
Porque el Atlético de Madrid jugó en el otrora estadio del enemigo igual que lo ha hecho el Almería, el Racing, el Jerez, el Málaga, el Sporting, el Valladolid, el Villarreal, el Sevilla… es decir, igual que cualquiera de los dieciocho equipos de la Liga B. Todos han ido pensando en una derrota digna como objetivo real, pensando que no ya ganar, sino sacar un triste empate entraba dentro del terreno de lo paranormal. Así que, ¿para qué quejarnos? Un 3-2 es cumplir el objetivo. ¿O no?
La única diferencia entre el Atleti y algunos (sólo algunos) de los equipos citados anteriormente es que el Atleti sí tiene buenos jugadores en punta, y si les dejas sueltos te la pueden liar (como lo hicieron). ¿Pero qué se puede hacer si en el momento en que marcas la práctica totalidad del equipo (entrenador incluido) está pensando en que como nos empaten nos remontan seguro? ¿Qué se puede hacer si sabes que vas a cometer, como poco, entre tres o cuatro errores gravísimos en defensa (como siempre) y encima esta vez contra el Madrid en su casa? ¿Qué se puede hacer cuando sabes que eres tonto de remate y que tampoco importa tanto que lo seas ya que es lo que el mundo espera de ti? Pues eso, se va al Bernabéu, metes un gol y empiezas a pensar que esto es un error, y que tarde o temprano te van a colar la del pulpo. “Es que es el madre”, y así, como cualquier equipo no ya segundón, sino tercerón, esperas a que te marquen uno por hacer el tonto, dos por hacer el vago y tres directamente por hacer el gilipollas. Luego el Madrí se equivoca y te regala un penalti, y cuando lo metes te pones tan contento porque ya has conseguido el “resultado digno”, y de ahí al final a dormirla y a ver si en veinte minutos podemos tirar algún tiro de lejos que rebote en alguien y se cuele. Pero eso sí, sin pasarnos y muy al final, no sea que se cabreen y entonces nos metan cinco y no saquemos un “resultado digno”.
Llega el pitido final y todo bien, muy digno, sólo veo salir cabreado de verdad a De Gea, Domínguez, Tiago y parece que también el Kun. Los demás con cara de nada. Y Forlán de cachondeo con Raúl, que no digo que se pegue con nadie, pero hombre, haz como si te importase, coño, que es sólo un minuto hasta el túnel de vestuarios. Pero no.
Es curioso, pero es a los medios y aficionados madridistas a los que debemos esta injustificada condición, no ya de grande, sino de equipo importante que todavía nos quieren otorgar. ¿A cuántos equipos más (a excepción del Barcelona) les dedica el fondo sur una pancarta gigante en cada partido? ¿En cuántos más foros de otros equipos entran al día miles de madridistas sin mayor motivo que un odio cada vez más sorprendente? ¿Por qué, me pregunto, si entras en un bar en el que televisan al Atleti y le marcan un gol los madridistas presentes lo siguen celebrando como si fuese propio? Luego te sale el típico y mayoritario madridista bobo (valga el epíteto constante) y te dice que no, que a ellos no les importa el Atleti. Después te los encuentras en el bar, en el foro “internetero” o en el estadio y ves que cada tonto se porta como lo que es.
El problema vendrá cuando los madridistas nos olviden de verdad. Hasta entonces el Atleti seguirá siendo importante. Estúpida y ridículamente importante.
Y ya que hablaba de Forlán, me gustaría comentar algo sobre sus celebraciones, sus chorradas y las reacciones de la afición. ¿Os digo una cosa? A mí me da igual. No, yo no le voy a chupar nada a este señor (es más, respetuosamente le mando a la mierda), pero sinceramente me da igual lo que diga, porque, de verdad, la situación invita a que se encare cuando le dé la gana e insulte cuando le apetezca. ¿Qué pasa? ¿Le va a pitar la gente? ¿Le dedicarán hirientes cánticos al eterno ritmo del “Guantanamera”? ¿Y qué? ¿Le van a pagar lo mismo? Sí ¿Seguirá siendo un desagradable y un pasota con los aficionados mientras jalean el “uruguasho, uruguasho”? También ¿Por qué? Porque puede. ¿Y si le pitan? Nos mandará a mamarla de nuevo. ¿Por qué? Porque puede.
