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Viernes, 18 mayo 2012
Más allá de Orión. Victor Hegelman

LOS ESTADIOS Y SU CURIOSA JUSTICIA.

Por Víctor Hegelman - 26 de noviembre de 2008
15 comentarios
violencia en los estadios
Admito que, después de tantos años, hay determinados aspectos sociales e incluso penales del mundo del fútbol que ni comprendo, ni me temo que llegaré a comprender. Vivimos en unos tiempos en los que la erradicación en los estadios de la violencia en general y del racismo en particular se ha convertido, más que en un objetivo, en una auténtica obsesión. Y oiga usted, no es que me parezca muy bien, sino que además aplaudo la iniciativa. Sin embargo entiendo que esta obsesión, como todas las obsesiones, requiere un manejo más que delicado para no llegar a caer en el agravio.

Recuerdo cómo hace algunos domingos asistí a un partido de la regional madrileña en la sierra noroeste de Madrid. Aquel encuentro estaba dirigido por un colegiado peculiar por su envergadura física, dado que el buen hombre debía medir aproximadamente 1,80 y pesar más de 120 kilos. Es cierto que daba no sé qué verle moverse y resoplar en un espacio de no más de veinte metros tratando de seguir a duras penas las jugadas.

No viene al caso aquí repasar las habilidades técnicas y físicas del colegiado, ya que, si estaba en esas condiciones dirigiendo un encuentro, el Colegio Madrileño sabrá los criterios de selección que utiliza. Lo que sí viene es recordar cómo un energúmeno desde la grada, con la ayuda de un megáfono, se pasó el partido entero humillando al señor árbitro por su excesivo peso y, ya que estaba en esas, acordándose en términos especialmente graves de sus cognados y sus agnados. Y señores, a nadie del público le pareció mal. Incluso a más de uno le parecía graciosísimo, incluidos los señores policías que velaban por la seguridad en las "gradas". Supongo que todo el mundo lo consideraba un comportamiento normal dentro del mundillo del fútbol.

Yo lo que me pregunto es qué habría pasado si el árbitro hubiera sido negro, y en vez de "gordo asqueroso" fuese llamado "negro asqueroso". Supongo que nada, ya que se trataba de un partido de regional y en esos campos de Dios cosas mucho peores se han visto, sin embargo, entiendo que algunos de los que reían habrían mostrado su indignación por el acto racista. Y lo que realmente me pregunto es si eso sería racismo o simple y llana mala educación, gentuza en estado puro que busca la diferencia en la minoría para convertirla en escarnio. ¿Por qué humillar a un caballero de raza negra por su piel es horrible y a uno de raza blanca por su peso, no? ¿No es humillante en ambos casos?

Sí, vivimos en una época en la que gritar "uh, uh…" cuando coge el balón un jugador negro es lo peor que hay. Te sancionan, te cierran el estadio… Vale, pero por otro lado, insultar durante un partido entero a un jugador blanco, cagándose en sus vivos y en sus muertos, burlarse con ánimo vejatorio de alguien por su peso, su calvicie, su cojera o sus preferencias políticas, lejos de ser un acto recriminable se considera algo tan corriente como la redondez del cuero. Son cosas del fútbol, su salsa, pero vaya por Dios.

No, no puedo entender por qué la mala educación se vitorea como graciosa en unos casos y otros se condena con amargura y vergüenza. Ya, ya lo sé. Es que cuando es racismo es peor, mucho peor. Pero, ¿acaso eso justifica que si un jugador blanco se dirige al árbitro porque desde la grada le insultan el árbitro le mande a freír espárragos, y que si es negro se pare el partido, conste en acta y sancionen al propietario del campo?

Es curioso. Con respecto a lo que pasa en el césped los estadios se han convertido en auténticos amplificadores de la realidad. Las reglas cambian. Así, si alguien a un negro en la calle le hace a la cara un patético "uh, uh…" no creo que vaya ningún policía a detener al mofante. E imagínate lo que pasaría si el agredido fuese a denunciar el hecho a comisaría… Se parten de risa. Igualmente, si alguien me tira un vaso de plástico y casi me salta un ojo, todo lo más llegaré a un juicio de faltas con el agresor, pero si soy futbolista y estoy en un campo de fútbol de Primera el salvaje duerme entre rejas. Y así tenemos unos cuantos ejemplos.

