
Reconozco que sigo consultando semana a semana los resultados de las categorías inferiores del club, al menos hasta la División de Honor juvenil, y si puedo ir a ver algún partido, mejor. Y seguiré haciéndolo. Resulta gratificante ver cómo chavales sin más ambición que la que marca su ilusión por llegar a ser algún día futbolistas profesionales, derrochan coraje y corazón defendiendo al Atleti.
Nótese que voluntariamente digo que la ilusión de estos chicos es llegar a ser profesionales, así, sin más. Lo suyo sería decir que su meta es llegar al primer equipo pero, señores, ¿realmente sueñan los niños de la cantera con jugar alguna vez de local en el Calderón (o la puñetera Peineta)? Si así lo hacen, no les despertaré, pero citaré a Calderón diciendo que los sueños, sueños son.
Y es que son ya muchos años de observación los que me obligan a preguntarme una y otra vez para qué sirve la cantera del Atlético de Madrid. Seguro que preguntas a Amorrortu, Pitarch, Cerezo o cualquiera de estos y te dirían "de que" su función es ser el vivero del que se alimentará en el futuro la primera plantilla atlética, y después mirarán al cielo azul, que la pose viste mucho. Pues permítanme que les diga que si esa es su función el fracaso es rotundo.
Me pueden decir que en los últimos tiempos han subido al primer equipo Camacho y Domínguez, que Keko ha debutado y algunas cositas más, pero si sumamos los minutos jugados por los canteranos en la última década, quitando a Torres y Antonio López, la cifra es ridícula, o, al menos, muy poco relevante.
Alguien me podría comentar que si no han subido jugadores al primer equipo es porque no los había buenos, y entonces yo le insistiría en que si durante tantos años los buenos son tan pocos que me expliquen qué tipo de gestión de cantera estamos teniendo. Porque señores, aquí ha habido rachas buenas, con el Madrileño en promoción o el juvenil de División de Honor ganando cuatro ligas en cinco años. Por favor, en circunstancias parecidas el Sevilla, el Barcelona o el Español han sacado petróleo. ¿Por qué el Barcelona saca en la última década peloteros como Puyol, Xavi, Iniesta, Víctor Valdés, Bojan, Messi…? Sí, es cierto, también perdieron a Cesc, pero el balance es más que bueno. ¿Por qué ellos sí y nosotros no? ¿Por qué el Sevilla saca a Sergio Ramos, a Crespo, a Navas, a Puerta y a Capel y nosotros nada que ni se le parezca? Quizás porque allí cuentan con ellos y sí hay un plan de verdad con la cantera. ¿Alguien cree que jugadores de Sergio Busquets, Pedrito o Víctor Sánchez, de pertenecer al Madrileño, habrían debutado ya con Aguirre?
Me pregunto qué habría sido de Raúl de haber seguido en el Atleti. Desde luego que con diecisiete años difícilmente le habrían subido al primer equipo. Quizás habría jugado dos o tres partidos saliendo en los minutos de la basura y al año siguiente hubiera vuelto al Madrileño, o quizás, habría sido cedido sabe Dios dónde hasta quemarlo o metido en un pack para traer a cualquier Pernía.
Ya, cuéntenme lo de Torres, pero aquello fue una casualidad, una urgencia alocada con una afición desesperada por permanecer un añito más en Segunda. Y lo de Antonio López una afortunada recompra porque no había pasta para fichar a otro. Y punto pelota.
Vemos con cierta desazón que por ahí andan desperdigados jugadores que literalmente han sido regalados o que, estando cedidos o con opción de recompra, todos sabemos que no van a volver. Contemplamos lejos del Calderón, entre otros, a Manu del Moral, Mario Suárez, Braulio, Arizmendi, Mané, Ortiz, Domingo, Mario, Nano, Jacobo, Toché, Vara…, y sí, no son estrellas, pero me pregunto si realmente no habrían cabido (y a coste cero) en la plantilla rojiblanca. ¿No podríamos tener a Manu, en vez de a Luis García, a Mané en vez de Pernía, a Ortiz en vez de a Seitaridis, a Braulio, Arizmendi o Toché de cuarto delantero peleando un puesto? ¿No podía haber cubierto plaza en el primer equipo Mario Suárez antes que Santana o Costinha o Nano o Mario antes que Eller? Ya lo sé, ninguno de los mencionados canteranos son cracks, pero, ¿de verdad que no caben en una plantilla de veinticinco tíos antes que muchos que todos sabemos?