Hubiese estado muy bien que en estos meses en los que, presuntamente, “los atléticos de bien” estábamos “en guerra” (no me digas) contra Giles y Cerezos, hubiésemos podido crear una plataforma, asociación (o lo que sea) de abonados (para que no se quejen los usurpadores de que os que protestan no son “socios ni nada”), y que este colectivo, con entidad propia y representantes renombrados, pudiese dirigirse a la prensa y directamente al club (o lo que sea) y, como abonados, hacer sus demandas. Y que por ejemplo ese colectivo hubiese exigido una disculpa pública de Diego Forlán en rueda de prensa “ad hoc”. Y hubiese sido bonito que el club (o lo que sea) no hubiese tenido más remedio que exigir a Forlán esa disculpa, pidiendo perdón con todas las letras y asegurando que comportamientos así no volverán a ocurrir. Pero no, por que la plataforma no existe ni el club tampoco, y unos tíos cabreados intercambiando mensajes en Internet ya se ha demostrado que es como el que tiene un tío en Alcalá, que ni tiene tío ni tiene “ná”. A nosotros quien nos representa es la asociación de peñas, así que, las quejas por el cauce ordinario.
Eso sí, el domingo algunos dicen que el rubio se va a enterar, que le vamos a cantar las cuarenta, que “Forlán lololó” y “Forlán lalalá”, que verás qué risa, que se va a enterar de con quién se juega los cuartos. Pues yo se lo diré. Con una afición que grita a veces y rara vez en la dirección correcta y, sobre todo, que nunca hace nada más que piarlas, en el entorno de un club que agota sus días de vida mientras nosotros gritamos a unos jugadores por torpes y a otros por chulos. ¿Alguien cree que han desaparecido los 450 millones de deuda o nos han devuelto el estadio por jugar? No, nadie, pero ¿para qué acordarse, no?
Y así, mejor, pitamos a Forlán, le cantamos algo “de chupar”, a ver si se cabrea, se pone nervioso y le podemos pitar más, y así, a lo mejor se pone histérico y hasta falla un penalti y entonces le cantamos el “Forlán, vete ya”. Qué bueno, tío. Las grandes noches del Calderón. Hay que estar allí para saber lo que es. Y así, si convertimos su vida a orillas del Manzanares en un infierno este verano exigirá irse y, como habrá marcado dos goles (y uno de penalti) de aquí a final de temporada lo colocaremos por ahí a unos diez millones cuando el año pasado daban treinta y seis. Que sepa quienes somos aquí.
Es más, yo quitaba ya a Forlán y sacaba de inicio a Ibrahima, ese que con el balón en los pies es capaz de derribarse a sí mismo. Porque el chaval es más majo y más prudente…
Es lo bueno de tener una plantilla tan amplia, que si uno sale rana tenemos un montón de alternativas. Dos por puesto y el filial, al que tanto rendimiento sacamos.
Somos los más listos. Y un grande, no nos olvidemos.
Víctor Hegelman nació en Madrid en 1.970 en un hospital cerca del ya derruido Metropolitano, y de ahí, como si no hubiese otra posibilidad, se fue derecho a ser bautizado en San Isidro y a vivir frente al Vicente Calderón. Por eso se atreve a decir que el Atleti, además del equipo de su alma, es el de su barrio.
Hegelman no es periodista sino un blogger más. Su figura aparece en el 2.006 como creador del blog “Más allá de Orión”, espacio de vida breve pero intensa pero que llega a ser una referencia entre los internautas colchoneros. Transcurridos seis meses decide echar la llave y a partir de ese momento colabora puntualmente en otros blogs como Memorias de un atlético desencantado o Pasando revista, y en webs históricas del internet atlético como Infierno Rojiblanco y Señales de Humo.
Apasionado pero a su vez reflexivo y analítico, escribe sobre el fútbol y su Atleti con pulso firme y decidido. Al que le guste bien, y al que no, también. Loco por la historia del balompié y lector ávido de cualquier libro relacionado con la misma, se considera un celoso guardián de la historia colchonera, la cual, según dice, se defiende con datos y no con leyendas.