
Sigo informándome sobre el Atleti y su doble y muriendo un poco más por dentro cada día. Ya me gustaría que no fuese así.
Pues bien, no hablaré de la no por prevista menos dolorosa caída a los puestos de descenso. Insisto en que hablar del fútbol del equipo es un entretenimiento macabro, tal como elegir insignias para adornar una mortaja.
Hablaré de los de siempre, que volvieron la semana pasada a recordarnos la calidad de las manos en las que estamos. Sólo destacaré unas breves pinceladas.
Primero, creo, fue Miguel Ángel, el siniestro Calam, el que nos deleitó con una sabrosa entrevista en el Marca. Ahí van sus perlas:
“El proyecto patrimonial es más importante que el resultado de cuatro o cinco choques.”
Y del resultado de dos décadas. El proyecto patrimonial para sus bolsillos y los de Cerezo excede a los simples resultados deportivos. De eso no tengo dudas
“Hemos construido alrededor de las estrellas...”
¿Me puede decir alguien dónde está la citada construcción? Porque si construir una plantilla es completar fichas con jugadores que no quiere nadie en el mercado, amigo, menudos arquitectos que tenemos.
La mejor:
"Estamos pagando las consecuencias de no vender al Kun o Forlán"
Está claro que con Maxi y Sinama en punta nos iría mucho mejor. Porque, ¿alguien ha pensado que si se vende a estos dos se van a gastar toda la pasta recibida en fichajes que mejoren la plantilla?
“Nuestro problema es la exageración a la hora de poner de manifiesto una crisis que no existía y que ha terminado por existir.”
Está claro que tenemos la culpa. El equipo defensivamente es una ruina por la manifestación en la puerta cero y los artículos de Cochise… No te jode! Era una crisis deportiva que se veía venir y por supuesto que ha venido. ¿La crisis institucional y económica también es una exageración?
“Si hay que corregir algo en el mercado invernal, se hará"
Sí, habrá que modificar el contrato con División Inmobiliaria y pagarle tres millones por el alquiler del estadio. Ah, y poner una prima a Calam si el equipo desciende, así tenemos cubiertas todas las posibilidades.
Y luego apareció Cerezo, no menos peligroso, por el Foro Ferrándiz:
"Nuestro presupuesto necesita una plaza para la próxima ''Champions''. Esto es imprescindible para conseguir nuestros objetivos empresariales…”
Pues de puta madre, oiga. De puta madre.
"Tenemos a siete internacionales con cabida en cualquier equipo del mundo, que son los de mayor salario”
¿Siete? Seguro que está incluyendo a Reyes.
“La deuda neta del club es perfectamente asumible y está por debajo de los grandes clubes de Europa.”
Está claro que mientras a ustedes les permita seguir llevándoselo crudo la deuda del club es perfectamente asumible. Es más, yo diría que se la suda. El día que el club desaparezca (y ya queda menos) sus bolsillos recordarán esta época con sumo cariño.
El problema, y aquí hago un inciso, es que la deuda bruta del club ronda los quinientos millones, y si la deuda “neta” conlleva meter en la resta un estadio que no se puede vender y el valor absolutamente inflado de una plantilla a la baja, eso quiere decir que, traspasado al espectro humano, si me quedo totalmente en pelotas sigo debiendo doscientos millones, lo que quiere decir que estoy totalmente arruinado y que lo más razonable sería descerrajarme un tiro en la cabeza
¿La solución? Un estadio que no puedo vender y que tendré amortizado en “diez años”. Ese estadio dicen que me va a producir unos beneficios de quince millones anuales, pero yo pienso que si en un año en el que firmo un nuevo y jugoso contrato con la tele, juego la Champions y tengo suficientes patrocinadores, sigo teniendo pérdidas y no puedo gastarme un duro en fichajes, no sé qué coño voy a hacer con quince millones anuales dentro de diez años. ¿Se dan cuenta que, suponiendo que el club no tuviese pérdidas (que es mucho decir) serían necesarios más de treinta años con esos beneficios de quince millones para cancelar la deuda a día de hoy?
“Podíamos haber vendido al Kun y Forlán y habernos cargado la deuda”
Se referirá a la hipoteca de su casa…
Y para finalizar:
“Llegó una oferta de un socio Atlético pero que no era creíble ni viable, pero si llega alguna oferta seria la escucharemos.”
¿Qué quiere decir creíble y viable? El gran problema de esas presuntas ofertas es que no salen nunca a la luz, y los atléticos nunca llegan a saber su contenido, y eso en los casos en los que se llega a saber de su existencia. La auténtica fuerza de una oferta de compra en este momento vendría de su carácter público. Si hay una propuesta seria y ambiciosa y ellos se niegan a vender, si pretender recibir diez veces el “capital invertido” el público y los medios terminarían de echárseles encima y se volcarían con el comprador. El problema es que la oferta, a lo peor, en efecto no es ni creíble ni viable. Y peor aún es que la única noticia de la misma la tengamos por boca de Cerezo.
Conmigo o sin mí, nada ha cambiado.
Oigo a la gente decir que miedo les da asumir otro descenso, viéndose otra vez batiendo cobres con el Elche o el Salamanca. Y yo lucho internamente porque no me importe, pero a día de hoy todavía no lo he conseguido. Y me duele.
Víctor Hegelman nació en Madrid en 1.970 en un hospital cerca del ya derruido Metropolitano, y de ahí, como si no hubiese otra posibilidad, se fue derecho a ser bautizado en San Isidro y a vivir frente al Vicente Calderón. Por eso se atreve a decir que el Atleti, además del equipo de su alma, es el de su barrio.
Hegelman no es periodista sino un blogger más. Su figura aparece en el 2.006 como creador del blog “Más allá de Orión”, espacio de vida breve pero intensa pero que llega a ser una referencia entre los internautas colchoneros. Transcurridos seis meses decide echar la llave y a partir de ese momento colabora puntualmente en otros blogs como Memorias de un atlético desencantado o Pasando revista, y en webs históricas del internet atlético como Infierno Rojiblanco y Señales de Humo.
Apasionado pero a su vez reflexivo y analítico, escribe sobre el fútbol y su Atleti con pulso firme y decidido. Al que le guste bien, y al que no, también. Loco por la historia del balompié y lector ávido de cualquier libro relacionado con la misma, se considera un celoso guardián de la historia colchonera, la cual, según dice, se defiende con datos y no con leyendas.