
Hay que ver lo que disfrutábamos en esas mañanas de Dios. A las 10,30 h. nos levantábamos, pillábamos el inefable 17 (cuando funcionaba como Dios manda) y a ver nuestro partidito matinal del Madrileño. Era curiosísimo todo lo que allí acontecía.
Nos gustaba siempre sentarnos en los bancos de madera (que solían estar a reventar de peña). En todo el centro. ¡Menudo público tenía el Madrileño! ¡Mi madre! Eso sí que era darle caña al equipo y lo demás son tonterías. Los viejetes de aquel entonces eran absolutamente rompedores. Lo que nos habremos reído allí con sus comentarios. Pero había people para todo, no os creáis. Otros iban a ver sus partidos como el que lleva al parque a sus hijos. Los críos revoloteando por la parte de las gradas vacías, por un lado, y, como hubiese jugado el Atleti (y ganado) el sábado anterior, la gente tomando el sol tranquilamente y leyendo la prensa. Alguna que otra mirada al fútbol, un par de insultos al trencilla de turno, y a vivir, que son dos días. Sólo faltaba el correspondiente chucho de rigor para que pareciese más el Retiro que un estadio de fútbol.
Recuerdo que también iba el Frente. No iban todos sus miembros, pero los históricos, más tarde o más temprano (más bien tarde que temprano) siempre aparecían. Me acuerdo perfectamente que sobre las 12,20 h. siempre solía llegar uno de sus miembros más conocido, el Zozo (le llamaban así por su peculiar forma de hablar) con su inconfundible peluca pelirroja, sus gafas de sol y su pinta de haberse corrido la de Dios es Cristo el día anterior. Cruzaba por todo el lateral desde el Fondo Norte hasta el Fondo Sur. Sencillamente inconfundible.
Un año que no fui con mi hermano, sí que las pasé canutas. Era en un derbi frente al Castilla, y a poco de comenzar la segunda parte, aparecieron los Ultra Sur por sorpresa por allí. El fondo quedó completamente “despejado” de Atléticos, salvo dos personas: mi amigo el Recetas y un aterrorizado servidor, que estaba tan acojonado que me quedé sencillamente petrificado. Si habéis visto el Padrino, hay una escena en la que Michael se da cuenta de que su padre se encuentra solo en el hospital, sin protección ninguna, porque van a matarle. En esas le visita un amigo del Sr. Corleone, el pastelero. Michael le indica que se quede en la puerta, que se suba el cuello de su chaqueta y que se meta la mano por dentro de la misma, como simulando que tenía un arma. Pues bien, algo parecido me comentó mi colega. Me dijo que me quedase quieto con él, y que me introdujese mi mano en el bolsillo. Lo más cojonudo de todo fue que cuando subió el Ochaíta y sus compinches hacia nosotros, éste les dijo a sus fuleros que “a estos dos dejadles en paz, que para eso le han echado huevos y no se han marchado corriendo”. Como para no recordar tal día …
También deportivamente tengo grandísimos recuerdos. Como por ejemplo el año que fuimos campeones de Segunda (ahí queda eso). O la cantidad de jugadores que habré visto pasar por allí. Recuerdo los duelos a muerte Tomás-Pardeza, que se daban estopa hasta en el DNI. A Carlitos Aguilera, que comenzó de extremo y al principio era una auténtica flecha en banda. Recuerdo especialmente a un paraguayo, González, que era de lo mejor que he visto en mi vida en un terreno de juego (lástima que luego se diluyera como un azucarillo). Hubo un partido frente a Las Palmas (que creo nos visitaba de líder) que, tras ir perdiendo 1-3, el Madrileño, liderado por un González sencillamente colosal, remontó el encuentro ganándolo finalmente por ¡¡7-3!! Jamás podré olvidar ese partido. Recuerdo a Tomás II, que tenía un zambombazo desde fuera del área sencillamente espectacular (luego jugó en el Oviedo). Recuerdo a un imberbe Julio Salinas, con el Athletic, que nos hizo un hat-trick en el Calderón (partido que empezamos palmando 0-3 y al final casi les remontamos, 2-3). Recuerdo a un tal Larios, que era un crack de la leche que jamás llegó a jugar (Gil y sus cosas, ya se sabe). Recuerdo al miserable del menor de los Llorente, jugador que fichamos del Madrid y que era un auténtico genio con el balón, poseedor de una velocidad envidiable (luego llegó y, en agradecimiento, se acogió al 1006 y volvió con ellos, ya le dije cuatro cosas cuando encima le vi celebrar nuestro Centenario en la glorieta de Pirámides, ya … ni olvido, ni perdón, ya sabéis mi lema con determinados individuos).
