
Por supuesto, saqué varias conclusiones al respecto, que me apetece comentar con todos vosotros. Os pongo en antecedentes, eso sí. Yo ya había participado en una que se hizo en Neptuno (un jueves cualquiera, creo recordar, sobre las 19 h., de una preciosa tarde de verano). Aquella fue una grata sorpresa, ya que no menos de 500 Atléticos nos citamos allí para cantar las cuarenta al dúo sacapuntas.
Salí muy esperanzado del tema, la verdad. Pensé que sería un movimiento que iría in-crescendo, y que, con el paso del tiempo, lograríamos convertir esos 500 en 5.000. Craso error el mío (uno más, ya sabéis que los suelo coleccionar).
Poco después, acudí a otra que se organizó también, justamente un mes después de la primera, creo recordar. Allí ya me llevé mi primer palo, ya que éramos bastantes menos de 500 los que fuimos inicialmente a Neptuno. Intentamos rodear, de hecho, el Calderón haciendo un círculo entrelazándonos los unos con los otros, pero nos faltaron manos y no conseguimos cumplir nuestro objetivo. Aún así, salí con la cabeza alta y la satisfacción del deber cumplido.
Luego, ese tipo de protestas “aisladas” pasaron a la historia, salvo las ya famosas de la puerta 0 los días de partido. Y el pasado sábado, uno de los muchos mitos que nos creamos y que tenemos preconcebidos, se fueron al traste como si de una barrera de jugadores contrarios se tratase tras el enésimo intento de lanzamiento de falta del Anticristo Pernía en uno de sus múltiples esfuerzos en conseguir un tanto de una puñetera vez (un día este tipo desgracia a alguien, al tiempo).
Yo pensé que me toparía con gente mayor, curtida, veterana, de los que han mamado el Atleti desde que tuvieron uso de razón, dentro de la propia sinrazón que es ser seguidor, algunas veces, de este equipo. Nada más lejos de la realidad.
No eran ni 50 “pibes”, cierto. Pero, ¡cuál fue mi sorpresa, que allí el único “madurito” de verdad que estaba presente era un servidor! ya que lo que me encontré fue un nutrido grupo de gente joven. Y protestaban con seriedad, con cabeza, con gallardía, con el “perolo” bien alto, con la mirada al frente, con la seguridad del que se siente en posesión de la verdad y defiende lo suyo con uñas y dientes. Y esos no han mamado la época gloriosa de nuestro Atleti. Qué va. Más bien todo lo contrario. Pero tienen las ideas muy claritas y, da la impresión, el coco perfectamente amueblado.
Yo lo reconozco: para mí es una auténtica putada el realizar una protesta antes de un encuentro. Soy de los amantes del prepartido, no lo puedo evitar. El encanto de esos bares repletos de Atléticos, el poder departir con los seguidores del equipo contrario intercambiándonos nuestras opiniones. Si es un día grande, botellón al canto el parquecito y con los "coleguitas" a arreglar el mundo, a solucionar nuestro Atleti.
Para colmo de males, mis "tronkitos", salvo mi fiel cachorrillo el Capo, son, la mayoría, de los que no terminan de ver nada claro el tema de la culpabilidad de los Gil en la situación actual del equipo. A mí, en ese aspecto, me da igual lo que piensen: les respeto, porque sé positivamente que son tan grandes Atléticos como el que más, aparte de que ellos tampoco intentan censurarme ni lo más mínimo en mis propias ideas que tengo. Pero claro, de eso a convencerles que se vengan a la puerta cero a dar el cante, media un abismo, lógicamente. Sería más fácil convencer a Gallardón de que la “Espe” es su “vieja”, así de claro os lo cuento.
Tampoco me gustan las protestas antes de los partidos, porque, lo quieras o no, uno tiene la suerte de haber viajado mucho por esos campos de Dios, y raro es el encuentro en que no tengo algún compromiso con algún seguidor visitante. Ya sabéis lo que ocurre: dime cómo quieres ser tratado, y hazlo conmigo en consecuencia.
