
El debate cuenta con estos antecedentes: Sergio Asenjo tiene la titularidad más o menos adjudicada, al ser el fichaje estrella de esta temporada (y sí, aparte de su indudable aval de dos años jugando de titular en el Pucela, rayando a un fantástico nivel, y su buena pretemporada realizada con el equipo colchonero). Está claro que Sergio tiene todas las papeletas en esta rifa.
Sin embargo, ha surgido la irrupción del sorprendente David. David de Gea. Nadie contaba con él, se le ha querido ceder hasta el Pernambuco F.C., y un par de buenos encuentros con la rojiblanca (más que por la espectacularidad de sus intervenciones en sí, por la sobriedad y seguridad que el chaval nos ha transmitido, paradón de penalti el pasado sábado incluido) hace que su figura irrumpa con fuerza.
Además, es de la cantera, y eso siempre gusta. Y la prensa, que disfruta más que un gorrino en un lodazal con este tipo de circunstancias, y parte del público en general, parece que nos hemos puesto claramente a su favor en dicho debate. Algunos, los más osados, hasta han comentado que ha nacido el nuevo Fernando Torres. Ver para creer. Pues no le queda nada al bueno de David .
No me gustan para nada este tipo de artificiales euforias. Al final son perjudiciales para todos. Aficionados, que muchas veces nos gusta leer lo que en realidad queríamos ver, somos los primeros que se nos queda expresión bobalical cuando contemplamos sobre el terreno de juego que la cosa no es para tanto, ni mucho menos.
Y, por supuesto, tampoco es para nada favorable en la carrera de un chaval tan joven como David. Si no tienes la cabeza muy bien amueblada y un entorno a prueba de bombas, lo que parece una luz fulgurante en el universo se queda en unos simples fuegos artificiales de fin de fiesta de pueblo.
Está bien que apoyemos a nuestros chavales. Son nuestro futuro (o deberían de serlo, pero esa es otra historia). Pero, por favor, no les idolatremos en exceso por el simple hecho de ser uno de los nuestros, y, mucho menos, empecemos por un par de buenos partidos y un penalti parado, lanzado muy fuerte, cierto, pero prácticamente al centro, a ver en él a nuestro Niño Torres. El que tenga que venir a sustituirle en nuestros corazones, que se lo gane en el campo. Ni más ni menos que como él lo hizo.
¿Y Roberto, qué? Yo me pregunto. Roberto también es uno de los nuestros. Roberto también ha sido internacional desde que su padre y su madre eran novios. Roberto, poquito a poco, estaba yendo a más, y tras un debut discreto frente al Barsapasta, frente al Almería mejoró y en Valencia cuajó un muy buen encuentro.
Nuestro Rober, además, se lo ha currado con cesiones en esos equipos de Dios como Nástic y Recre. Roberto también es colchonero desde pequeñito. Roberto se lesionó sacando de puerta debido a la inutilidad de un equipo en conseguir sacar un triste balón en condiciones jugado desde atrás, o por el empecinamiento de nuestro entrenador en ese tipo de fútbol dañino para los ojos y menos práctico que poner a Reyes en una tertulia política comentando el discurso de la Nación.
Yo todavía tengo la imagen grabada de Oporto con sus lágrimas retirándose al vestuario. El chaval sabía que había perdido su gran oportunidad, lo que tanto había esperado. Su sueño. Y, al menos, considero que merece todo nuestro apoyo y reconocimiento. Aunque ya todo el mundo parece que le haya enterrado … ¡Ánimo, Rober! Porque tu también eres uno de los nuestros …
Mi nombre es José Tomás Rodríguez Ballesteros. Nací a temprana edad, como Groucho Marx, tal que un 14-5-68, en Carabanchel, en donde sigo residiendo en la actualidad, y, salvo sorpresa mayúscula, donde viviré hasta que el de ahí arriba decida lo contrario.
Soy socio del Atleti nº 2041, y llevo escribiendo un porrón de años en foros de usenet y luego en mi propio blog (http://www.cronicasdeltomi.blogspot.com) de cualquier cosa relacionada con la palabra Atleti y similares.
De hecho, y cuando apenas existía esto de Internet, fui uno de los pioneros en hacer crónicas internauteras, que eran en aquella época muy agradecidas por todos los seguidores de fútbol que andaban desperdigados por el mundo entero.
Pero yo no soy periodista ni nada que se le parezca, conste en acta. Mis únicas apariciones en la prensa fue una vez que un tal Peregil me citó en un artículo sobre Internet hace un porrón de tiempo, en El País, calificándome como “un hincha fascista del Atleti”, debido a mi pertenencia al Frente Atlético (al menos, eso sí, reconocía que era uno de los internautas que más éxito tenía, algo es algo). Otra vez salí con la Policía quitándome una bengala que llevaba (apagada) en el previo de la Final de la Copa del Rey frente al Mallorca, o sea que … Es más, yo diría que mis crónicas y comentarios los utilizo como terapia personal más que otra cosa, así que no os las toméis demasiado en serio ni me hagáis demasiado caso, no sea que acabéis como yo … ;-)