
A lo mejor a algunos les parecerá poco tiempo. Supongo que será a los que no utilicen el metro. Los que nos pasamos media vida danzando por sus pasillos y escaleras, sabemos que es una auténtica barbaridad. En hora punta suelen pasar cada minuto, y van hasta arriba de peña. Con eso está dicho todo. Complejo de japo, que le llaman.
16:15 h. Al fin llego al campo. Una hora para ir desde Carabanchel hasta el Calderón. Un trayecto de apenas 10-15 minutos en coche … o en bus … o en metro. Ver para creer.
18:55 h. Salgo del campo. Consuelo. Vuelvo en coche. Qué bien. No me apetece tirarme otra hora, que tengo que hacer la croni y cenar, qué carallo. Mi colega me dice que lo ha dejado en el Hotel Praga. Te cagas. Le digo que no se corte, que la próxima vez lo deje en Praga … pero en la de Chequia. No creo que notemos la diferencia. Risas. Salimos dirección Marqués de Vadillo. Pillamos un camino. Completamente a oscuras. Lleno de piedras, de barro (y sin llover más de una semana en Madrid), de escombros. Del todo punto indigno. Más parezco un corresponsal de guerra en Beirut después de un bombardeo que un puto individuo que sale del fútbol, sin más. Pienso en mi madre. Evidentemente, por ese camino no la podría llevar. Creo que hay un puente por el que también se puede acceder. Va reventar de peña. No sé ni cómo aguanta. Casi me tuerzo un tobillo y me caigo dos veces. Al fin llego al coche. Colleja al dichoso Capo, y a casa, leches, a casa, que ya está bien de hacer el boy-scout por ahí.
Y dicho todo este peñazo, me empiezo a preguntar cosas. Lo reconozco, soy un mal pensao del copón. ¿Cómo puede ser que a un espectáculo que van 53.000 personas no sean reforzada una línea como el 17, que pilla a buena parte de mi colchonero barrio? ¿Cómo tienen tanta cara de ponernos los metros con esa cadencia de tiempo tan larga? ¿Harán con el vecino de enfrente lo mismo? Ah, no. Que a estos le cortan una pedazo de calle como la Castellana para su uso y disfrute. Igualito, claro. Y pienso. El discurso de nuestro presi para la marcha de nuestro Calderón siempre es machaconamente el mismo (menos lo de que sacábamos pelas, eso ya lo ha tenido que cambiar, qué cosas, oyes). Que si los accesos, que si tiene 3 estaciones de metro, que si no se cuántos buses … Y nuestro alcalde se encarga (¿voluntariamente o siguiendo algún tipo de directriz determinada, inquiero?) en convencernos de que todo ello es así. Pues no tiene ganas de vernos lejos de nuestra casa ni ná, el colega. Que ande tranquilo. La venganza se sirve en una urna fría. Con el Atleti no juega ni Dios. Y con los Atléticos, menos. ¿Quién diablos me mandará a mi pensar? Hasta mañana, familia …
Mi nombre es José Tomás Rodríguez Ballesteros. Nací a temprana edad, como Groucho Marx, tal que un 14-5-68, en Carabanchel, en donde sigo residiendo en la actualidad, y, salvo sorpresa mayúscula, donde viviré hasta que el de ahí arriba decida lo contrario.
Soy socio del Atleti nº 2041, y llevo escribiendo un porrón de años en foros de usenet y luego en mi propio blog (http://www.cronicasdeltomi.blogspot.com) de cualquier cosa relacionada con la palabra Atleti y similares.
De hecho, y cuando apenas existía esto de Internet, fui uno de los pioneros en hacer crónicas internauteras, que eran en aquella época muy agradecidas por todos los seguidores de fútbol que andaban desperdigados por el mundo entero.
Pero yo no soy periodista ni nada que se le parezca, conste en acta. Mis únicas apariciones en la prensa fue una vez que un tal Peregil me citó en un artículo sobre Internet hace un porrón de tiempo, en El País, calificándome como “un hincha fascista del Atleti”, debido a mi pertenencia al Frente Atlético (al menos, eso sí, reconocía que era uno de los internautas que más éxito tenía, algo es algo). Otra vez salí con la Policía quitándome una bengala que llevaba (apagada) en el previo de la Final de la Copa del Rey frente al Mallorca, o sea que … Es más, yo diría que mis crónicas y comentarios los utilizo como terapia personal más que otra cosa, así que no os las toméis demasiado en serio ni me hagáis demasiado caso, no sea que acabéis como yo … ;-)