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Domingo, 5 febrero 2012
Terapia en rojiblanco. Por Tomás Rodríguezjo

FRÍO

Por Tomás Rodríguez - 25 de enero de 2009
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Voy a hacer mía una estrofa de mi admirado Manolo Tena, para expresar lo que siento yo en estos momentos por el Atleti.

…”Las olas rompen el castillo de arena, la ceremonia de la desolación, soy un extraño, en el paraíso, soy un juguete de la desilusión, estoy ardiendo y siento … frío” …

Efectivamente. Las olas rompen, un año sí, otra temporada también, el castillo de arena que temporada tras temporada nos vende el dúo sacapuntas. Son Proyectos condenados al fracaso, porque no se hacen las cosas con ningún criterio que no sea meramente “empresarial”, y ya sabemos todos que el fútbol es algo más que llevar una sencilla empresa.

Sí, ya sé. Para algunos estar en Champions es todo un éxito. Es lo que nos venden. Pero no es lo que yo he mamado, señores. Y conste que yo no exijo títulos. Pero sí que exijo que estén siempre ahí, luchando hasta el final, y lo que tenga que pasar, pasará. Nada más lejos de la realidad.

Ayer, sin lugar a dudas, fue la culminación de la ceremonia de la desolación que viene practicando este equipo durante este 2009. Uno estuvo en Valencia (pasando frío), estuvo frente al Barsa (pasando más frío), estuvo ayer, y, francamente, ver a este equipo es sencillamente eso: la ceremonia de la desolación más absoluta. Ni orden táctico, ni una sola jugada ensayada, ni presión, ni movimientos en ataque, ni centro del campo, ni personalidad, ni coraje ... Por cierto, si este Club fuese serio, el Sr. Pistacho (Maniche, para los amigos) no debería de vestir ni un solo minuto más la rojiblanca. Si al señorito ya no le apetece jugar más ayer y pasar más frío, que se imagine por un instante lo que se nos puede pasar a nosotros, los que estamos en la grada y pagamos, por la cabeza. Hablo de un Club serio, claro está. Fijo que se le renovará y Camacho se dará por ahí. ¿Apostáis algo? ¡Larga vida a las comisiones!

Al final del partido de ayer, me di cuenta también de otra cosa: soy un extraño en el paraíso. Estuve tomándome unas birritas (más bien desahogando mi cabreo con mi colega Rafita) y me di cuenta de que a la peña se la trae al pairo eso de perder, ganar o empatar. Por cada rostro que vi compungido, había 40 que estaban celebrándolo por todo lo alto. Y a lo mejor es así como hay que tomarse esto y no como me lo tomo yo, ojo. Seguramente seré yo el equivocado. Porque el grado de tristeza, rabia, desesperación y ganas de llorar que tengo hoy no me lo puede quitar nadie. Y al final el que sufre soy yo, mi madre y la gente que me rodea y me quiere. ¿Merece realmente la pena todo esto?

Y, desde luego, este Atleti es un auténtico juguete de la desilusión. Nadie mejor que él la representa. Desilusión de dirigentes, que han demostrado su incapacidad manifiesta para estar en el cargo que ocupan. Desilusión de entrenador, que le salva los buenos jugadores que tiene en ataque en acciones puntuales. Como yo siempre digo, el talento es muy difícil de defender. Pero es sorprendente ver los vacíos que tiene este equipo, que está absolutamente nada trabajado en el aspecto táctico. Lo que no sé es a qué se dedican en los entrenos. Que si fut-volley, que si pachanguita, que si jugamos al que te pillo … Desilusión, por supuesto, de jugadores, la gran mayoría sin tener ni puñetera idea de lo que representa la camiseta que defienden. Deberían de sentirse ellos unos privilegiados por vestirla, y algunos parece que nos están haciendo un favor y todo. Y desilusión de afición. Unos andan anestesiados, otros a la greña con el mundo entero. Los más se echan la culpa los unos a los otros de los males por los que casi ninguno hacemos nada por evitar. Yo ya he tomado mi primera decisión firme y seria: hacerme de Señales de Humo, que son los únicos en los que yo respiro algo de ese Atleti que tanto añoro y que tanto hecho de menos. Y, a partir de ahí, a colaborar y a construir todo lo que pueda en benificio del Atleti. Por algo se empieza.

En definitiva: este mes de Enero está siendo gélido. Sencillamente gélido. Y si, al menos, el Atleti jugase el miércoles con el equipo de gala para intentar ganar y sacar la Copa hacia delante, todavía creería que no todo está perdido. Esta entidad por historia, orgullo, sentimiento y afición (a pesar de que esté el piso hecho un asco, ya lo limpiaremos poco a poco), es lo que merece. Y luego que sea lo que Dios quiera …

Pero estoy convencido de que así no va a ser. Ya hemos bajado todos los brazos. ¿Para qué? Últimamente estoy deseando que el árbitro pite el final de nuestros encuentros. Con eso está dicho todo. Estoy ardiendo y siento frío … frío …

 
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BIOGRAFÍA:

Mi nombre es José Tomás Rodríguez Ballesteros. Nací a temprana edad, como Groucho Marx, tal que un 14-5-68, en Carabanchel, en donde sigo residiendo en la actualidad, y, salvo sorpresa mayúscula, donde viviré hasta que el de ahí arriba decida lo contrario.

Soy socio del Atleti nº 2041, y llevo escribiendo un porrón de años en foros de usenet y luego en mi propio blog (http://www.cronicasdeltomi.blogspot.com) de cualquier cosa relacionada con la palabra Atleti y similares.

De hecho, y cuando apenas existía esto de Internet, fui uno de los pioneros en hacer crónicas internauteras, que eran en aquella época muy agradecidas por todos los seguidores de fútbol que andaban desperdigados por el mundo entero.

Pero yo no soy periodista ni nada que se le parezca, conste en acta. Mis únicas apariciones en la prensa fue una vez que un tal Peregil me citó en un artículo sobre Internet hace un porrón de tiempo, en El País, calificándome como “un hincha fascista del Atleti”, debido a mi pertenencia al Frente Atlético (al menos, eso sí, reconocía que era uno de los internautas que más éxito tenía, algo es algo). Otra vez salí con la Policía quitándome una bengala que llevaba (apagada) en el previo de la Final de la Copa del Rey frente al Mallorca, o sea que … Es más, yo diría que mis crónicas y comentarios los utilizo como terapia personal más que otra cosa, así que no os las toméis demasiado en serio ni me hagáis demasiado caso, no sea que acabéis como yo … ;-)

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