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Viernes, 18 mayo 2012
Más allá de Orión. Victor Hegelman

INDIOS

Por Víctor Hegelman - 03 de diciembre de 2008
16 comentarios
Desde que el fútbol existe, una realidad agregada al mismo han sido los motes o apelativos puestos o impuestos tanto a los clubes como a sus seguidores. Por supuesto, ni mucho menos, todos son cariñosos sino que, más bien, un gran número tienen un origen despectivo, fijado por los rivales con ánimo de guasa o directamente de agravio.

Los ejemplos son numerosísimos a lo largo y ancho del Planeta Tierra, si bien yo me voy a centrar inicialmente en la ciudad de Madrid donde coexisten, dentro de esta adjetivada atmósfera, Atlético y Real, a la sazón, indios y vikingos.

El origen del término indios data de los años 70, cuando el club rojiblanco contaba con numerosos jugadores sudamericanos, algunos de los cuales eran “técnicamente” denominados “oriundos” por tener, inventados o reales, ancestros españoles identificables. Así, mientras que algunos tenían de verdad un abuelo español, el de otros había nacido en conocidas ciudades de la piel de toro como Celta, Osasuna o Betis.

A lo que iba. El Atleti contó entonces con un buen número de estos jugadores del sur de las américas (recordemos a bote pronto a Ovejero, Panadero, Ayala, Cacho, Becerra, Benegas, Pereira, Leivinha, Rubén Cano…), y debido a este hecho diferencial se comenzó a llamar a los jugadores atléticos “indios”, mote que se consolidó años después en sus seguidores. Los orígenes de este apelativo, por tanto, fueron de índole cercano al racismo y por cierto, la feliz idea no nació en el Bernabéu sino en el Helmántico de Salamanca.

Por su parte, el término vikingos tiene asimismo un origen marcadamente despectivo y, desde luego, no alude al coraje de los guerreros escandinavos sino a los cuernos que lucían en sus cabezas.

Así, el mote comienza cuando a la peña Las Banderas, germen inicial de Ultras Sur, se le ocurre venir al Calderón con una especie de escudos de cartón simulando cascos vikingos. Entonces, desde el entorno rojiblanco la mofa se centrará en las astas, pasando a llamarles “cornudos” y en ocasiones “toros” (de hecho, desde las gradas del Calderón se imitaba el sonido de las vacas para captar la atención de los hinchas blancos), pero no se les llamaba vikingos. Se les comienza a llamar así por una asimilación de concepto con sus odiados vecinos de la capital. Si unos eran indios por el origen geográfico de sus jugadores, otros serán vikingos por el de los suyos, ya que mientras el Atleti fichaba sudamericanos el Madrid miraba al frío mercado centroeuropeo con los Stielike, Breitner, Netzer y Jensen. Ya, ya sé que alemanes y bárbaros vale, mas alemanes y vikingos no, pero ya que teníamos los cuernos ahí era una pena desaprovecharlos, y así, del binomio cornudos y germanos se crearon estos vikingos “ad hoc”. Pero insisto, por si alguien no lo ha cogido, que vikingos sí, pero por los cuernos que no por la bravura.

Lo curioso viene después con la mitificación que ambos bandos han hecho de sus motes originariamente despectivos e insultantes. A partir de los últimos ochenta, los seguidores atléticos se convierten en bravos guerreros de las llanuras norteamericanas preparados para cepillarse al ejército de Custer en Little Big Horn (cuya curiosa traducción, dadas las circunstancias, es “pequeño gran cuerno”). Mientras, en la Castellana, los madridistas dejan de ser reses mansas y se imaginan como aguerridos navegantes preparados para lanzarse al océano en busca de aldeas que saquear (aquí la realidad, bien vista, no se aleja tanto de la ficción). Y así, felices, ambas aficiones exhiben sus colores de guerra y sus miembros se sienten orgullosos por ser llamados “indios” o “vikingos”. La realidad por tanto es que los orígenes auténticos se pierden, ya que ningún atlético imagina su apodo pensando en individuos ataviados con un poncho de colores en tierras andinas, ni ningún madridista se autoproclama “vikingo” feliz y orgulloso por no tener de dicho término más que un par de considerables cuernos.

Por cierto, lo de que los del Atleti son indios porque acampan al lado del río, su jefe es Caballo Loco y odian al hombre blanco no es más que un ingenioso chiste acuñado en los noventa, y tan bien traído como aquel otro que compara la sala de trofeos del Madrí con “El rastro” (todo lo que hay es robado). En fin.