Aparte, hay otro hecho incontestable últimamente en el Calderón. Que sí, joder. Que a los colchoneros nos van más los baretos, los cañotes y los pelotazos que a un vikingo un lápiz y un sacapuntas. Mi señora madre, que también siente estos colores como algo parte de su propia existencia, siempre me lo comenta:
“Una vez más ha empezado el encuentro y había un montón de huecos, José. ¿Qué, estáis todos en los bares apurando los dichosos cubatas como posesos, ¿eh? Porque luego, a los veinte minutos o por ahí de haber comenzado el partido, ya está el campo bien repletito. Sois incorregibles”. Y, para qué nos vamos a engañar, lleva toda la razón la mujer.
Mis colegas prácticamente suben siempre con la hora pegada. Y yo, porque tengo enorme expectación y me causa un profundo placer el ver el tifo del Frente Atlético, que si no …
Evidentemente, a mí no me parece buena idea esa forma de protestar. Prefiero hacerlos en días independientes, porque en mi opinión, cuando uno va al fútbol, tiene una serie ya de rituales que me cuesta un mazo renunciar a ellos. También se podrían hacer mogollón de octavillas, explicar en qué consiste dicha protesta teniendo a un pibe en cada puerta repartiéndolas, y, a ser posible, no elegir el día de las peñas para realizarla, porque a ver cómo diablos le explicas tú a un pibe que se ha hecho más de 1000 kilómetros entre pecho y espalda para ver a su Atleti, “que no, que los primeros quince minutos se quede en el vomitorio, que no vea el partido”. Yo, desde luego, mandaría a quien fuese al noble arte de escardar cebollinos, lo tengo claro.
Pero no quiero que este artículo se tome como una crítica a nadie, todo lo contrario. Lo importante es que todo el mundo tenga claro lo que queremos, y ya nos organizaremos mejor y saldrán mejores ideas para hacerles cosquillitas a los delincuentes del palco.
Este artículo es simplemente, para dedicárselo a todos aquellos 30-40 chavales jovencitos que el pasado domingo estaban allí defendiendo lo que más quieren, lo que más queremos: la integridad y la pureza de nuestro Atleti. Porque, Atleti, somos Nosotros. Honor y gloria para todos ellos.
Mi nombre es José Tomás Rodríguez Ballesteros. Nací a temprana edad, como Groucho Marx, tal que un 14-5-68, en Carabanchel, en donde sigo residiendo en la actualidad, y, salvo sorpresa mayúscula, donde viviré hasta que el de ahí arriba decida lo contrario.
Soy socio del Atleti nº 2041, y llevo escribiendo un porrón de años en foros de usenet y luego en mi propio blog (http://www.cronicasdeltomi.blogspot.com) de cualquier cosa relacionada con la palabra Atleti y similares.
De hecho, y cuando apenas existía esto de Internet, fui uno de los pioneros en hacer crónicas internauteras, que eran en aquella época muy agradecidas por todos los seguidores de fútbol que andaban desperdigados por el mundo entero.
Pero yo no soy periodista ni nada que se le parezca, conste en acta. Mis únicas apariciones en la prensa fue una vez que un tal Peregil me citó en un artículo sobre Internet hace un porrón de tiempo, en El País, calificándome como “un hincha fascista del Atleti”, debido a mi pertenencia al Frente Atlético (al menos, eso sí, reconocía que era uno de los internautas que más éxito tenía, algo es algo). Otra vez salí con la Policía quitándome una bengala que llevaba (apagada) en el previo de la Final de la Copa del Rey frente al Mallorca, o sea que … Es más, yo diría que mis crónicas y comentarios los utilizo como terapia personal más que otra cosa, así que no os las toméis demasiado en serio ni me hagáis demasiado caso, no sea que acabéis como yo … ;-)