
No sé si porque el artículo se escribió hace ya tiempo, o porque las obsesiones son así, pero Marías, madridista de la rama graciosilla, faltona y futbolísticamente ignorante, le dio por incluir al Atleti. Por supuesto, don Javier, un escritor decente que se convierte en estrella bufona de barra de bar cada vez que habla de fútbol y saca a pasear sus filias blancas y profundas fobias rojiblancas (mucho debió cobrar en el colegio), sólo tiene buenos epítetos para el Madrid, unos buenos y unos malos para los demás, y para el Atleti todos malos. Es lo que tiene este embrutecedor fútbol, atontador social donde los haya.
En cualquier caso, lejos de pararme un minuto más en las memeces de Marías, lo que tengo que reconocer es que me hizo gracia su ejercicio. Los clubes de fútbol, influenciados sin duda por el carácter y comportamiento de sus seguidores, a veces parece que actúan como seres vivos independientes, con sus virtudes y defectos, sus valentías y sus miedos, y al fin y al cabo su propia personalidad.
Dado que esta semana estoy un poco carente de inspiración, voy a jugar a este juego, colocando epítetos, unos más constantes que otros, así como frases descriptivas, a los que considero clubes con personalidad de nuestro concierto. Por supuesto, nada más lejos de mi intención que ser justo y objetivo, mesurado o ecuánime. Así es como los veo yo y punto. Barra libre. Que cada uno añada y quite según le parezca. Ah, una cosa más: disculpen el desorden en las calificaciones. Van cayendo según me vienen y así prefiero que aparezcan. Como verán, algunos se repiten de club a club. Es normal.
Ahí voy:
Barcelona: Victimista, ciclotímico, trabajador, ambicioso, ganador, poderoso, elitista, tendente a la depresión, artista, chauvinista, politizado, mafioso y camaleónico.
Real Madrid: Altivo, pomposo, prepotente, faltón, cínico, hipócrita, feudal que no aristocrático, ambicioso, inconformista, orgulloso, ganador, serio, responsable, mafioso, “doblemoralista”, glotón, cruel, abusón en superioridad y bravucón pero cobarde en la inferioridad, alucinógeno. Y últimamente victimista y con profundas manías persecutorias.
Sevilla: Sucio, agresivo, acanallado, orgulloso, peleón, rebelde, profesional, metódico, bravucón, mentiroso, falso, envidioso y con un desarrollado complejo de inferioridad que intenta disimular bajo el barniz de la chulería y la agresividad.
Villarreal: burgués, trabajador, tranquilo, ambicioso pero realista, brillante, metódico, profesional, advenedizo y algo envidioso.
Valencia: tristón, miserable, irresponsable, receloso, envidioso, trabajador, paciente, luchador, localista, maniático y ciclotímico.
Athletic Club: Legendario, tradicional, nacionalista, politizado, cagón con el superior y prepotente con el vecino pobre, trabajador y honrado en el esfuerzo, bravucón y fiel.
Betis: Juerguista, desenfadado, graciosete, perezoso, irresponsable, fiel, orgulloso, paciente, conformista y envidiosillo.
Deportivo: Triste, melancólico, simplón, advenedizo, prescindible, trabajador, humilde a las malas y presuntuoso a las buenas.
¿Y el Atleti? Madre mía.
Atleti: Ciclotímico, pesimista, depresivo, temeroso, explosivo, peleón, rebelde, luchador, fiel, impaciente, bohemio, impredecible, absurdo, voluble, desquiciado, puntualmente genial, perezoso, imprescindible. Y últimamente conformista, acomodado y atolondrado.
Como ven, no he sido políticamente correcto. Ya lo sé. Aquí también aparecen mis filias y mis fobias. Yo no soy mejor que nadie, Dios me libre. Si alguien se ha podido sentir ofendido…, pues vale, así es la vida.
¿Me cuentan sus epítetos? Gracias.
Víctor Hegelman nació en Madrid en 1.970 en un hospital cerca del ya derruido Metropolitano, y de ahí, como si no hubiese otra posibilidad, se fue derecho a ser bautizado en San Isidro y a vivir frente al Vicente Calderón. Por eso se atreve a decir que el Atleti, además del equipo de su alma, es el de su barrio.
Hegelman no es periodista sino un blogger más. Su figura aparece en el 2.006 como creador del blog “Más allá de Orión”, espacio de vida breve pero intensa pero que llega a ser una referencia entre los internautas colchoneros. Transcurridos seis meses decide echar la llave y a partir de ese momento colabora puntualmente en otros blogs como Memorias de un atlético desencantado o Pasando revista, y en webs históricas del internet atlético como Infierno Rojiblanco y Señales de Humo.
Apasionado pero a su vez reflexivo y analítico, escribe sobre el fútbol y su Atleti con pulso firme y decidido. Al que le guste bien, y al que no, también. Loco por la historia del balompié y lector ávido de cualquier libro relacionado con la misma, se considera un celoso guardián de la historia colchonera, la cual, según dice, se defiende con datos y no con leyendas.