En cambio, de césped hacia fuera, es decir, en las gradas la cosa cambia y el efecto es netamente amortiguador. Si voy de visitante a un estadio con mi bufanda al cuello por supuesto que se me puede faltar, escupir, amenazar de muerte… e incluso, mire usted, me puedo llegar a hacer famoso si me pegan una paliza y la cuelgan en Youtube. Ya, ya, las cosas del fútbol y su puñetera salsa, que a mí, ya ven, se me atraganta.

No sé. Alguien me dijo hace tiempo que confundir la mala educación con el racismo en los estadios era confundir la velocidad con el tocino. Pues caballeros, si ése es mi problema, tocino y velocidad continúan a día de hoy demasiado próximos en mi cerebro, y eso no puede ser bueno.

 
Más allá de Orión. Victor Hegelman
 
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15 comentarios
15 selfa - 2008-11-26 18:33:21
Es que no se puede ser tan pendular, quiero decir pasar del fanatismo absoluto como hace veinte años cuando podias machacar a un tio diciendole negro de mierda y no pasaba nada, a ser esclavos de lo politicamente correcto como ocurre en la actualidad, como decian los griegos en definitiva todo es una cuestion de "mesura"
14 Victor Hegelman - 2008-11-26 17:23:26
La Demencia no es ni mucho menos lo que era, pero la anécdota de Mumbrú es muy buena. Me parto. Tenían que haber cerrado Vista Alegre, jua, jua...
13 jesuskun - 2008-11-26 13:15:53
"o tempora o mores", qué razón tenía Cicerón...y que acertado está ud. D. Victor.
12 Leivinha - 2008-11-26 11:25:42
"Esas minorías fanatizadas, en muchos casos protegidas y alentadas por los propios directivos, son las que han cambiado el ambiente que antaño rodeaba el mundillo futbolístico".
Y añado en nuestro caso, y en la de muchos clubes no todos, se protegen y se dan cobertura mutuamente.
11 cochise - 2008-11-26 11:24:29
Y, ¿si el Señor atlético al que le han quitato el abono por "pesao" (cooperador dixit), hubiera sido negro...?

Cosas más extrañas veredes, amigo Sancho.
10 torrisi - 2008-11-26 10:59:09
La sociedad y muchos de sus buenos valores se están yendo por la taza del váter desde hace ya demasiado tiempo. Algo pasa cuando lo que debería ser algo normal en este país,-ceder un asiento en el bus a un mayor,ayudar a alguien que ha resbalado,respetar a un contrario,ver un crucifijo en una clase...- se convierte en insólito. Y lo peor es que voy a tener que enseñar Kárate a mi hijo de cuatro años antes que el Inglés, porque le va a hacer mucha mucha falta.
9 Tomi - 2008-11-26 10:08:31
El dedo en la llaga, que le llaman, Víctor, si señor ...

El tema es que todo está sacado completamente de quicio. Yo tengo un colega que por pillarle con una lata de cerveza le metieron 3000 pavos de multa los de Antiviolencia. A otro, por dar una patada a una chapa por una ocasión fallida, otros 3000 pavos ... Así funciona ahora esto.

No me cae muy bien la Demencia (la que hay ahora, la de antes de los tiempos del Gavioto y compañía me encantaban). Pero recuerdo hace un par de temporadas, que el Estu jugaba en mi barrio (Palacio Vista Alegre) y me iba a verlos siempre que podía. Pues bien. En un derbi frente al innombrable, se pusieron a cantar el "UH UH" cada vez que pillaba la pelota ... ¡¡Mumbrú!! Fue muy divertido. Y ahora yo me pregunto: ¿Qué se haría hoy en día ante esa situación? ¿También se sancionaría por racismo?

