
Futbolistas descartados pasan a ser baluartes del equipo en pocas semanas para después volver a estar en venta; donde no había ninguna oferta ayer, hoy se anuncia un traspaso; subidas salariales pactadas quedan aparcadas “por si alguien se lo lleva antes”; o desembolsar 94 millones de euros en fichajes de relumbrón acaba siendo una política rentable, aunque ningún club del mundo más sea capaz de amortizarlos…
Y en medio de esta mentira, como cada verano, llega el sorteo del calendario liguero. Habrá a quiénes todavía les haga ilusión y, como relataba Adelardo se hacía antaño, corran a ver cuándo les ha tocado con el Madrid. A mí, sinceramente, me la trae al pairo, porque el calendario cada año es el mismo. Sólo me interesa contra quién nos enfrentamos la última jornada, por si nos estamos jugando las habichuelas.
¿Y por qué digo que el calendario cada año es el mismo? Porque es así. ¿Recuerdan contra quién inició la Liga el Atleti la temporada pasada? Contra el Málaga, correcto. El mismo rival que nos ha tocado en suerte este año en el partido inaugural, aunque esta vez fuera, para que no se note tanto.
¿Saben contra quién empezó la temporada el Atleti en la 2004-05? El Málaga otra vez. ¿Y saben contra quién jugamos la tercera jornada de ese año? Contra el Barça. ¡Anda, como ahora!
Al comienzo de este artículo les dije que sólo me interesaba ver contra quién terminábamos la Liga. Esta temporada será en el Calderón contra el Getafe. Precisamente el mismo equipo contra el que despedimos el año esa 2004-05, en un 2-2 que supuso la eclosión de ese pequeño gran hombre llamado Richard Núñez, que marcó los dos goles…
El Madrid también comienza contra idéntico rival, el Depor, y el Barça no echa a andar contra el Numancia porque ha descendido, que si no…
EL BARÇA, SIEMPRE EN LAS 7 PRIMERAS JORNADAS
Lo curioso de este asunto es que, desde el ascenso, sólo un año nos hemos visto las caras con el Barça después de la jornada 7. Los culés siempre aparecen en el horizonte demasiado pronto y éste será el quinto año de los últimos ocho en el que nos los cruzamos en las cinco primeras jornadas.
Algo similar ocurre con el Real Madrid. En los cinco últimos años contando con la temporada que empezará a finales de agosto, siempre tenemos derbi en las diez primeras fechas.
EL BARÇA-MADRID, FIJADO DE ANTEMANO
Pero lo más flagrante es la fecha en la que siempre “cae” el Barça-Madrid. Y digo bien cuando hablo de Barça-Madrid, porque ese siempre es el orden de los partidos (se ha empezado en el Camp Nou en seis de las últimas ocho campañas).
“El 29N, el Barça-Madrid”, titulaban con grandes caracteres los periódicos deportivos. Es el tercer año de los últimos ocho que se juega en la jornada 12. Y si no, en la 11. Siempre en noviembre, o, en su defecto, a finales de octubre o primeros de diciembre.
Sólo hace dos años se les fue la mano y lo plantaron en la antepenúltima jornada, en vísperas de Navidad. ¿Qué pasó? Que en la segunda vuelta el Madrid ya tenía la Liga ganada y le metió cuatro a los culés. Eso no interesa.
Todos sabemos que el sorteo no es puro. Que no es mera coincidencia que cada año cuando toca el Madrid-Barça nosotros vayamos a Montjuic o que cuando nos enfrentamos al Sevilla los vikingos vayan al Villamarín (este año no será así).
¿Pero quién recuerda un Barça-Madrid en la primera jornada? Yo uno allá por el 92. ¿Y en la última? Jamás lo he visto.
Especial suerte tienen siempre los culés a la hora de empezar el campeonato. Los rivales suelen ser recién ascendidos o similares. Este año será el Sporting. El anterior el Numancia. El Racing en 2007, el Celta en 2006, el Alavés en 2005…
Las Sociedades Anónimas, los contratos televisivos, los créditos de Caja Madrid… hacen cada temporada la competición más desigual y resulta una odisea salir del bipartidismo futbolístico.
Pero si la Liga ya está adulterada desde el día en que sale el calendario, cada año resulta más difícil recordar que esto es un deporte y no un burdo negocio.
Mi pasión por el fútbol y el Atleti fue tardía, pero creció hasta límites insondables. Hasta los nueve años no comencé a interesarme por un deporte y un equipo que, a día de hoy, son capitales en mi vida. A mis 27 años (de la quinta de Antonio López), vivo el fútbol intensamente como hincha, periodista y jugador aficionado.
Licenciado en Humanidades y Periodismo, desde muy pequeño tuve claro que quería ser periodista y aquí estamos, luchando por ello. Desde la página web de la Cadena SER y desde diferentes agencias he comenzado una carrera como periodista deportivo que, quién sabe, quizá me lleve algún día a cubrir más de cerca la información del club de mis amores.
Un club que actualmente se comporta como Un grande sin memoria que debe salir de su amnesia y recuperar la grandeza perdida.