
LA CRÓNICA
Hay partidos que, aún en la derrota, dejan héroes en el bando caído. Hay encuentros que, pese a la eliminación, hacen salir a los aficionados con las cabezas altas y orgullosos de sus futbolistas. Hay choques en la cumbre que hacen afición al fútbol. Les hablo de un partido en el que los rojiblancos hicieron gala del “porque luchan como hermanos, defendiendo sus colores”. Es la historia de un Atlético de Madrid-Ajax.
ALINEACIONES:
Atlético: Molina; Aguilera, Santi, Solozábal, Geli; Caminero, Bejbl, Pantic, Simeone (López, 112'); Kiko y Esnaider (Biagini, 97').
Ajax: Van der Sar; Melchiot, Blind (Veldman, 46'), F. De Boer; Scholten, Witsghe, Litmanen (Dani, 80'), Musampa (Wouter, 87'); Babangida, R. De Boer, Overmars.
COMIENZO AJACIED
Era San José y en Madrid no sólo era fiesta porque así rezaba en el calendario. Las gradas del Vicente Calderón vestían de esmoquin y sólo un pequeño sector del lateral en obras deslucía el espectáculo del coliseo rojiblanco. El 1-1 de la ida en Ámsterdam (Kluivert y Esnaider) dejaba en el aire el puesto en semifinales que estaba en litigio. El Ajax, campeón y subcampeón de Europa en los dos últimos años, bien merecía el cartel de partido grande.
El conjunto ajacied, con la libreta de Van Gaal en el banquillo, comenzó imponiendo su condición de equipo temible.
Los holandeses salieron monopolizando el juego y en los primeros segundos Santi y Aguilera ya se vieron obligados a demostrar su dureza. A los cuatro minutos, el Calderón coreaba a su primer héroe: “Molina, Molina”. El portero rojiblanco salvaba un mano a mano con Litmanen tras un error en defensa de Geli.
El partido era visitante y, por momentos, parecía que a los de rojiblanco les quedaba grande la cita. A los nueve minutos, un balón largo de Babangida era excesivamente cruzado por Ronald de Boer (delantero centro ante la baja de Kluivert). Y ante el repertorio visitante, una dura entrada de Aguilera sobre Overmars era castigada con la primera tarjeta del choque. El joven lateral rojiblanco reclamaba que era la primera. Nada más lejos de la realidad…
Kiko era un islote arriba y siempre que recibía lo hacía escorado y sin apoyos, mientras que Esnaider parecía no haber saltado al campo. Sólo Simeone y Bebjl sostenían al equipo con sus constantes robos y apenas un par de faltas lejanas de Pantic hacían ver a Van der Sar que había rival.
EL ATLETI DESPIERTA Y KIKO-GOL
Una presión de Simeone hasta el área rival como un jabalí desbocado volvía a levantar la voz del Calderón y servía de punto de inflexión. Hasta entonces, el porcentaje de posesión lo decía todo: Atlético, 36%; Ajax, 64%.
Pero una contra iniciada con un nuevo robo de Simeone propiciaba la primera ocasión, en un disparo de Kiko que obligaba a estirarse a Van der Sar. Era el minuto 24 y el Atleti se acababa de quitar los complejos de encima.
Sólo pasaron cinco minutos para que Kiko hiciera honor a su cántico. Jugada iniciada por Caminero por la derecha, evita a Musampa (sí, jugaba en el Ajax), balón profundo para Aguilera que desborda y pase atrás para Kiko. El duende jerezano la pone al palo largo con su habitual sutileza y ni el 1,98 de Van der Sar puede evitar el gol.
Era el 1-0 y Kiko Narváez volvía a tener una de esas conexiones orgásmicas a las que acostumbraba a su público. El tanto, visto ahora, me recordó a aquel que marcó el Niño el año pasado al Real Madrid. El primero y el último.
