pensé que era por el horario. ¿Quién en su sano juicio se pasa dos horas en verano al sol en Madrid por ver al Atleti? Me temo que yo. Me temo que ellos. Pero no estaban. Tampoco estaban el día del Celtic, ni el del Sporting, ni el del Racing,…No creo que vuelvan. Su lugar ahora está ocupado por otras personas que aparecen perfectamente uniformadas con el traje colchonero de última generación. Cantan el estribillo del himno, insultan al Sevilla y se meten con Perea. Tienen twitter en el que leen durante el partido lo que dicen los periodistas oficiales por si acaso no están interpretando bien lo que sus ojos están viendo. Están convencidos de que con un poco de suerte, si los planetas se alinean y se descubre la fusión en frío por fin seremos…terceros.

El caso es que miro el resto de la grada y no solo empiezo a sentirme extraño sino que tengo la sensación de que allí hay menos gente que otros años. Pero luego miro las cifras oficiales y leo los comentarios de los periódicos serios ensalzando la cantidad de abonados que tiene mi equipo y me callo. Me tengo que callar. Será una vez más mi pertinaz pesimismo. O no. El otro día, contra el Sevilla, vi a Luis. El hermano pequeño al que abracé en Hamburgo y que ahora ya sé cómo se llama. Me contó que se había dado de baja. Él y su hermano. Y el señor gordo y el viejillo y Pedro y Jesús. Todos. Pero me contó también que no pueden dejar de ser del Atleti (“chico, es como un veneno”) y que después de 20 años les costaba desprenderse de parte de su esencia y por eso habían dejado el abono pero habían sacado el carné de socio que les deja conservar el número y acudir a un partido (en su caso contra el Sevilla). También me contó que el club no considera su caso como un abonado que se ha dado de baja. Ahora empiezo a entenderlo. Lo mismo no es mi pertinaz pesimismo el que ve cambios en el graderio.

 
Y los sueños, sueños son. Por Ennio Sotanaz
 
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15 comentarios
15 cochise - 2011-10-17 13:16:37
Andamos en la parte final del proceso kafkiano: el hombre, se convierte en cucaracha. El truco es que merced a la "ilusion", "animar", "los tiempos cambian" y otros empedrados varios, no se vean tan desnudas como reales las antenas y el caparazón.

Esta SAD no aguanta ni media comparación con esos tiempos que reflejas de Héctor del Mar. Se puede llamar nostálgicos, pesimistas, antiguos o como se quiera etiquetar; pero esto es una obviedad que tiene nombres y apellidos como responsables. Me asombra que meterse con los dirigentes políticos que hacen decaer u7n Páis durante 4 años sea sano y prolífico, y hacerlo con otros que lelvan jodiendo un Club 24 primaveras, casi parezca kafkiano o "desestabilizante".

¿Qué coño nos han hecho en la materia gris?

Un saludo.
14 Mediocentro - 2011-10-13 21:21:49
Esto lo leo un mes antes y me voy otra vez a por el abono. Me has hecho revivir mis tardes en el Calderón. Gracias.

En toda mi extensa vida de abonado me he perdido diez o doce partidos de los, aproximadamente, novecientos a los que pude asistir y, la mayor preocupación que me abrumaba al no renovar este año, era el mono de esa sensación, que tan bien describes, de "comer" el fútbol en directo. Cuesta mucho renunciar al único vicio que uno se puede permitir, sin embargo, si lo haces por convicción por la ética de no querer participar más en la farsa en que se ha convertido el Atléti, es bastante llevadero.

En cuanto a que veis menos gente, mira las entradas que ponen a la venta:
Celtic Glasgow 19025
Rac. Santander 11345
Sp. Gijón 11360
Sevilla 8017
Mallorca 10071
Zaragoza 9592
Udinese 21125
Esto es cuando anuncian el partido, excepto para el Sevilla que son datos de el día antes del partido. Y, claro, descontando las que reservan para el equipo visitante.

