
Sinceramente me parece que no sólo no se ha querido cerrar la brecha sino que algunos voluntariamente han ayudado a que continúe abierta, quizás divertidos ante la posibilidad de que el Atlético sufriese algo más que la presión y las patadas del rival en la capital de la prefectura francesa.
Así, me parece lamentable, en primer lugar, la tibieza mostrada ante las numerosísimas amenazas de muerte recibidas desde el primer día por los jugadores atléticos. Dejémoslo correr y a ver qué pasa, ha sido la consigna. Ni una queja “periodística” a la UEFA , ni una petición para que tome medidas preventivas… nada.
Para completar el cuadro, las noticias sobre el Atlético de Madrid se han pasado semanas encabezadas por el juicio al tal Santos Mirasierra. ¿Alguien me cuenta qué puñetas tenía que ver el Atlético de Madrid con ese juicio? ¿Era parte acusada o acusadora? ¿Acaso testigo fundamental? ¿Algo?
Pero no, sigamos dejando que la basura se mezcle. El sensacionalismo vende y si los experimentos son con el Atleti resultan incluso graciosos. Dejémoslo correr, insisto, y a ver qué pasa.
Lo sé. Resulta duro decir que el martes existirán periodistas y aficionados de equipos rivales sentados frente al televisor esperando a la vez una noticia y una desgracia. Resulta duro que el forofismo llegue hasta aquí, pero ya ven, llega. Luego si pasa algo se echan todos las manos a la cabeza (mientras sonríen en su interior) y asunto resuelto.
No, no suele recibir un buen trato el Atlético de Madrid en este tipo de asuntos.
Antes del partido en el Calderón con el Sevilla la policía interceptó a varios “biris” con un interesante suministro de varias decenas de bates de béisbol, algunas navajas y puños americanos. El objetivo era entregarlos a los hinchas marselleses imagínense ustedes para qué. Esta noticia gravísima ha pasado totalmente desapercibida a la hora de analizar los hechos del día del OM que, entre otras cosas, conllevaron una injusta sanción para el club colchonero. ¿No era este hecho periodísticamente interesante?
Y así unas cuantas veces, unos cuantos ejemplos. Los males, si son para el Atlético, son pocos. Que se las apañen solos. Basura, más basura que hay que vender y el jodido Atleti se lo merece.
Resulta que viene el Aberdeen y una aficionada del equipo escocés es violada cerca de la Puerta del Sol. ¿Saben dónde aparece la noticia? Por supuesto, titular destacado entre las del Atlético de Madrid. ¿Razón? Hombre, se sobreentiende que… ¿Qué se sobreentiende? En Madrid hay 4,5 madridistas por cada atlético. ¿Hablamos de la teoría de las probabilidades? No, hombre, no. Seguro que ha sido uno del Atleti.
Pero eso sí, si algún atlético tiene que ser condenado por sus delitos que la ira de Yahvé caiga sobre todo el colectivo. Todos somos culpables y debemos purgar por ello hasta el fin de los días. Todos recordamos el nombre de Aitor Zabaleta (y espero que no se olvide nunca), pero, ¿alguien sabe lo que pasó con el hijo de Rafael Mombiedro? ¿Alguien conoce el nombre del hombre apaleado en Sevilla, al que un mal golpe podía haberle dejado en el sitio, y cuyo vídeo fue colgado en Youtube para disfrute del espectador?
No, no me toquen las narices. No es demagogia, ni victimismo ni son leches. Es lo que hay. Una prensa que calla y otorga según le apetece. Ensalza y oculta. La realidad no es la que es, sino la que nos quieran vender. Gracias, señor. Gracias.
Víctor Hegelman nació en Madrid en 1.970 en un hospital cerca del ya derruido Metropolitano, y de ahí, como si no hubiese otra posibilidad, se fue derecho a ser bautizado en San Isidro y a vivir frente al Vicente Calderón. Por eso se atreve a decir que el Atleti, además del equipo de su alma, es el de su barrio.
Hegelman no es periodista sino un blogger más. Su figura aparece en el 2.006 como creador del blog “Más allá de Orión”, espacio de vida breve pero intensa pero que llega a ser una referencia entre los internautas colchoneros. Transcurridos seis meses decide echar la llave y a partir de ese momento colabora puntualmente en otros blogs como Memorias de un atlético desencantado o Pasando revista, y en webs históricas del internet atlético como Infierno Rojiblanco y Señales de Humo.
Apasionado pero a su vez reflexivo y analítico, escribe sobre el fútbol y su Atleti con pulso firme y decidido. Al que le guste bien, y al que no, también. Loco por la historia del balompié y lector ávido de cualquier libro relacionado con la misma, se considera un celoso guardián de la historia colchonera, la cual, según dice, se defiende con datos y no con leyendas.