
Igualmente sorpresa me causa la reacción de buena parte de la prensa haciéndose eco del descontento del aficionado, e incluso en ocasiones orientando correctamente y no manipulando los objetos de la queja. Fíjense que incluso Relaño se descuelga poniendo en solfa (por fin, bendito sea Dios) la legitimidad en la poltrona de los apropiadores indebidos.
Puede que por fin algo se esté moviendo, espero que de verdad.
Sin embargo, señores, yo continúo preocupado o cuanto menos escéptico con los movimientos de "oposición" que acontecen. Y lo estoy porque creo que nos equivocamos en un extremo, y es que nuestras demandas, nuestras quejas, nuestras reclamaciones, se expresan como si estuviésemos pidiendo un cambio en un club de fútbol, y desgraciadamente este negocio no es así.
Esto no es un club, sino una sociedad anónima, deportiva, pero sociedad anónima al fin. Y nosotros no somos socios, sino clientes. Ni siquiera somos clientes del club, sino de los espectáculos que organiza. Nuestro abono, a efectos de la sociedad, vale tanto como un abono del Teatro Real para la temporada de óperas.
Me decía el otro día un ilustre colaborador de esta web que es el momento, que están débiles, que las patéticas intervenciones de Pitarch en directo y Gil Marín comprando un espacio en el As demuestran que están nerviosos, que no saben qué decir ni qué hacer. Presión social, sí, hace falta presión social, manifestaciones y manifiestos, movimiento, pañoladas, cánticos agresivos... Están nerviosos, tienen miedo, y si el acoso de los atléticos continúa inexorable y no es menú de un día no podrán aguantar y se acabarán marchando... ¿o no?
Miren ustedes, señores, que a mí ganas no me faltan, pero me temo que si algo van a tener estos tíos es aguante. Por Dios, si en los juzgados ya les deben tutear... ¿Creen que la acción directa, los gritos y gestos de unos "desarrapaos" (entre los que me incluyo) pueden hacerles renunciar a la propiedad que de una sociedad que nuestra injusta Justicia les ha concedido tras un largo juicio que les tuvo en un tris de la trena?
No, caballeros, me temo que por esa vía les podemos incomodar, les podemos poner nerviosos, les podemos crear ansiedad y obligarles a visitar al facultativo pero, irse sin más, lo que se dice irse, no se van a ir.
Para que eso ocurra, además de la acción social vía plataformas, foros y convocatorias hace falta que haya un proyecto profesional detrás, una asocociación que aglutine a los miles de atléticos hartos del expolio al que se ve sometido el club. Mi amigo dice que les quedan dos zarpazos y yo digo que los los dan los leones y no las hormigas, por muchas que sean.
Hace falta, sí, un proyecto, una asociación porofesional encabezada y desarrollada por profesionales atléticos con unos objetivos claros y continuistas, presentando una alternativa real que vaya mucho más allá de querer expulsar a los apropiadores.
La gente, los atléticos, deben poder identificar con claridad a los líderes de esta asociación, saber que están trabajando en la búsqueda de inversores dispuestos a hacer ofertas serias de compra del club. Si recientemente han pagado por el 75% del Birmingham City cerca de noventa millones, estimemos un poco lo que puede valer el Club Atlético de Madrid. Sí, ya lo sé, nos da mil patadas que no pongan un duro, nos arruinen y salgan millonarios. Lo sé, el que venga no sólo se gasta el dinero de la compra sino que va a heredar una deuda bestial generada por los sonrientes condenados y que va a ser más que complicado poder levantar. "Pa" cortarse las venas, pero, ¿realmente hay otra alternativa? Pongamos en la balanza la desaparición del Atleti (hacia ese punto vamos) y el enriquecimiento injusto de los apropiadores y decidamos hacia dónde queremos que ceda, porque mucho me temo que no hay puntos intermedios. Creo que a estas alturas nadie confía en que la Justicia devuelva el club a sus legítimos dueños (los que sí pusieron la pasta) y anule la propiedad usurpada, aunque según tengo entendido se trate de una decisión todavía "pendiente".