Un abrazo.
13 Glory Boy Antiparkista - 2011-10-13 16:01:10
Sencillamente delicioso. Me siento totalmente identificado, incluso en lo de Wilco. Eso sí, debemos tener claro que nuestro sentir y los que nos hemos exiliado es minoritario ya que la mayoría de los que pueblan el calderón son exactamente como los describes. Tarde o temprano nos extinguiremos, como Arteche. Pero seremos leyenda...
12 Joaquín - 2011-10-13 15:43:10
No hay nada que decir, cada uno, cuando escribe, se expone a la opinión de los demás. Pero con una diferencia, ni yo ni MIK excluímos a nadie. Todos somos el Atleti. Ah, otra cosa, sabemos leer, entender y somos, por lo menos yo, conscientes de lo que escribimos, hasta de los errores que cometenmos. Que cada cual -como veo se está haciendo- saque sus propios conclusiones. Ahí quiero ver a Ennio y a otros "gurús" de la web.
11 aplasta arteche - 2011-10-13 15:33:19
Alfrez lo has clavado. No han entendido el artículo de Ennio para nada. Por cierto, que dicen los gilistas de ARteche ?
10 Alfrez - 2011-10-13 15:11:33
Yo siento lo que ha escrito Ennio como propio y siento los comentarios de Joaquin y de MIK a años de luz de mi y sin embargo ellos dicen comulgar con el artículo...
qué difícil es esto de la comunicación entre humanos... Aupa Atleti anyway

PD: tal vez no sería tan difícil si alguna o ambas partes no buscase la manipulación
9 Fernando Sánchez - 2011-10-13 15:01:08
tras lo dicho por Mik y Joaquín, me reafirmo en mi postura. Es el vivo ejemplo de lo que he dicho.
8 MIK - 2011-10-13 13:25:28
Fernando,como bien apunta Joaquin,creo que etiquetar a la aficion del Atleti demuestra tu desconocimiento mas absoluto de la misma,lo cual no me extraña.Todo cambia,como la vida misma,pero no manches la imagen de la parroquia colchonera que si hemos decidido acudir al estadio.Yo no me meto con los se han dado de baja(sus motivos tendran y son muy respetables).Y lo de festejadores del 7º puesto no es así,en 2010 festejamos el 50 % de los titulos europeos en 108 años de historia.Tambien son estadisticas frias,pero al fin y al cabo son así.Y no soy ni gilista ni cerecista ni madridista,que ya me veo con mas etiquetas que en Facebook.
7 MIK - 2011-10-13 13:12:43
Fantastico Ennio,el articulo refleja el sentir general de los Atleticos.Y comentas algo que cuando lo lo reflejé yo en algun post,muchos se me echaron encima,eso de que ir al Futbol es mas que eso,la cerveza con los amigos,el post-partido...
6 Joaquín - 2011-10-13 12:53:00
Te entiendo perfectamente Jesús, entiendo a los que voluntariamente se han impuesto una dura pena -y lo digo sin la más mínima ironía y sí con el máximo de los respetos- de dejar una de las cosas que mas quieren en la vida, "su" Atleti, en la creencia -respetable, ¡por Dios!- de que es la mejor manera para echar a los que nos malgobiernan. También entiendo que te sientas víctimas de estos indignos personajes. Unos dentro, otros fuera y otros a cientos y miles de kilómetros somos uno porque hay algo que nos une u cohesiona, por encima de creencias y considerandos, nuestro amado club. Nosotros no somos del Atleti, "somos el Atleti" aquí, en el campo, en Madrid y en cualquier punto del mapa donde late el espíritu de algún rojiblanco.

Entiendo a Jesús, pero no te entiendo a ti Fernando, que tan buen conocedor eres -como estudioso del tema- del "ser" atlético y por eso me parece muy aventurado, cuando no reproblabe, que te despaches así hablando de los seguidores del Atlético de Madrid. ¿Qué estudio sociológico has hecho para llegar a esa conclusión?. Todo, todo, en esta vida evoluciona y como en todas las facetas de la vida, algunas veces para bien y otras para mal pero siempre, siempre, respondiendo a una percepción personal. Que tu aprecias eso de la afición, me parece muy bien. Yo que huyo de que me pongan etiquetas me revuelvo cuando me quieran encasillar y por eso no puedo aceptar -es mi apreciación personal- que se llegue a un reduccionismo tan asburdo como decir que "ahora mismo en la afición del Atlético de madrid hay gilismo, cerecismo, conformismo y festejadores de 7º puesto". Se que con eso pretendes reafirmarte en tu posición, pero no lo hagas de esta manera tan despreciativa. Y si no echas de menos a "tu" Atleti, que quieres que te diga. Si eso te va bien para tus convicciones, "adelante con los faroles".
5 Rojiblanco - 2011-10-13 12:48:18
Ennio el penúltimo párrafo es genial, gracias.
4 Fernando Sánchez - 2011-10-13 12:17:50
El Atleti no es lo que era, ni su afición mucho menos. Ahora hay gilismo, cerecismo, conformismo y festejadores de 7º puesto. Todo lo contrario al Atleti. Yo llevo casi un año sin ir, y no lo echo de menos, pues ya no es el Atleti, sino otra cosa.
3 jesusez - 2011-10-13 11:05:39
Muchos más estamos enganchados a ese sentimiento Joaquín...muchos más, aunque no poblemos esas gradas por decisión propia.