Un saludo.
8 Barón Rojo - 2008-11-26 09:43:41
Totalmente de acuerdo con el señor Hegelman y Cochise. No se puede explicar mejor. Pero donde hay que atajar la violencia es en la sociedad, y si con medidas educativas o de reinserción no se logra, habrá que ir a la 'mano dura' a la represión, pero no se puede dejar en herencia a nuestra generaciones un mundo cada vez más vil.
7 cochise - 2008-11-26 09:39:04
Añado: y no solo lo tolero, qué coño, soy parte de él. Con ya cierta mesura, pero parte.
6 larby - 2008-11-26 09:36:48
Exacto, señor Hegelman: la hipocresía planetaria.
5 cochise - 2008-11-26 09:16:43
A mí, me parece en realidá "rancismo". Creo que en el Fútbol se refleja una componente salvaje de la sociedá. General y extendidamente. El insulto, se usa como arma arrojadiza en unas ocasiones pa intentar desestabilizar al rival y/o árbitro, o simplemente con objeto de humillarlo, o prevenirlo de boquilla. No me parece (ahora, con la perspectiva de los años) muy correcto, pero hay que tomarlo como parte del juego y su historia ¿reciente?. Lo tolero, hasta que se cita a los muertos. De donde sean. Entonces, creo que se la da una vuelta de tuerca a la desetabilización propuesta y asumida.
Como es pasarse de rosca meter un puño americano al campo, en lugar del bocadillo.
Un saludo, señor Hegelman y concurrencia.
4 Biancorosso - 2008-11-26 07:04:04
Durante la mayor parte de mi vida he acudido al fútbol, en nuestro campo o en los del adversario, sin la más mínima preocupación. Bueno, con la preocupación de cuál sería el resultado final. De pronto todo cambió. No voy a analizar las causas, que sin duda son varias y complejas. Sí puedo afirmar que la culpa no es de la vigilancia policial sino del comportamiento de grupos de ¿aficionados? que acuden con un espíritu agresivo, totalmente alejado de la hermandad que significa la palabra deporte. Hubo que poner vallas y fosos, reforzar la vigilancia policial dentro y fuera de los estadios y tomar medidas precautorias que perjudican, e incluso humillan, a los espectadores normales. Esas minorías fanatizadas, en muchos casos protegidas y alentadas por los propios directivos, son las que han cambiado el ambiente que antaño rodeaba el mundillo futbolístico.
3 FErnando Sánchez - 2008-11-26 01:38:27
yo recuerdo con tristeza el día que a mi hermano y a mí nos quitaron el palo de las banderas porque decían que era peligroso y podíamos hacer daño a alguien. No teníamos ni 15 años....
2 J.J. Villaluenga - 2008-11-26 01:13:30
Me acuerdo de esos tiempos donde no le registraban el bolso a las mujeres; no te quitaban como posesos los tapones a las botellas; ni te cacheaban ¡por entrar a un estadio de fútbol!
Creo que el principal problema en la excesiva popularidad e importancia que se les da a los "descerebrados" que acuden a los campos. Si no hubiera tanta vigilancia policial y obsesión, los energúmenos no se sentirían tan importantes. Porque con tanto precaución es cuando se crecen.
Y los que pagan por ello son las mujeres que les registran el bolso, el niño con su botella de agua y los 55.000 aficionados rojiblancos obligados a seguir a su equipo en una caja tonta.
1 Mario González - 2008-11-26 00:48:05
No hay peor discriminación que la distinción entre razas. Eso que ahora se llama discriminación positiva no es otra cosa que eso, discrimnación
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BIOGRAFÍA:

Víctor Hegelman nació en Madrid en 1.970 en un hospital cerca del ya derruido Metropolitano, y de ahí, como si no hubiese otra posibilidad, se fue derecho a ser bautizado en San Isidro y a vivir frente al Vicente Calderón. Por eso se atreve a decir que el Atleti, además del equipo de su alma, es el de su barrio.

Hegelman no es periodista sino un blogger más. Su figura aparece en el 2.006 como creador del blog “Más allá de Orión”, espacio de vida breve pero intensa pero que llega a ser una referencia entre los internautas colchoneros. Transcurridos seis meses decide echar la llave y a partir de ese momento colabora puntualmente en otros blogs como Memorias de un atlético desencantado o Pasando revista, y en webs históricas del internet atlético como Infierno Rojiblanco y Señales de Humo.

Apasionado pero a su vez reflexivo y analítico, escribe sobre el fútbol y su Atleti con pulso firme y decidido. Al que le guste bien, y al que no, también. Loco por la historia del balompié y lector ávido de cualquier libro relacionado con la misma, se considera un celoso guardián de la historia colchonera, la cual, según dice, se defiende con datos y no con leyendas.

La Vida en Rojiblanco © 2008