En cualquier caso, este orgullo por los motes, asumiéndolos, perpetuándolos y, en ocasiones, reinventándolos no se ciñe sólo a la capital de España. Sin ir más lejos, en Barcelona los culés son llamados así por los culos de sus primeros aficionados, los cuales a principios del XX se sentaban sobre un muro para ver a su equipo y desde fuera del campo la imagen ofrecida a los viandantes era esa, la de una hilera de traseros. Pero oye, culés y orgullosos, que no faltaba más.

Y lo de Argentina tiene casos de traca. Boca y River son Xeneizes por el gran número de seguidores entre los emigrantes italianos en el siglo pasado (xeneize significa genovés en un dialecto italiano) o Millonarios (el equipo de los ricos). Pero además los de Boca son también llamados bosteros por el olor a “bosta” (mierda de caballo) de la calle en que jugaban en las primeras décadas del siglo XX. Bostero, por tanto, significa algo así como mierdero, pero ellos lucen orgullosos el apelativo (“Yo soy bostero” dicen sus bufandas). A los de River en cambio no les hace tanta gracia lo de “las gallinas”. Será porque no tenían por dónde cogerlo, aunque los de Boca tampoco tenían mucho que coger y sí que lo agarraron, aunque manchase.

La de Rosario también es buena. En los comienzos del siglo pasado se iba a jugar un partido en beneficio de un hospital de leprosos. El Newell´s acudió al mismo y el Central (no sé por qué motivo) se negó a jugarlo. Desde entonces los del “ñuls” son leprosos y los de Central canallas, y ambas aficiones se autoproclaman leprosos y canallas en sus cánticos con gran orgullo. Igualmente, los hinchas de San Lorenzo fueron “camboyanos” y “carasucias” y a día de hoy “cuervos”, los de Gimnasia y Esgrima lucieron como “triperos” y “basureros”, los de Estudiantes “pincharratas”… y todos tan contentos con sus apodos. Y no seré yo quien les quite la ilusión. Sólo es que me sorprende que, mientras en España lo maquillan o reinventan, y en Argentina lo abrazan con humor. Mejor así.

En cualquier caso, si son tan amables, a mi me dicen atlético, y lo de indio lo reservan para el que lo prefiera. Sin acritud. Cuestión de gustos.

 
Más allá de Orión. Victor Hegelman
 
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16 comentarios
16 RMCF siempre - 2008-12-08 22:46:53
orgullo vikingo orgullo vikingo
15 cochise - 2008-12-05 21:23:13
Desde luego. Esos orígenes llegué a oirlos de canijo, aunque después se fuese desvirtuando la historia. De cualquier modo, pienso que mucha de esa bola desde la misma afición, corresponde a la expansión de los grafismos en el Fútbol a partir de los 80. La cara de un indio navajo fue incluso representativa durante un tiempo para el Frente Atlético. Que al parecer ha retomao una sección...
Hay que reconocer, que es mucho más plástico para cuestión de bufandas, pegatinas, pancartas o tatuajes, un indio que, por ejemplo, un colchón.
De hecho, desde mi caso, no me planteé nunca colocarme un alias de “Flex”, “Pikolín” o “Viscolástica_1903”...
Un placer leerle, señor Hegelman.
14 victor hegelman - 2008-12-05 21:10:35
No, si el dibujo es bonito e identificarse con los indios norteamericanos puede molar, pero los orígenes son los que son.

Un saludo, Cochise.
13 cochise - 2008-12-05 20:32:03
Tiene su aquél. Que el dibujo que figura en el encabezamiento del artículo, lo hbiera hecho este ex-indio, hace un par de añitos. Épocas de confusión.
Prueba evidente que nunca se para de aprender.
Y lo que queda...
Un saludo.
12 victor hegelman - 2008-12-05 20:10:29
Sí, lo de "soy indio" suena raro...

