
Salvo catástrofe en este último esfuerzo, el Atlético lucirá en la manga izquierda de su camiseta el balón estrellado por segundo año consecutivo, algo que hasta la fecha sólo habían logrado Valencia y Depor, además de Madrid y Barça, claro.
Si lo comparamos con la historia centenaria de nuestro club, dos cuartos puestos son pecata minuta. Pero la realidad de los últimos años indica que se trataría de la primera vez que el Atleti enlaza dos temporadas consecutivas entre los cuatro puestos más altos.
¿Saben desde cuándo no pasaba esto? Desde 1992, en aquella Liga que el Atleti perdió en el último momento ante Barça y Madrid terminando tercero. Ese año, supuso el último de un lustro entre los cuatro grandes. Desde la 87-88 hasta la 91-92, tercero, cuarto, cuarto, segundo y tercero. Después, el Doblete y la nada...
Es por ello que este cuarto lugar conseguido de la mano de Abel (renovación ya) debe ser celebrado, más si cabe después de cómo han venido dadas.
Pero ¿y cuándo ser cuarto deje de valer? ¿y cuando “sólo” la Liga de Campeones ya no sea mi obsesión? Lo difícil no es llegar, sino mantenerse. Y tras once años de ausencia, regresar a la élite continental ha sido muy grande. Alargar estas mieles otro año y estabilizarse en este escalón de Champions es fundamental. Un paso atrás ahora habría sido descorazonador.
¿Pero habrá que ir el año que viene a “Neptuno” nuevamente por quedar cuarto? La historia de este club no se ha forjado de cuartos puestos. Estos pasos son sólo los cimientos para lo que debe ser, para una exigencia mayor por parte de todos: un equipo campeón.
EL PRIMER PASO: QUE SIGA ABEL
Particularmente pienso que el primer paso para ese equipo campeón pasa por renovar a Abel. Es cierto que el fútbol que ha exhibido no ha sido mucho más vistoso que el de Aguirre. Pero remontadas como las del día del Barça, el Villarreal o el Espanyol, quiero pensar que se fraguaron en el coraje colchonero que han debido inculcarles él, Sabas y Santi (Ya, ya sé. Pero de Santander mejor ni hablamos).
En cuanto al equipo, no sé en qué consiste españolizar la plantilla, salvo en subir a gente de la cantera (porque supuestamente no hay dinero). Pero tengo claro que ese escaso dinero que haya, lo invertiría en dos futbolistas, y por este orden: un mediocentro que mueva por fin al equipo (llevamos diez años así…) y un central que mande atrás y que se complemente con Ujfalusi.
La temporada pasada se hablaba de que se haría un último esfuerzo si se entraba en Champions con la inyección económica obtenida. Ese último esfuerzo se llamó Banega y vino gratis. Y es que me da que con la euforia del 4-0 al Schalke nos guardamos la billetera.
Que este año no nos engañen. La máxima competición continental da para más que para subir los abonos. Si es un fichaje, un fichaje. Pero de calidad. Nosotros también queremos Kakás. Y a Kun, Forlán y Simao, ni tocarlos.
PD: Mi blog ha vuelto tras casi un mes de ausencia en la siguiente dirección:
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Os invito a pasaros y ver cómo ha quedado
Mi pasión por el fútbol y el Atleti fue tardía, pero creció hasta límites insondables. Hasta los nueve años no comencé a interesarme por un deporte y un equipo que, a día de hoy, son capitales en mi vida. A mis 27 años (de la quinta de Antonio López), vivo el fútbol intensamente como hincha, periodista y jugador aficionado.
Licenciado en Humanidades y Periodismo, desde muy pequeño tuve claro que quería ser periodista y aquí estamos, luchando por ello. Desde la página web de la Cadena SER y desde diferentes agencias he comenzado una carrera como periodista deportivo que, quién sabe, quizá me lleve algún día a cubrir más de cerca la información del club de mis amores.
Un club que actualmente se comporta como Un grande sin memoria que debe salir de su amnesia y recuperar la grandeza perdida.