
y los chicharros de Ayala e Irureta, que estuvo en Lyon en toda una final de la Recopa y ahora resulta que, porque falla 2 encuentros por motivos de la mierda de salud que últimamente tengo (yo no sé si son resfriados, virus, ataques de ansiedad o pitopausia de esa, probablemente sea una mezcla de todo a la vez), aquí ahora a todo "quisqui" le ha dado por decir que si soy gafe y patatín y patatán. A todos estos patanes sin fronteras les recuerdo que el último partido que vi en el Calderón fue contra un tal Sevilla, y que ganamos heróicamente en el último suspiro (curioso, Capo, tú sí que no estabas en ese encuentro, y con el 4-0 al Espanyol tampoco), humm … Y Don Paul, a saber …
El del domingo, de todas formas, si se hubiese jugado a las 16,30 h., hubiese tenido un sabor de lo más añejo. Porque fue un partido como los de antes del Atleti, en los que nuestro equipo los ganaba con cierta comodidad, a pesar de que el Sporting no le perdió jamás la cara al encuentro y dejó una grata impresión por el Calderón. Hay entrenadores que dejan tanta huella y moldean tan a su antojo a sus equipos que estos acaban adquiriendo por entero su propia personalidad. Preciado es un tipo valiente, honesto, que no especula, que va por la vida sin ningún tipo de complejos y de frente. Justo exactamente como actúa su equipo en un terreno de juego. Así da gusto.
Pero yo vuelvo a mis enfermedades. Porque la tardecita que pasé el domingo fue de las de aúpa, con temblores, estómago cerrado, un cansancio atroz, ansiedad … Un puto asco. Y mira que tomé aspirinas, jarabes y qué sé yo más. Pero nada. Sólo hubo una persona que logró que al final se me pasasen todos los males. El Kun Agüero.
Deberíamos de movilizarnos desde ya para evitar que nuestro Kuncito se vaya de nuestro lado. Como futbolista la mejor manera de definirle, encuentro que es esta: un genio, así, sin más. Y listo como él solo. Porque sí, Escándalo Forlán (que mejora su nivel en su juego una barbaridad con Agüero de compañero) nos adelantó con un buen tanto, lleno de clase y de saber estar, pero el salto que efectúa el Kun en la jugada despistando a casi 3 defensores sportinguistas es sencillamente eso, una genialidad más.
Lo malo es que nuestro Atleti mezcla las genialidades del Kun con alguna que otra barbaridad de alguno de los de siempre. Y ayer le tocó el turno a Asenjo. Para mí que se le cayeron las lentillas, porque el hombre es imposible que no viese al jugador sportinguista, al cual arrolló cuan Fernando Alonso haría si se topase con su buga a toda hostia cruzando Hamilton un paso de cebra cualquiera. Mortal de necesidad. Y empate que te crió.
El segundo tiempo, sin embargo, empezó bastante más entretenido que el primero, que para el que esto escribe fue un tanto coñazín. El Sporting que sale ante todas, pero, ay, amigos, el Atleti el domingo tenía puesto el disfraz de otros tiempos ya demasiado lejanos, y utilizó su mayor y mejor arma histórica con suma maestría: el contragolpe. Nuestro contragolpe. El sistema que nos inculcó Mr. Látigo Marcel Domingo y que jamás debimos de abandonar (lo de Antic queda excluido, obviamente). Precisamente en una contra que me recordó un montonazo a otra que hicimos en el año del doblete frente al Barcelona, en una combinación tiqui-taca entre Simeone, Caminero y Penev, llegó 2-1 a nuestro favor, en una contra de manual conducida por Reyes (que sigue hiperenchufado y haciendo las cosas como Dios manda), apertura a la banda a Ufaljusi, centro a Forlán, dejada de éste y gol de Assunçao. El hombre pilló tal alegría que fijo que se fue cantando al vestuario eso de “Yo soy aquel negriiito, del África Tropical, y al fin he conseguido un golito sin iguaaallll”. Animalico.
