
Un líder eléctrico, tal y como transmite esa espectacular segunda equipación que luce esta temporada (uno es un auténtico enfermo de las segundas equipaciones de nuestro Atleti, no lo puedo evitar). La prueba era de aúpa: jugar el primer partido en San Mamés, un campo en el que el equipo y la afición local aprietan de lo lindo. Y, francamente, la primera parte no defraudó absolutamente a nadie. Fue un primer tiempo con fútbol a raudales, emoción, toneladas de intensidad.
El Athletic intentó exprimir sus armas: presión asfixiante por todo el campo, internadas por las bandas, y ese ataque tan característico suyo a base de oleadas. Pero, enfrente, tuvo un equipo que derrochó personalidad sobre el terreno de juego, bastante mejor nivel técnico, misma intensidad y mucha inteligencia. Y, a los 11 minutos, asestó el primer golpe mortal. Atención, porque cuando tres genios del balón se ponen a hacer de las suyas, frótense las manos, porque algo mágico va a ocurrir. El Kun se va de dos, centra sobre Simao, éste deja el balón de cara al primer toque hacia Escándalo Forlán, y el uruguayo machaca sin piedad. Pin, pan, pun, fuego. Un gol sencillamente sensacional.
No decayó el Athletic, pero el Atleti ha ganado este año en seguridad defensiva a base de bien, demostrando una fortaleza aérea desconocida tiempos ha.
El segundo tiempo resultó otra cosa. Más trabado, con más interrupciones, y con algo de juego subterráneo. Dijo el Sr. Caparrós al finalizar el encuentro que Undiano les desquicia. Joder, pues si a él le desquicia, imagínense lo que puede llegar a pensar un servidor cuando ve a un cabestro (al cabestro de siempre) haciendo de las suyas, con una entrada brutal por detrás sobre Agüero, y el buen árbitro pamplonica decide que ni es ocasión manifiesta de gol (se quedaba solo el argentino), ni es tarjeta roja (entrada por detrás sin posibilidad de llegar al balón), ni es penalti (comete la infracción dentro del área). Si usted está desquiciado, Sr. Caparrós, yo estoy bailando fandangos. Farruquito a mi lado es un aprendiz, vamos ... Porque si esa jugada se pita como se debió de pitar, ahí se acaba el encuentro. Ni más, ni menos.
No voy a entrar, por otro lado, con el balbuceo "periolístico" de ayer y de hoy con que hay que proteger a tal o cual jugador. Eso es una gilipollez como la copa de un pino. No es esa la cuestión. En el fútbol tiene que haber faltas, entradas duras, y, por desgracia, hasta cabestros como el de ayer. Así ha sido de siempre y así será. Para eso hay un reglamento, y debe de ser aplicado. Punto pelota (Dios me libre de ver este programa algún día, ¿Eh? Dios me libre). Es tan sencillo como eso. Aplicar el reglamento a todos los jugadores y en todos los momentos, y ya está. Si el Kun se va en camilla, pues mala suerte. Las lesiones, por desgracia, es algo con lo que hay que contar en una temporada. No es nada nuevo. Al tal Gurpegui, expulsión, sanción ejemplar (tiempo que esté lesionado el jugador, tiempo que no puede jugar, siempre y cuando se demuestre que es una entrada violenta y temeraria de verdad, como es el caso) y ya está. ¿Tan complicado es?
A todo esto, que me despisto, el Atleti siguió firme en defensa. A De Gea apenas le vimos. Buena señal, porque, con el paso de los minutos, el desgaste físico se apoderaría de los jugadores bilbaínos, y en alguna contra les pillaríamos fijo. Y así fue. Diego Costa la condujo perfectamente. Escándalo Forlán realizó un movimiento sensacional de desmarque, arrastró al defensor bilbaíno que estaba defendiendo en la última línea, y esto hizo que se quedase solo el trabajador Simao ante Iraizoz. Su primer violento disparo lo rechazó muy bien el guardameta bilbaíno, pero le quedó el balón muerto a Tiago, que, a placer, sentenció.
