
Sin embargo a uno que, como todos ustedes van sabiendo, es algo tonto, le da por pensar desde hace tiempo que la labor de entrenador de élite cada día es menos complicada de lo que parece, o si acaso, menos decisiva para el devenir del equipo. Al final son los jugadores y su voluntad de superestrellas las que determinan la mayoría de las rachas. Si están contentos corren, y si no, se paran. Si están felices se colocan bien, y si no, se despistan. Ellos meten los goles y ellos los fallan. Ellos despejan y ellos se la comen. Ellos sacan la casta y ellos se la guardan hasta mejor ver. Y luego su forma física no depende del entrenador, sino del preparador físico.
Luego entonces, ¿qué hace un entrenador además de alinear y decir a los jugadores que, por favor, se pongan aquí o allá, que presionen y que se lo tomen en serio? Más bien poco. Es cierto que una gran parte depende de su carisma y liderazgo para que le hagan caso pero, ¿qué es lo que crea el entrenador? ¿qué se inventa para ganar los partidos? Normalmente nada. O muy poco. Sota, caballo y rey, 4-4-2, 4-2-3-1, 4-5-1, 5-4-1, nuestro 4-2-4… Siempre lo mismo, las mismas “soluciones”, y a los aficionados al final nos acaba bastando con que no hagan cosas raras y, al menos, saquen a los mejores. Nos conformamos a veces, mire usted, con que no sacrifiquen al Kun o Forlán en aras de una estrategia rácana y cobardica. Así somos de majetes.
Y uno, ya ven, cree que no, que no es suficiente, que ganan mucho y que deberían aportar más recursos, más creatividad, no solamente sacar un 4-4-2 con jugadores predefinidos y a ver qué pasa hoy.
Todo este rollo viene a cuento del escaso rendimiento que, en mi opinión y desde hace años, se viene sacando de la plantilla atlética. No entiendo, insisto, por qué un cambio de estrategia ha de suponer la eliminación de uno de nuestros delanteros, los cuales, con diferencia, son los jugadores más talentosos de nuestra plantilla. Así, por ejemplo, no comprendo por qué, si se quiere reforzar el medio del campo, hay que sacar a Maniche y no retrasar la posición del Kun o Forlán, sin ir más lejos. ¿Tan mal lo harían?
Hay jugadores en la plantillla que, dadas unas veces sus habilidades, otras sus características físicas, otras su inteligencia y colocación, y otras su liderazgo, bien podrían asumir en momentos puntuales tareas fuera de sus habituales. De esta forma, pienso que si un día quieres reforzar el doble pivote y pones a Forlán por delante de los dos de turno (García, Paulo o Camacho) el uruguayo, ese crack, no desentonaría ni nos llevaría al abismo. Desde luego dudo que lo hiciera peor que Maniche o el propio García. Y lo mismo pasaría (creo yo) si el Kun jugase alguna vez de diez, como lo hacía su suegro o Riquelme, decidiendo cuándo centrar o cuándo desbordar. O incluso, me gustaría ver a veces qué pasaría si, en caso de necesidad, Forlán o el Kun saliesen a jugar por la banda. ¿Lo harían peor que Maxi? De Luis García e incluso de De las Cuevas mejor ni hablo.
Y ahora que hablamos de Maxi, no entiendo por qué sigue jugando en la banda cuando no tiene ni desborde ni físico para hacerlo. Creo que rendiría mucho más en un trivote, incluso siendo uno de los medios de contención. ¿Por qué no ha jugado casi nunca en esa posición? me pregunto.
Otro caso es el de Heitinga, un mal central pero con características físicas para ser un digno lateral (como ha demostrado ya dos veces) y un más que digno centrocampista defensivo (posiciones ambas, por cierto, muy frecuentadas en sus partidos con el Ajax). Pero no, se le ha fichado como central, y o central o nada.
La única salida de tono de lo habitual ha venido con Sinama en la banda, y ha estado más motivada por el pésimo rendimiento de los extremos suplentes (los mencionados Luis y Miguel) que por un intento de aunar talento y desborde en el campo. Igualmente, en temporadas anteriores se utilizaba a Antonio López en posiciones más ofensivas pero en esta temporada sólo lo ha hecho en Huelva, y hasta tal suceso los atléticos de a pie tuvimos que comernos numerosas actuaciones a cual más lamentable de Luis García.
Lo dicho, sota, caballo y rey, que no me pagan por pensar sino por alinear.
Otra posibilidad sería subir jugadores del filial para causas de baja o pésimo rendimiento, solución que sería viable si nuestro filial no tuviese un mero carácter ornamental.
En otros tiempos la improvisación no era un artículo tan vetado. Aguilera llegó al primer equipo como delantero y, tras ser un habitual de la media, acabó en el lateral derecho ante una emergencia en un partido contra el Oviedo. El Atleti ganó 3-1 y Carlitos cerró su “debut” con un gol y una asistencia. Luego llegó a internacional jugando ahí, en el carril derecho. Geli llegó más como centrocampista y acabó de lateral. Manolo era un siete y jugó mucho como nueve, participando incluso en el medio campo para sustituir a Orejuela cuando fue necesario, y por supuesto lo hizo dignamente. Donato llegó como organizador y acabó como central. Y no les digo nada. Solozábal era lateral derecho en el Madrileño y acabó de central. Toni subió al Atleti como centrocampista ofensivo y acabó de lateral izquierdo. Caminero era central en Pucela (tras ser delantero en la cantera blanca) y como tal fichó, pero acabó donde acabó gracias a su talento, superior al del resto de centrocampistas. Simeone era un mediocentro de brega y acabó en la banda izquierda. López llegó a jugar de extremo con Antic y tuvo aportaciones notables… y así un caso tras otro en nuestra historia no tan lejana.
Es responsabilidad de los entrenadores explotar todas las posibilidades de sus mejores jugadores, y me temo que dejarles en el banquillo cuando cambian el dibujo no dice gran cosa a favor de estos brillantes estrategas, excelentemente pagados por hacer siempre lo mismo y cruzar los dedos.
Víctor Hegelman nació en Madrid en 1.970 en un hospital cerca del ya derruido Metropolitano, y de ahí, como si no hubiese otra posibilidad, se fue derecho a ser bautizado en San Isidro y a vivir frente al Vicente Calderón. Por eso se atreve a decir que el Atleti, además del equipo de su alma, es el de su barrio.
Hegelman no es periodista sino un blogger más. Su figura aparece en el 2.006 como creador del blog “Más allá de Orión”, espacio de vida breve pero intensa pero que llega a ser una referencia entre los internautas colchoneros. Transcurridos seis meses decide echar la llave y a partir de ese momento colabora puntualmente en otros blogs como Memorias de un atlético desencantado o Pasando revista, y en webs históricas del internet atlético como Infierno Rojiblanco y Señales de Humo.
Apasionado pero a su vez reflexivo y analítico, escribe sobre el fútbol y su Atleti con pulso firme y decidido. Al que le guste bien, y al que no, también. Loco por la historia del balompié y lector ávido de cualquier libro relacionado con la misma, se considera un celoso guardián de la historia colchonera, la cual, según dice, se defiende con datos y no con leyendas.