Mientras, el Kun seguía haciendo de las suyas, es decir, regates y jugadones por doquier. El domingo, porque el portero sportinguista estuvo de cine, pero bueno, si no era él, al final aparecía Ibraim para aprovechar sus genialidades y conseguir su primer tanto con la rojiblanca. Esa celebración golpeándose el corazón a mí me pone a cien, no lo puedo evitar. Y ahí se acabó el partido. Un encuentro con olor a puritos, a chicles, a caramelos, a cafés, a copas de coñac.
Con un Sporting como siempre, creándonos problemas y más problemas. Con un Atleti resolutivo, seguro de sí mismo, tranquilo. El 3-2 fue una anécdota, más que nada para ser fieles a nuestra historia y terminar los últimos dos minutos sufriendo un poquillo. Ah, y debutó Tiago. Poco que decir de él, aunque parece que sabe que el balón es redondo y esas cosas. Que no es moco de pavo para estos tiempos de Cléberes que corren …
EL CRACK DEL PARTIDO: Aunque del verdadero crack ya os he hablado un poco en la cronicucha que he parido, hoy esta sección la tiene que ocupar Maximiliano Rodríguez, más conocido como Maxi. A pesar de los pesares, de alguna que otra lamentable actuación portando nuestro brazalete de capitán y demás, tenemos que reconocer que su rendimiento en global en el Atleti ha sido notable, que no ha dejado de marcar nunca goles (estando bien, estando mal o estando regular) y que solamente la maldita lesión de Murcia impidió que tocase el techo que todos los Atléticos hubiésemos querido que tocase. Desde aquí mi reconocimiento a tu trayectoria, mis mejores deseos para ti en el futuro, y que sepas que, al menos, en el corazoncito del que esto te escribe, siempre tendrás un pequeño hueco en él. A por ellos, Fiera.
LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: Asenjerejé, famoso bailaor rociero, que ayer dio una exhibición (otra nueva exhibición) de cómo hacer el gilipollas en un terreno de juego y no morir en el intento.
ÁRBITRO: Teixeira. Es uno de mis favoritos, pero se comió un penalti de libro sobre Raúl García (el que se le reclama sobre Assunçao era juego peligroso, sin más), aparte de que uno de sus linieres nos perjudicó gravísimamente al impedirnos 3 manos a manos a nuestros delanteros que eran completamente legales. Estos putos ayudantes con tics …
TERMÓMETRO ROJIBLANCO: (- 10 grados).
No lo subo. Partido de obligado cumplimiento, se siente. Las Navidades ya quedaron atrás, y ahora hay que ajustarse de nuevo el cinturón, y de verdad …
Y el jueves, la Copa. Ojito con las relajaciones y demás. Me da en la nariz que va a ser una eliminatoria con muchos goles y diferentes alternativas. Así que ya sabéis, prepararos para sendos empate a cero coñazum máximum y penaltis a go-gó. Pues no soy yo nadie pronosticando …
Mi nombre es José Tomás Rodríguez Ballesteros. Nací a temprana edad, como Groucho Marx, tal que un 14-5-68, en Carabanchel, en donde sigo residiendo en la actualidad, y, salvo sorpresa mayúscula, donde viviré hasta que el de ahí arriba decida lo contrario.
Soy socio del Atleti nº 2041, y llevo escribiendo un porrón de años en foros de usenet y luego en mi propio blog (http://www.cronicasdeltomi.blogspot.com) de cualquier cosa relacionada con la palabra Atleti y similares.
De hecho, y cuando apenas existía esto de Internet, fui uno de los pioneros en hacer crónicas internauteras, que eran en aquella época muy agradecidas por todos los seguidores de fútbol que andaban desperdigados por el mundo entero.
Pero yo no soy periodista ni nada que se le parezca, conste en acta. Mis únicas apariciones en la prensa fue una vez que un tal Peregil me citó en un artículo sobre Internet hace un porrón de tiempo, en El País, calificándome como “un hincha fascista del Atleti”, debido a mi pertenencia al Frente Atlético (al menos, eso sí, reconocía que era uno de los internautas que más éxito tenía, algo es algo). Otra vez salí con la Policía quitándome una bengala que llevaba (apagada) en el previo de la Final de la Copa del Rey frente al Mallorca, o sea que … Es más, yo diría que mis crónicas y comentarios los utilizo como terapia personal más que otra cosa, así que no os las toméis demasiado en serio ni me hagáis demasiado caso, no sea que acabéis como yo … ;-)