Nunca podré perdonar a quienes profanaron ese sagrado Templo en 1992 y secuestraron la esencia del Club que albergaba y, por ende, de su afición.

Cuando volví en 2006 tras 24 años de exilio, no reconocí a esta afición, aunque nunca haya dudado que es del Atleti. Pero ya no era la misma. Tantos años de secuestro, con las alegrías servidas en cuentagotas, no pueden sentar bien.

Me han robado algo de lo que más quería, ver desde mi asiento de segundo anfiteatro lateral los atardeceres de Madrid, ese cielo rojo recortado por la negra silueta de los cipreses del Cementerio de San Isidro...no tiene precio...espero poder volver a ver esa imagen antes de que destruyan el último bastión de esa perdida esencia, aunque la tendré clasificada en mi retina y en mi corazón hasta que muera.

Que se pudran !!!
2 Joaquín - 2011-10-13 09:29:44
Artículo para tocar la fibra. Y la toca, reflejando una realidad que no hay que obviarla, el descenso en el número de abonados. Muchos han arrojado la toalla, pero también es cierto que otros han recogido la bandera. Atleticos de última generación, como muy bien describe Ennio, atléticos de aluvión, diría yo, pero atléticos, al fin y a la cabo.

Esa sensación como de sentirse huérfano y extraño entre los tuyos, de momento, simpre de momento, yo no la he sentido. A mi lado sigue Ricardo, alto directivo de Tito Floren, que sigue bramando contra el entrenador de turno ("Manzano que no te enteras"). Sigue viniendo al campo con su hijo, que junto al mío, han pasado del pantalón corto al largo. A mi lado sigue el plasta de Fede, que se deja la voz contra el arbitro de turno y que viene al campo a sufrir y a pasarlo mal, mientras su mujer asiente en silencio. También siguen Ernesto y Raúl, que ya empienzan a llevar a sus pequeños retoños. Detrás de mí sigue ese matrimonio que ya está jubilado y ese señor mayor, muy mayor, de pelo cano, que el otro día me enteré que lleva un porrón de años sentado a nuestro lado sin ser su abono. Y también Manuel, a quien conocí cuando traía del brazo a su novia, ahora madre de esos dos niños que, cual Zipi y Zape, hoy le flanquean y le impiden ver con tranquilidad los partidos. Este año también tenemos un nuevo compañero, Alfredo junior, que ha recogido la bandera que dejó su padre hace años al retornar a su ciudad natal: Las Palmas. Estudia Aeronáuticos y en Madrid tiene dos casas, la del colegio mayor y el Calderón, donde cada quince días se oficia misa y a donde, en perfecta comunión, asistimos todos aquellos que estamos enganchados a un sentimiento que solo nosotros podemos compartir, pero que somos incapaces de racionalizar y menos de hacerlo entender.
1 Y cada vez más tú, y cada vez más yo... - 2011-10-13 01:34:08
SIN RASTRO DEL NOSOTROS.

Porque todos llevamos el veneno rojiblanco en las venas, pero cada vez que se pervierte y retuerce la esencia de lo que amamos, se nos hace más dificil reconocernos como parte de esta infamia. Porque esto es una infamia y una perversión. Y cuanto más lo veo, más me duele saber que pronto todo desaparecerá, como si no hubiera existido.
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BIOGRAFÍA:

Madrileño, hijo y nieto de madrileños (colchoneros todos, como tiene que ser) entró en esto de escribir del Atleti por la puerta de atrás que supone el ciberespacio de internet, esa puerta que al menos consigue dar luz a un sorprendente mundo de colores donde pasan unas cosas pero se cuentan otras...

Deudor de aquel batallador espíritu rojiblanco que veía la vida desde una esquina del mundo distinta a la mayoría pero nunca exenta de orgullo, valentía y carácter, se siente por tanto en deuda por recuperar aquello que se ha olvidado pero que sigue sintiendo suyo.

Colabora con las webs Pobre Atleti e Infierno Rojiblanco y mantiene el blog “Y los sueños, sueños son”

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