El Ajax acusó el golpe y Kiko destapó el frasco de las esencias: una cola de vaca a Melchiot, un par de taconazos para Geli, una diagonal hacia Caminero…
El Ajax sufría y Van der Sar evitaba el segundo a bocajarro ante Simeone.
Y al borde del descanso, una jugada clave. Una nueva internada al área de Geli finalizaba con un derribo de Van der Sar al gerundense cuando éste le superaba. El árbitro no ve nada y en el rechace el tiro de Caminero lo saca un defensa sobre la línea.
Llegaba el descanso y la sensación de baño dejada por el Atleti en los últimos minutos hacía que nadie se acordara del penalti. Pero el que perdona…
DESCANSO Y 1-1
...Lo acaba pagando. Y en el minuto tres de la reanudación los de Van Gaal se cobraban su factura. Un centro de Overmars desde la izquierda se pasea por el área. En el vértice derecho la recoge Litmanen, que saca una prodigiosa asistencia con el exterior de su derecha. La defensa sale y Ronald de Boer cabecea solo. Molina despeja, pero el balón se cuela junto al palo. No había fuera de juego, Santi había quedado descolgado de la jugada anterior.
La eliminatoria está igualada y a los de Radomir Antic les toca levantarse. Una jugada de Caminero vuelve a enardecer al público, tras un auto pase por banda ante Veldman y un caño a Musampa que termina en falta.
La tensión crece y Babangida se deja caer en el área. Santi, sobrexcitado, le propina un leve cabezazo en su reprimenda. Hay demasiado en juego.
La afición es un clamor y los cánticos inundan el estadio: “¡Alé, Forza Atleti alé!”.
Una falta lanzada por Pantic rebota en la espalda de Simeone y sólo los enormes reflejos de Van der Sar evitan el tanto con una mano milagrosa. El yugoslavo deleita con sus fintas y filigranas por banda. La tensión continúa in crescendo escenificada en una palmadita de Esnaider en la cara de Scholten.
Caminero vuelve a romper a Musampa y a su centro no llega por poco Kiko. El partido avanza y la afición lleva al equipo en volandas: “Atleeeti, Atleeeti”.
Víctor Fernández, comentarista con José Ángel de la Casa, está maravillado: “Son incansables, impresionante”.
Pero al equipo no le llega con el aliento de la grada y se rompe. Esnaider, Kiko, Caminero y Pantic ya no bajan. Esto provoca la última gran ocasión del Ajax. Un desmarque por el centro de Litmanen le vuelve a plantar solo ante Molina. Su toque sutil esta vez le supera, pero es manso, y Santi la saca antes de que llegue a la línea de gol.
Fue la última noticia ofensiva del Ajax hasta el 90 (minuto 67). Por entonces, la posesión ya marcaba que el partido era otro: Atlético, 48%; Ajax, 52%.
Kiko cabecea lamiendo el palo una falta de Pantic y un minuto más tarde se cuela en el área atravesando los muros y cede para Esnaider que, solo, se topa con Van der Sar. Era el preludio de la tragedia.
EL INFAUSTO PENALTI DE ESNAIDER
Minuto 73, Kiko realiza un giro inverosímil sobre sus tobillos todavía mágicos (cuán daño hizo esa lesión) y Veldman, atónito, le derriba. Penalti.
Once metros separaban al Atleti de una semifinal de Champions. Van der Sar lo sabe y juguetea con la pelota. El temperamental Esnaider asume la responsabilidad.
La pega a la derecha, lo hace bien, pero esta vez el 1,98 del meta holandés sí es suficiente y la saca. Esnaider, impotente, entra a Witsghe con los dos pies por delante en el rechace.
Ese penalti mató al Atleti y mató a Esnaider. En el cuarto de hora restante lo intentó más con corazón que cabeza. El Atleti quería, pero no podía. Aguilera corría por todos para sofocar las contras de un Ajax que firmaba el empate. La prórroga estaba servida. Sólo un apunte: un jovencísimo Dani Carvalho entra por Litmanen en el 80.
