
1. Neptuno: Odiaba la simple posibilidad de hablar del tema cuando el partido del Almería todavía no se había disputado. Me olía a esa prepotencia merengue que a veces produce felices y jocosos centenarzazos y odensazos. Afortunadamente ganamos, y de esta manera nos evitamos un ridículo de proporciones bíblicas. Y afortunadamente no hubo celebración y el Dios del Mar pudo dormir tranquilo, solitario, como de costumbre, pero con la vergüenza intacta.
2. Tranquilidad: Sí. Ahora resulta que tenemos que ganar un partido clave para lograr un objetivo y vamos y lo hacemos. Como antaño. Qué sensación y qué cosas. Marcó Forlán, y por un rato no tuve que acordarme de Gárate. Bien.
3. Previa: Resulta que tenemos que jugar la previa y a todos se nos frunce el ceño. Parece que el rival será de cuidado, con lo que hay riesgos reales de quedarnos en agosto. Bien, ¿y? ¿Habría sido mejor quedar quintos y evitarnos este mal trago? Yo le preguntaría al Villareal a ver qué nos dice. La eliminatoria, sin duda, será un marrón, pero estoy seguro también de que, un año más, ningún “grande europeo” nos quiere ver en verano ni en pintura.
4. UEFA: Durante meses la normativa UEFA rezaba que el campeón se clasificaba automáticamente, y, además, cuatro equipos de España. Nadie reclamó en su momento, y menos nuestra paniaguada y silenciosa Federación, para que esta norma fuese cumplida en caso de que el ganador fuese español, como así ha sido. Ahora nos encontramos con que la cuarta plaza de España se la dan al campeón de Nosedonde. No sé porqué, pero estoy seguro de que si el cuarto fuesen el Madrid o el Barcelona se habrían movido hace mucho los hilos necesarios para que no jugasen previa, y el quinto Champions, claro, que es nuestro derecho. Faltaría más.
5. Otra de la previa: ¿Y si no pasamos? Pues vamos a la UEFA, con cara de tontos pero con tiempo para que dicha expresión se nos quite. Señores, si se juega la UEFA hay que ganarla y más para un club que no gana nada desde hace la torta. El Atleti necesita títulos ya, y la UEFA es una mandanga que reúne a duras penas cuatro equipos buenecillos cada año. El prestigio en Europa se recupera ganando títulos, aunque sea esta especie de Intertoto mejorada. Se recupera… o incluso se consigue el que nunca se ha tenido ¿verdad Sevilla? Pero vamos, como ganaremos la previa este caso no se producirá, así que a otra cosa.
6. La ola: Yo creo que lo del sábado es para estar contentos, ¿por qué no? No seamos tan amargos. Pero eso sí, odio la puñetera ola. Es como trasladar el “Paquito el chocolatero” o "El baile de la mané" de la plaza del pueblo al Calderón. Y el Calderón, o lo que queda de él, merece un respeto.
Pues eso.
Víctor Hegelman nació en Madrid en 1.970 en un hospital cerca del ya derruido Metropolitano, y de ahí, como si no hubiese otra posibilidad, se fue derecho a ser bautizado en San Isidro y a vivir frente al Vicente Calderón. Por eso se atreve a decir que el Atleti, además del equipo de su alma, es el de su barrio.
Hegelman no es periodista sino un blogger más. Su figura aparece en el 2.006 como creador del blog “Más allá de Orión”, espacio de vida breve pero intensa pero que llega a ser una referencia entre los internautas colchoneros. Transcurridos seis meses decide echar la llave y a partir de ese momento colabora puntualmente en otros blogs como Memorias de un atlético desencantado o Pasando revista, y en webs históricas del internet atlético como Infierno Rojiblanco y Señales de Humo.
Apasionado pero a su vez reflexivo y analítico, escribe sobre el fútbol y su Atleti con pulso firme y decidido. Al que le guste bien, y al que no, también. Loco por la historia del balompié y lector ávido de cualquier libro relacionado con la misma, se considera un celoso guardián de la historia colchonera, la cual, según dice, se defiende con datos y no con leyendas.