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Jueves, 29 julio 2010
Micrófono rojiblanco. Por Guillermo Vila

EL OTRO NIÑO

Por Guillermo Vila - 30 de diciembre de 2008
8 comentarios
un niño del aleti de madrid
Leo la prensa estos días de Navidad y se me hace imposible hablarles de fútbol, de nuestro Atleti, de nada que no sea la muerte programada y voluntaria que inunda el Oriente que llaman Próximo. Lo que daría por poder contarle a algún niño, de esos a cuyos padres han asesinado unos cuantos bombardeos nada selectivos, que con su edad yo aplaudía a rabiar a once futbolistas en un estadio de fútbol. Imagino la respuesta del chico: “¿Pero los estadios de fútbol no son para apilar cadáveres?”

Este mundo nuestro siempre ha estado patas arriba. Yo no perdono un domingo sin mi Atleti, que siempre es la previa de un lunes ojeroso y largo. El fútbol nos salva a diario de las rutinas pesadas, de nuestras pequeñas miserias, de nuestros grandes fracasos. ¿Quién no ha ido al Calderón algún día con un humor de perros y ha salido dos horas después con una sonrisa de oreja a oreja? Nadie podrá convencernos de que son sólo once tipos en calzoncillos, de que nuestra vida no va a cambiar porque el Atleti pierda un partido. Nadie podrá convencernos de eso porque ya lo sabemos. Y porque nos da igual. Pero hoy, que he vuelto a abrir un periódico teñido de sangre, me ha dado por pensar en mis lunes negros y me ha dado vergüenza.

Desde hace tres días, el ejército israelí responde a los ataques del gobierno pro-terrorista de Hamas bombardeando Palestina. Ya hay más de trescientos muertos. En todos los periódicos de hoy me he encontrado la misma foto: Una mujer se tapa la cara; su marido le rodea con los brazos, como si pudiera protegerla de los infames ríos de fuego y pólvora que estallan a su espalda. El hombre sostiene con su brazo izquierdo a un niño de unos cuatro años que no sabe donde mirar. A ese chiquillo me gustaría llevarle un día al fútbol, y enseñarle las pequeñas victorias de nuestro mundo, los sencillos placeres que hacen de nuestra vida una rutina llevadera. Querría darle a esos ojos algo de esperanza, muy lejos del horror que provocan en su tierra unos señores que él no conoce. Me encantaría poder hablarle del Atleti y que él dejara de pensar en sobrevivir.

Ese es el único niño que tengo hoy en la cabeza. Por él me he despertado hoy cagándome en esos tipos que pulsan botones y firman decretos mientras la sangre ajena les rebota en la conciencia. Ese es el niño que merece hoy un mundo distinto. El mundo donde once tipos corren detrás de un balón para que unos cuantos más esbocemos una sonrisa cómoda y tranquila.

 
Micrófono rojiblanco. Por Guillermo Vila
 
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8 comentarios
8 javi r.f. - 2008-12-30 20:34:32
se me olvidó poner que de poco sirve que digamos que pobres niños y tal y mientras nosotros "sigamos el juego" al que les explota...
7 javi r.f. - 2008-12-30 20:32:40
Lo primero que deberían de hacer las grandes figuras de este deporte es dejar de jugar con balones y con botas de marcas que,además de pagarles millonadas a los que las llevan,hacen que los niños se dejen la vida (literalmente)dando puntadas hasta dejarse las manos en ello.
Yo soy el primero que llevo zapatillas de esas marcas y encima pago por llevarlas.
Qué más da, esto es la Navidad...
6 Fernando Sánchez - 2008-12-30 12:46:16
Y lo peor es que no es el único niño que sufre durante estos días. En el mundo hoy en día, hay otras guerras con niños sufriendo, y niños muriéndose de hambre, explotados, sin acceso a luz y agua, casi mendigos. Serían necesarios multitud de partidos para traer a todos los niños que sufren en mayor o menor medida en nuestro planeta.
5 Bruncy - 2008-12-30 11:03:13
Joder!!!, si señor, que siga resonando nuestras conciencias, que nunca miremos atrás, nuestros abuelos pasaron por ello, y por ello mismo nunca debemos olvidar, quien olvida su pasado está condenado a revivirlo... No podemos olvidar ningún escenario de guerra, nosotros ya lo vivimos y aún todavía resuenan rescoldos de aquello en nuestras conciencias
4 Jorgito - 2008-12-30 10:42:07
Grandísimo artículo Guillermo, se me saltan las lágrimas y todo.
Ójala, algún día un club, o cualquier jugador con incontables y disparatadas cifras en sus carteras, gastara ese dinero para traer a esos niños a ver nuestras alegrías y penas.
3 A Forest - 2008-12-30 09:49:37
Bravo, un aplauso por tu articulo, la verdad es que en este lado del mundo nos preocupamos de si nuestros hijos tendran una WII o una PLAY, y miramos hacia otro lado cuando vemos las salvajadas que ahora Israel comete contra Palestina, no justifica a Israel su ataque indiscriminado contra la población civil la existencia de HAMAS.
Israel, ya no recuerda "su Holocausto".
Parece mentira y es vergonzoso que tengan licencia para matar, mientras los demas nos preocupamos de lo que cenamos en Nochevieja.
2 Barón Rojo - 2008-12-30 09:39:20
¡PLAS, PLAS, PLAS, PLAS, PLAS, PLAS, PLAS, PLAS, PLAS, PLAS, PLAS, PLAS, PLAS! Me han encantado hoy los artículos de Mario González y Guillermo Vila.

Creo que a la audiencia le viene bien de vez en cuando leer algo distinto de los temas tan tocados en la web.
1 Santi y familia - 2008-12-30 09:36:05
Mucho sentimiento y realidad, buen articulo en definitiva. Maldita religión (y no me refiero a la atletica)
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BIOGRAFÍA:

He de decir que casi me acuerdo más a menudo de la eliminatoria de cuartos de la Liga de Campeones con el Ajax que del cumpleaños de mi madre. O de las galopadas de Futre por el Bernabéu. O del gol imposible de Vieri. Madrileño, 27 años y muy del Atleti. Ése soy yo.

El caso es que esta pasión rojiblanca, incomprensible para la mayoría de los seres racionales de este planeta, ha marcado mi vida. Y lo hace también en el trabajo.

Llevo tres años trabajando en los servicios informativos de la Cadena COPE. Antes estuve en Onda Cero y unos cuantos añitos en Somosradio, donde coincidí con Ucelay, Rosety y unas cuantas glorias del periodismo deportivo. Por si alguien todavía no se ha enterado, soy periodista, licenciado en Ciencias de la información por la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid donde, en la actualidad, soy también profesor de Diseño de Programas de Radio.

Y en todos estos lugares, como ya ocurría en el colegio o en el instituto, ser del Atleti es una condena permanente a la soledad. Pero la grandeza no es una cuestión de cantidad, obviamente, y menudos somos Uría, Doral o un servidor para defendernos de la masa madridista.

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