LA PRÓRROGA Y EL CALENTÓN
El Ajax parecía haber estado reservándose para el suplemento y vuelve a plantar batalla. Sin embargo, es el equipo español el que vuelve a tener la ocasión más clara. Un rápido saque de banda de Aguilera deja solo a Kiko, que templa la pelota para Esnaider. Una nueva mano providencial de Van der Sar evita el tanto y Caminero manda arriba el rechace.
Antic hace el primer cambio y Esnaider termina de cavar su tumba como jugador rojiblanco. El argentino es el elegido y su compatriota Biagini le espera en la banda. Las blasfemias y la cara asesina de Esnaider lo dicen todo. Antic le reprende en la banda (eso sí es enfadarse en un cambio).
¿POR DÓNDE ENTRÓ?
Se cumple el minuto 100 y se convierte en fatídico. Contra del Ajax, Wouter se anticipa a Bejbl por un taco de la bota y habilita a Dani. El portugués la pega desde unos 20 metros y el balón saca astillas a la escuadra y besa la red. 1-2. El Atleti cae a la lona. Quedan 20 minutos, pero serían necesarios dos goles. “¿Por dónde ha entrado?”, se pregunta todavía Víctor Fernández.
El Atleti está noqueado. Las piernas de Molina evitan el tercero de Overmars, Dani vuelve a intentarlo y el público pita a Caminero por fallar una ocasión. “No es justo”, sentencia De la Casa.
Pero los rojiblancos reciben respiración asistida en forma de mano en el área de Veldman. Esta vez un empujón de Simeone a Van der Sar evita su ritual. Pantic la pone pegada al poste, colocada milimétricamente. Perfecto. ¿Por qué no lo tiraría él antes?
Llega el tercer descanso del partido y la afición vuelve a creer.
BATALLA ÉPICA
El partido se convierte en una batalla épica de esas que narran los juglares años y años después. Santi ve la amarilla por una patada desproporcionada (¡No pegaba el amigo!), mientras que Simeone tiene que abandonar el campo por un calambre. Exhausto, extenuado, intenta su última carrera y cae al césped desfondado. Otro mito, Juanma López, le sustituye para intentarlo en los últimos ocho minutos. El bravo defensa colchonero hace un eslalon desesperado a falta de pocos minutos, pero tras irse de dos, un tercero ya es demasiado.
La puntera de la bota de Wistghe evita que Pantic nos lleve al cielo tras una asistencia de Caminero.
Y en una última melé en el área holandesa, el balón sale disparado al área rival. Se produce un dos para dos, y el disparo de Wouter es rechazado por Santi a pies de Babangida. El vertiginoso extremo holandés pica la pelota superando a Molina y junto al poste derecho pone fin a un sueño de más de dos horas.
El sueño termina en pesadilla. La épica se salda en tragedia. Muchos rojiblancos lloraron esa noche y aún no han enjuagado sus lágrimas. Los entonces niños, hoy ya son hombres. El Atleti, doce años después, debe cambiar la historia.
Mi pasión por el fútbol y el Atleti fue tardía, pero creció hasta límites insondables. Hasta los nueve años no comencé a interesarme por un deporte y un equipo que, a día de hoy, son capitales en mi vida. A mis 27 años (de la quinta de Antonio López), vivo el fútbol intensamente como hincha, periodista y jugador aficionado.
Licenciado en Humanidades y Periodismo, desde muy pequeño tuve claro que quería ser periodista y aquí estamos, luchando por ello. Desde la página web de la Cadena SER y desde diferentes agencias he comenzado una carrera como periodista deportivo que, quién sabe, quizá me lleve algún día a cubrir más de cerca la información del club de mis amores.
Un club que actualmente se comporta como Un grande sin memoria que debe salir de su amnesia y recuperar la grandeza perdida.