Un saludo
11 jesuskun - 2008-12-05 16:01:39
ok Victor, aunque opino que entre nosotros, aunque aceptemos el término "indios" y usemos su simbología, no solemos llamárnoslo...muy pocos dirán soy indio...
10 selfa - 2008-12-05 13:08:50
Estoy de acuerdo con Fernando, no creo que sea tanto el "mote" como el "tono" que se le de.
9 Victor Hegelman - 2008-12-03 13:47:59
Ya, Jesuskun, pero lo que digo es que p.e. los del Arsenal no se llaman a sí mismos scums, sino gunners. En Argentina les insultan y abrazan el insulto con total naturalidad. Y con los indios y vikingos lo que se hace es maquillar.
8 Fernando Sánchez - 2008-12-03 12:38:40
En mi caso, no le doy mucha importancia si me llaman rojiblanco, indio, atlético, colchonero o con otro nombre. Es más el tono que el nombre en sí lo que marca si falta el respeto o no.

7 jesuskun - 2008-12-03 12:27:24
Los hay despectivos en la premier, por ejemplo los del Arsenal al United "scums"(basuras) y "manUre"(estiercol), a los del Pool y Everton les llaman "scousers" por su forma de hablar, a los del Chelsea "cheskys" por Abramovich, a los del tottenham "yids" por tener muchos judíos entre la afición,a los hammers les llaman "hamsters", y a los del West Ham los del Birmingham les llaman "seals"(focas) por su forma de aplaudir.
6 Victor Hegelman - 2008-12-03 12:06:20
Sí, pero los ingleses no suelen tener origen despectivo, y son puestos por sus propios seguidores. Es diferente al tema nuestro o a muchos de los argentinos.
5 jesuskun - 2008-12-03 11:36:04
Cabe traer aquí los apelativos de los conjuntos de la premier(supongo que en las demás ligas será igual)...gunners(arsenal), red devils(united),reds(pool), blues-toffies(everton), blues-pensioners(chelsea), hammmers(west ham),spurs(totemham), villians(aston villa),trotters(bolton), citizens(city),megpies(newcastle), pompeys(porsmouth)... y alguno más que no recuerdo ahora.
4 jesuskun - 2008-12-03 11:22:47
No olvideis que los vikingos son hoy multitudinariamente conocidos entre nuestros aficionados como "ciervos"...por eso de los cuernos, evidentemente.
3 Alberto - 2008-12-03 10:10:16
Ahora, como todo se saca de quicio, hubiesen cerrado el campo del que gritase "indio, indio", el jugador en cuestión pondría una denuncia en los juzgados de lo civil y lo criminal, y se abriría una investigación de la UEFA para masacrar los próximos cinco años al equipo del jugador insultado, que no ha sabido garantizar la seguridad
2 Barquillo7 - 2008-12-03 09:17:33
Así sucedió, amigo Víctor. Dos insultos entre hinchadas rivales terminaron siendo aceptados como denominación propia.
1 miguel diaz - 2008-12-03 07:41:43
Es exactamente como lo cuentas. Lo de indios era un insulto, que hoy se hubiera considerado racista, que apareció a finales de los 70, principios de los 80, coincidiendo también con la aparición de las peñas "ultras". Cuando se producía un cambio o sustitución, los gritos de la aficón contraria de "indio", "indio" acompañaba su salida del campo. Especialmente crueles fueron con Rubén Cano primero y con Hugo Sanchez después y los estadios donde con más multitudinaria fuerza se aplicaba este insulto, ahora racista, eran en el Bernabeu y en San Mamés. Al menos esos son mis recuerdos de niño, que como siempre pueden no estar ajustados a Hemerotecas.
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BIOGRAFÍA:

Víctor Hegelman nació en Madrid en 1.970 en un hospital cerca del ya derruido Metropolitano, y de ahí, como si no hubiese otra posibilidad, se fue derecho a ser bautizado en San Isidro y a vivir frente al Vicente Calderón. Por eso se atreve a decir que el Atleti, además del equipo de su alma, es el de su barrio.

Hegelman no es periodista sino un blogger más. Su figura aparece en el 2.006 como creador del blog “Más allá de Orión”, espacio de vida breve pero intensa pero que llega a ser una referencia entre los internautas colchoneros. Transcurridos seis meses decide echar la llave y a partir de ese momento colabora puntualmente en otros blogs como Memorias de un atlético desencantado o Pasando revista, y en webs históricas del internet atlético como Infierno Rojiblanco y Señales de Humo.

Apasionado pero a su vez reflexivo y analítico, escribe sobre el fútbol y su Atleti con pulso firme y decidido. Al que le guste bien, y al que no, también. Loco por la historia del balompié y lector ávido de cualquier libro relacionado con la misma, se considera un celoso guardián de la historia colchonera, la cual, según dice, se defiende con datos y no con leyendas.

La Vida en Rojiblanco © 2008