
Como siempre, en los 10 primeros minutos ya íbamos palmando, en un extraño remate-churrigol del tal Godín (el mismísimo Raúl hubiese firmado dicho tanto), que se comieron al unísono Domínguez y De Gea. Antes, había desaprovechado el Kun un buen pase de Reyes por su manía de rematar de manera sutil cualquier balón que le aparezca. Pero el primer tiempo fue una auténtica colección de despropósitos, empezando por nuestro entrenador, desquiciado y desquiciante a más no poder. Sus alineaciones y sus no rotaciones son un auténtico desbarajuste, y crean un estado de desorden mental y de alboroto que terminan en un profundo caos.
No tenemos claro en lo que tenemos que estar centrados, sencillamente, porque Quique no sabe transmitirlo. Y el equipo da una imagen que termina a uno poniéndole de muy mala leche, la verdad. Aunque, sinceramente, uno antes de empezar un partido del Atleti ya empieza de mal genio de por sí. Joder, que uno podía ver una película tranquilamente, pero hay que ver al Atleti. Uno podía irse a cenar por ahí, pero no, hay que ver al Atleti. Uno se podía ir hasta de putas, pero no, hay que ver al puto Atleti. Y como, por desgracia, uno sabe lo que le espera, pues eso, que refunfuña, balbucea, apura hasta casi comenzar el encuentro para poner la tele, no le interesa nada ni nadie del rival, ni tan siquiera tampoco en exceso nuestra alineación, porque sabe que contemplará la impotencia de Simao, las ridículas conducciones de Reyes, el esperpento que es sobre un terreno de juego Jurado, el bajón alarmante que ya dado Tiago, la pandilla chupi-ridi que son en defensa, ver fallar uno y otro y otro gol al Kun ... Y uno ya está muy cansado de todo esto, la verdad, y no termina de ver muy claro el por qué se tiene que autofustigar sin compasión pasando estos malos ratos.
Y sí, el Atleti mejoró algo tras el descanso, pero más probablemente porque hacerlo peor que en el primer tiempo es más bien imposible. Un remate con el pecho de Antonio López, el buen tanto que, al fin, consiguió Agüero, y poco más, Nicolás, que tampoco es que los locales pasaran mayores apuros. Es muy aburrido todo esto. Y así un día, y otro, y otro, y otro más.
Así que, señores, uno, a estas alturas de la temporada tengo que reconocerles que me encuentro cansado, muy cansado. Esperaré al partido del jueves, porque, seguramente, será mi último partido “serio” en el Calderón, y estoy deseando que se eche el telón y que se acabe todo esto de una santa vez, porque me produce un agotamiento mental del que ya no sé ni por donde salir.
Es un empacho el que tengo de fútbol brutal, y como quiero volver a pillar con ilusión el Mundial, que es la competición que más me gusta del mundo entero, pues eso, no me pidan que vea partidos de la liga inglesa, de la alemana, de Champions y demás, porque no puedo. El Atleti me tiene completamente desbordado, así que, cuanto menos fútbol vea de aquí a Junio, mejor que mejor. Claro que, algunos de ustedes me apuntarán que ver al Atleti no es ver fútbol en realidad. Y, lo más probable es que lleven toda la razón.
El pasado sábado nos ganó una mierda de equipo (otra más), dirigidos por un histérico entrenador digno de ser el fundador del movimiento garrulista en su más puro estado. Todo me desespera, todo me exaspera. Fallos, falta de concentración, despistes, desgana, desilusión. Lo dicho. El futuro es incierto, muy incierto.
EL CRACK DEL PARTIDO: Los que nos tragamos este bodrio aún con la esperanza no Aguirre de intentar ver algo a lo que agarrarse, mantener viva una mínima llama de ilusión.
LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: Nuestro entrenador con el disfraz puesto de Charles Bronson en “Yo soy la justicia”. Si eso es justicia, que venga Dios y que lo vea. La atrocidad que hizo el pasado sábado con Domínguez no creo que se la pueda perdonar, señor Flores. De hecho, no se la pienso perdonar.
TERMÓMETRO ROJIBLANCO: ( - 20 GRADOS).
Objetivo cumplido. ¿Qué? ¿Vamos a por los 25, chavales? Recordad que el ridículo puede llegar a no tener fronteras …
En fin. De aquí al Jueves, tengo que cambiar el chip como sea, poner el contador a cero y olvidarme de esta calamitosa temporada. Quizás sea que hoy es lunes, y de siempre, los que me conocéis bien, no es un día que se me de especialmente potable. Putada sentimental que no venga el Niño, que no deportiva, obviamente. Mejor así. A ver si logramos darle de nuevo el aplauso y el reconocimiento que se merece por parte de todos nosotros con la rojiblanca puesta. Mira, parece ya me estoy empezando a animar …
Mi nombre es José Tomás Rodríguez Ballesteros. Nací a temprana edad, como Groucho Marx, tal que un 14-5-68, en Carabanchel, en donde sigo residiendo en la actualidad, y, salvo sorpresa mayúscula, donde viviré hasta que el de ahí arriba decida lo contrario.
Soy socio del Atleti nº 2041, y llevo escribiendo un porrón de años en foros de usenet y luego en mi propio blog (http://www.cronicasdeltomi.blogspot.com) de cualquier cosa relacionada con la palabra Atleti y similares.
De hecho, y cuando apenas existía esto de Internet, fui uno de los pioneros en hacer crónicas internauteras, que eran en aquella época muy agradecidas por todos los seguidores de fútbol que andaban desperdigados por el mundo entero.
Pero yo no soy periodista ni nada que se le parezca, conste en acta. Mis únicas apariciones en la prensa fue una vez que un tal Peregil me citó en un artículo sobre Internet hace un porrón de tiempo, en El País, calificándome como “un hincha fascista del Atleti”, debido a mi pertenencia al Frente Atlético (al menos, eso sí, reconocía que era uno de los internautas que más éxito tenía, algo es algo). Otra vez salí con la Policía quitándome una bengala que llevaba (apagada) en el previo de la Final de la Copa del Rey frente al Mallorca, o sea que … Es más, yo diría que mis crónicas y comentarios los utilizo como terapia personal más que otra cosa, así que no os las toméis demasiado en serio ni me hagáis demasiado caso, no sea que acabéis como yo … ;-)