
Esa noche del 8 de marzo de 2003, también televisado por las autonómicas el sábado por la noche, un recién ascendido Atlético de Madrid se acercaba a su cien cumpleaños venciendo en feudo valencianista 0-1 con un gol de Carlos Aguilera tras un córner… de cabeza.
Ni el madrileño se lo creía, pero su tanto valía para dar tres puntos ante el entonces vigente campeón. Un Valencia entrenado por Rafa Benítez y comandado por Cañizares, Marchena, Ayala, Baraja, Vicente, Aimar o Mista (cuando era bueno…).
En el banco del Atlético, Luis Aragonés (del que se rumorea podría sustituir a Abel si las aguas no se encauzan…) y liderando al equipo, Fernando Torres.
Curiosamente, esa noche el Niño no pudo jugar por lesión, ni Luis García, por sanción (también cuando era bueno).
Les recordaré el once, a ver qué recuerdos les trae: Esteban; Contra, Coloccini, Hibic, Sergi; Aguilera, Emerson, Albertini (Movilla), Stankovic (Dani Carvalho); Jorge Larena (Correa) y José Mari.
Corría la jornada 25 y con esos tres puntos el Atleti se ponía sexto (por delante del Barça, noveno) y apartaba al Valencia a cinco puntos del Madrid, que era líder.
Esa Liga se la llevaron los blancos en lucha hasta la última jornada con la Real de Xabi Alonso, Nihat y Kovacevic, mientras que el Atleti se desinflaría y terminaría duodécimo tras sacar 9 puntos en las últimas trece jornadas.
DOS EMPATES Y CUATRO DERROTAS DESDE 2003
Desde esa noche de 2003, las visitas del Atlético a Mestalla se cuentan por dos empates y cuatro derrotas, las tres últimas consecutivas y por idéntico resultado, 3-1.
Lo peor, es que en ninguno de esos partidos el Atleti estuvo siquiera cerca de puntuar.
El año pasado, a los diez minutos al Valencia ya le habían anulado un gol legal y había tirado un disparo al palo. Dos goles de Silva y uno de Villa certificaron la derrota. En el Atleti sólo Forlán pudo marcar, de penalti.
El año anterior, los rojiblancos venían de certificar su primera clasificación para Champions en once años. Sin nada en juego, 3-1 con goles de Villa (2), el inefable Seitaridis en propia puerta y Agüero.
Y hace tres temporadas, el Atleti visitó Mestalla jugándose la Champions y cayó nuevamente 3-1. Morientes (2) y Ayala firmaron los goles locales, y Mista, ya de rojiblanco, anotó por los de Aguirre.
Los dos últimos puntos sacados en territorio ché fueron sendos 1-1, en la 2005-06 (Villa (p) y Maxi) y en la 2004-05 (Angulo y Torres).
DOS VICTORIAS EN 20 AÑOS...
Pero si echamos la vista más atrás, el panorama es aún más desolador. En los últimos 20 años, sólo dos victorias. La mencionada en la 2002-03 con gol de Aguilera, y otro 0-1 en el mítico año del Doblete, con un gol de Caminero a pase de Juanma López, tras una gran cabalgada del mítico central rojiblanco, que seguro que muchos de vosotros aún recordaréis (me acuerdo de que ese partido lo televisaron por Canal Plus y lo vi en casa de mis abuelos).
Si el Atlético no gana, estaremos hablando del peor inicio liguero en muchísimos años, superando el arranque del año del descenso (donde en la quinta jornada se sumaban cuatro puntos tras ganar 2-0 al Racing).
Esperemos rememorar un partido como el mencionado en el año del Doblete, pero con estos precedentes ¿a quién le apunto una victoria en Mestalla?
¿Tenéis algún recuerdo especial de los Valencia-Atlético de Madrid?
Mi pasión por el fútbol y el Atleti fue tardía, pero creció hasta límites insondables. Hasta los nueve años no comencé a interesarme por un deporte y un equipo que, a día de hoy, son capitales en mi vida. A mis 27 años (de la quinta de Antonio López), vivo el fútbol intensamente como hincha, periodista y jugador aficionado.
Licenciado en Humanidades y Periodismo, desde muy pequeño tuve claro que quería ser periodista y aquí estamos, luchando por ello. Desde la página web de la Cadena SER y desde diferentes agencias he comenzado una carrera como periodista deportivo que, quién sabe, quizá me lleve algún día a cubrir más de cerca la información del club de mis amores.
Un club que actualmente se comporta como Un grande sin memoria que debe salir de su amnesia y recuperar la grandeza perdida.