Si ahora está cabreado el personal, ¿alguien piensa qué podría suceder si se supiera que existe una oferta pública de compra de un importante y conocido grupo inversor por "X" millones, y que ese grupo tuviese un plan serio, de aplicación inmediata, que incluyese una inversión importante en reforzar la plantilla (no "galáctica", pero sí adecuada a nuestras necesidades), un proyecto de expansión de la marca y rehabilitación de la imagen y, puestos a soñar, la recuperación de la sección de balonmano? ¿Se imaginan si dicha oferta existiese y fuera conocida por los medios y el público en general y Gil se negase a vender? ¿Se imaginan hasta dónde llegaría la presión entonces?
Eso sí, estoy hablando de una oferta pública, de un grupo inversor serio y de una asociación definida, con líderes decididos y conocidos, es decir, un proyecto, una alternativa. Porque señores "que se vayan los Gil" es un justo anhelo, pero ni es un proyecto ni es una alternativa, y la confianza de los atléticos, una masa habitualmente dormida y acomodada en su mayoría, se gana con hechos reales. Y parece que ahora esta masa sí está receptiva.
Sé que Señales de Humo ya creó una asociación con estos fines, que trabajaron seriamente en los objetivos (entre otros) que he definido, sin embargo, no sé bien por qué, su propuesta nunca tuvo el calado entre los atléticos que debería haber tenido. Quizás influyó demasiado la falta de apoyo de una prensa controlada sin problema por los Gil. Quizás fue la ausencia de caras conocidas para el gran público. Es triste pero es así, y en este circo los medios deciden a su antojo y por sus turbios intereses qué vende y qué es noticia. Los medios ponen y quitan, y si quieres su apoyo les tienes que dar juego... y algo más.
En los últimos días he leído muchos comentarios de atléticos expresando su apoyo a una eventual alternativa que pudiese surgir. Con eso no basta. No pidamos desde el sillón esa alternativa sino que seamos nosotros el origen de la alternativa. Si queremos que vengan inversores reales y que esto cambie tengamos preparado un proyecto real formado por atléticos en el que se puedan apoyar. Creemos un punto de unión entre la oposición. Busquemos ser fuertes. Seamos la referencia para el cambio y garanticemos la presencia del "sentimiento atlético" en la gestión del club, ese que según Cerezo había que aislar. No esperemos a que las cosas pasen. No nos quedemos fuera otra vez. Basta de mirar al cielo, de esperar lo inesperado o acabaremos creyendo de verdad que lo que hay es lo máximo a lo que podemos aspirar.
Víctor Hegelman nació en Madrid en 1.970 en un hospital cerca del ya derruido Metropolitano, y de ahí, como si no hubiese otra posibilidad, se fue derecho a ser bautizado en San Isidro y a vivir frente al Vicente Calderón. Por eso se atreve a decir que el Atleti, además del equipo de su alma, es el de su barrio.
Hegelman no es periodista sino un blogger más. Su figura aparece en el 2.006 como creador del blog “Más allá de Orión”, espacio de vida breve pero intensa pero que llega a ser una referencia entre los internautas colchoneros. Transcurridos seis meses decide echar la llave y a partir de ese momento colabora puntualmente en otros blogs como Memorias de un atlético desencantado o Pasando revista, y en webs históricas del internet atlético como Infierno Rojiblanco y Señales de Humo.
Apasionado pero a su vez reflexivo y analítico, escribe sobre el fútbol y su Atleti con pulso firme y decidido. Al que le guste bien, y al que no, también. Loco por la historia del balompié y lector ávido de cualquier libro relacionado con la misma, se considera un celoso guardián de la historia colchonera, la cual, según dice, se defiende con datos y no con leyendas.