Recuerdo entrenadores. Ufarte (al que se le daba una caña brutal por parte de la gente, y éste no os creáis que se cortaba un pelo, qué va … Menudas tenía con la peña que detrás del banquillo le decía de todo … todo un auténtico carácter, el bueno de Ismael), Don Joaquín Peiró (fue el que nos hizo campeones, ¿No?), Briones …
Cómo no, también tengo recuerdo para aficiones rivales (nos visitaban en masa, en muchos partidos, de hecho, hasta éramos inferiores numéricamente). Tengo grabado una especialmente, la del Jaén. Nos jugábamos el partido de vuelta del Play-Off de ascenso a segunda (creo recordar) y les vencimos en el Calderón. Faltando 5 minutos, nos levantamos los Atléticos y nos pusimos a cantar el “Campeones, Campeones, oe oe oeee”. Ellos, como si tuviesen un resorte en sus asientos, procedieron a continuación, todos puestos en pie, a darnos una ovación de enhorabuena que yo jamás he visto a ninguna otra afición en el mundo (salvo quizás la nuestra al Valencia en la final de Copa de Sevilla, probablemente). ¡¡Grandes los jienenses, grandes!!
Y esas jornadas dobles cuando coincidía con el primer equipo … Al principio se quedaba casi todo el estadio. Al final, aguantábamos el tipo los que siempre les íbamos a ver. Los auténticos “madrileñistas”.
Y después de todas estas vivencias, andando y cruzando el puente hacia Marqués de Vadillo, aperitivito en el bareto que hay antes de subir al metro, y a casita a papear. Ahora se lo han llevado a ese especie de destierro que tiene este equipo en el Cerro del Espino. Apenas conozco a sus jugadores, y sigo a duras penas su actualidad. Cada día estoy más convencido de que, hablando del Atleti, cualquier tiempo pasado siempre fue y será mejor …
¡¡ATLÉTICO MADRILEÑO, TAN GRANDE PERO EN PEQUEÑO!!
PD.- Fernando, Biancoroso … Tenéis barra libre para corregirme en todo lo que consideréis pertinente, ya que todo lo que he puesto ha sido tirando de mi sufrida memoria.
Mi nombre es José Tomás Rodríguez Ballesteros. Nací a temprana edad, como Groucho Marx, tal que un 14-5-68, en Carabanchel, en donde sigo residiendo en la actualidad, y, salvo sorpresa mayúscula, donde viviré hasta que el de ahí arriba decida lo contrario.
Soy socio del Atleti nº 2041, y llevo escribiendo un porrón de años en foros de usenet y luego en mi propio blog (http://www.cronicasdeltomi.blogspot.com) de cualquier cosa relacionada con la palabra Atleti y similares.
De hecho, y cuando apenas existía esto de Internet, fui uno de los pioneros en hacer crónicas internauteras, que eran en aquella época muy agradecidas por todos los seguidores de fútbol que andaban desperdigados por el mundo entero.
Pero yo no soy periodista ni nada que se le parezca, conste en acta. Mis únicas apariciones en la prensa fue una vez que un tal Peregil me citó en un artículo sobre Internet hace un porrón de tiempo, en El País, calificándome como “un hincha fascista del Atleti”, debido a mi pertenencia al Frente Atlético (al menos, eso sí, reconocía que era uno de los internautas que más éxito tenía, algo es algo). Otra vez salí con la Policía quitándome una bengala que llevaba (apagada) en el previo de la Final de la Copa del Rey frente al Mallorca, o sea que … Es más, yo diría que mis crónicas y comentarios los utilizo como terapia personal más que otra cosa, así que no os las toméis demasiado en serio ni me hagáis demasiado caso, no sea que acabéis como yo … ;-)