Al final, relajamiento excesivo, y en el 88, nuestro único despiste supuso el 1-2 de Llorente. Daba igual. El partido estaba muerto, y aún debió de quedar más, si Diego Costa (al que alguien tiene que decirle que ahora es jugador del Club Atlético de Madrid, no del Valladolid) perdió otra fantástica contra por irse al córner supuestamente a perder tiempo, cuando tenía a dos compañeros completamente desmarcados que le acompañaban en la contra. Al final no logró su objetivo, más que demostrar que a su limitadito cerebro aún le quedan bastantes ajustes por realizar. Seguimos teniendo currele, Quique.
EL CRACK DEL PARTIDO: Puedo poner casi a cualquiera de los que jugaron el pasado sábado. Entre el Kun, Forlán, Domínguez y Godín, os podéis pillar el que más rabia os dé. Venga, va. Yo apuesto por Forlán. Es sencillamente entusiasmante verle jugar así.
LA DECEPCIÓN DEL ENCUENTRO: Me defraudó un poco el Athletic. Quizá pecó de ansiedad, pero esperaba más del equipo del Bocho. Colgar balones buscando a Llorente puede ser un buen recurso, no lo niego, pero nunca el único. La testiculina, la épica y demás está claro que va con ellos, pero creo que tienen mimbres para jugar mejor al fútbol y probar cosas diferentes.
ÁRBITRO: Undiano. Mi favorito, que esta vez no aprueba por su gravísimo error en la jugada de la lesión del Kun.
TERMÓMETRO ROJIBLANCO (+ 3 grados).
Lo prometido era deuda. Estrenamos termómetro en San Mamés, y le subimos 3 graditos, que no está nada mal para ser la segunda jornada de Liga. Este equipo a mí me dejó el pasado sábado un sabor de boca fantástico. Muy contento que me acosté. Pero que muy contento.
Y el próximo domingo, el Barsapasta. Partidazo a la vista. Un partido en el que puede ocurrir absolutamente de todo. Pero antes tenemos que ir el jueves a Grecia. El Campeón defiende su trono. Luego, el líder también. ¿Quién ha dicho que los lunes no pueden ser maravillosos?
fuente: http://cronicasdeltomi.blogspot.com
Mi nombre es José Tomás Rodríguez Ballesteros. Nací a temprana edad, como Groucho Marx, tal que un 14-5-68, en Carabanchel, en donde sigo residiendo en la actualidad, y, salvo sorpresa mayúscula, donde viviré hasta que el de ahí arriba decida lo contrario.
Soy socio del Atleti nº 2041, y llevo escribiendo un porrón de años en foros de usenet y luego en mi propio blog (http://www.cronicasdeltomi.blogspot.com) de cualquier cosa relacionada con la palabra Atleti y similares.
De hecho, y cuando apenas existía esto de Internet, fui uno de los pioneros en hacer crónicas internauteras, que eran en aquella época muy agradecidas por todos los seguidores de fútbol que andaban desperdigados por el mundo entero.
Pero yo no soy periodista ni nada que se le parezca, conste en acta. Mis únicas apariciones en la prensa fue una vez que un tal Peregil me citó en un artículo sobre Internet hace un porrón de tiempo, en El País, calificándome como “un hincha fascista del Atleti”, debido a mi pertenencia al Frente Atlético (al menos, eso sí, reconocía que era uno de los internautas que más éxito tenía, algo es algo). Otra vez salí con la Policía quitándome una bengala que llevaba (apagada) en el previo de la Final de la Copa del Rey frente al Mallorca, o sea que … Es más, yo diría que mis crónicas y comentarios los utilizo como terapia personal más que otra cosa, así que no os las toméis demasiado en serio ni me hagáis demasiado caso, no sea que acabéis como yo … ;-)