Me resulta descorazonador. No hay un plan, una estrategia. No hay nada. Tenemos cantera porque todos la tienen pero ningún futuro pasa por ella. Si suena la flauta como con Torres, bien, y si no, nos dejamos llevar y punto.
Este año el Madrileño llega con una equipo plagado de juveniles, cargado de ilusión pero inexperto a más no poder. ¿Cuál es el motivo de esto? ¿Confianza en los chavales? No. Sólo dejación, pasotismo, y sobre todo la firme intención de no gastarse un duro en la cantera, esa institución en la que el club no cree ni confía. No encontramos "Messis" en primer lugar porque ni se buscan.
Me pregunto si los chavales no suben porque son malos y se vuelven malos porque ven que no pueden subir al primer equipo y tienen que buscarse la vida fuera. Mis recuerdos de juventud son de un Atleti que se nutría en gran parte de jugadores del filial. Entre otros recuerdo a los de mi niñez y juventud los Ruiz, Rubio, Quique, Julio Alberto, Mejías, Pedraza, Julio Prieto, Pedro Pablo, Mínguez, Clemente, Manolo Agujetas, Marina, Víctor, Tomás, Sergio, Aguilera, Armando… Unos eran, sin duda, mejores que otros, pero todos sabían dónde estaban y lo que defendían, y sobre todo, jamás nos avergonzaron. Les daban la rojiblanca y asumían su responsabilidad, y de paso, crecían como futbolistas. Seguro que muchos de estos jugadores hoy día no habrían llegado a nada en el fútbol porque no habrían tenido oportunidades con el primer equipo. Queremos que crezcan, pero lejos de casa, y el factor personal, emotivo y de vinculación con sus colores se pierden sin remisión. Siempre, por supuesto, había algunos buenos que no llegaban arriba por unas razones o por otras (Juanín, Pradito, Corchado, Nadal, Tomás II, Cuevas, Julián, Carlitos Guerrero…) pero su ilusión por defender la elástica rojiblanca de los grandes era real como la vida misma cuando jugaban en el Madrileño los domingos a las doce en el Calderón. En fin…
Luego oigo decir por ahí que el problema del Atleti es que los jugadores nos sienten los colores, y la verdad, ¿cómo los van a sentir si nunca han sido los suyos?
Víctor Hegelman nació en Madrid en 1.970 en un hospital cerca del ya derruido Metropolitano, y de ahí, como si no hubiese otra posibilidad, se fue derecho a ser bautizado en San Isidro y a vivir frente al Vicente Calderón. Por eso se atreve a decir que el Atleti, además del equipo de su alma, es el de su barrio.
Hegelman no es periodista sino un blogger más. Su figura aparece en el 2.006 como creador del blog “Más allá de Orión”, espacio de vida breve pero intensa pero que llega a ser una referencia entre los internautas colchoneros. Transcurridos seis meses decide echar la llave y a partir de ese momento colabora puntualmente en otros blogs como Memorias de un atlético desencantado o Pasando revista, y en webs históricas del internet atlético como Infierno Rojiblanco y Señales de Humo.
Apasionado pero a su vez reflexivo y analítico, escribe sobre el fútbol y su Atleti con pulso firme y decidido. Al que le guste bien, y al que no, también. Loco por la historia del balompié y lector ávido de cualquier libro relacionado con la misma, se considera un celoso guardián de la historia colchonera, la cual, según dice, se defiende con datos y no con leyendas.