
Porque da grima escuchar a César, sí, portero del Valencia al que la crisis mental y hormonal de los cuarenta parece sentarle cada día peor (máquina, no das imagen de “enrollao”, de verdad), con sus análisis “chelis y chulis” sobre los partidos. Resulta que ha venido tres veces al Calderón y las tres le han robado. La primera porque pitan un penalti al Kun que no es en la primera parte. Por supuesto no recordó que en la ida pitaron también como penalti un piscinazo de Baraja. Pero eso es lo de menos.
Lo de más es su interpretación de lo que es un robo, ya que para este señor que consulten al cuarto árbitro para pitar un penalti como una catedral es lo más horrible que te puede pasar en un campo. Sería horrible, digo yo, si el penalti no existiese. Digamos que al menos, sí, es inusual, extraño de narices, si bien al final sirve para que se haga justicia.
Por supuesto no constituyen figura penal ni influyen en el terrible expolio sufrido que te dejen de pitar en contra dos penaltis más, clamorosos ellos (que por cierto hubiesen supuesto la expulsión de Banega, el autor de ambos), ni que en tu gol de beneficies de uno de esos dos penaltis no pitados para montar una contra de tres contra dos.
Resumiendo, debemos considerar que si haces tres penaltis y no te pitan dos y si tu gol viene precedido por una acción ilegal y acabas perdiendo 4-1, se trata de un robo porque el árbitro se ha ayudado de uno de sus asistentes en el campo para descubrir una jugada escandalosa e, insisto, hacer justicia aunque sea por las bravas.
También es un robo (qué voy a decir) que no te piten un penalti al final cuando previamente te has beneficiado de un gol mal anulado por fuera de juego (Forlán arranca en posición correcta por más de un metro, que ya hay que tener vista) y otro fuera de juego escandaloso (por lo menos otro metro de diferencia) pitado al Kun cuando se va solo y en perpendicular al arco. Y miren ustedes, pitar un fuera de juego así al Kun, a Villa, a Messi, a CR9, al Pipita y a unos cuantos más es casi como dejar de pitar un penalti.
Adicionalmente, y por supuesto, a Reyes hay que expulsarle con dos faltas que haga. A los jugadores del Valencia (qué tontería), no.
Ah, y por supuesto no es un robo de acuerdo con estos criterios que en Mestalla hagan un penalti al Kun (tonto, pero penalti, después de irse de tres tíos en un metro y medio) y el partido acabe empate. Pero como el Atleti no tienen ningún máquina que nos cuente cómo han sido de verdad las cosas, pues no, esas jugadas ni existen ni cuentan.
Señores, bastaría con que cada vez que le dan un micrófono al máquina de César hubiese algún periodista que cuando viene con sus robos y sus relojes le dijese qué opina sobre todas esas jugadas. Bastaría sólo con recordárselas durante la entrevista. Pero no, eso no ocurre, seguramente porque los entrevistadores son tan máquinas como el entrevistado, y entre máquinas ya se sabe que el rollo es muy bueno.
Y la otra viene de David Navarro, el cual pide una sanción para el pésimo árbitro como le sancionaron a él. Por lo visto es lo mismo dejar de pitar un penalti (y anular un gol legal y pitar un offside escandaloso aunque, a los efectos, eso no cuente) que pegar un puñetazo a un jugador rival cuando está siendo agarrado y salir corriendo como un asqueroso cobarde. ¿O te crees que nos hemos olvidado, David? Parece que sí, porque ningún máquina periodista se lo ha recordado. Lo del árbitro, máquina, por TODAS sus decisiones (no sólo las que os interesan, máquina) es un atentado al fútbol, pero lo tuyo, máquina, fue un atentado a la dignidad personal y un acto repugnante ante todo el mundo. Por eso, máquina, mejor te callas.
En todos estos casos, me reitero, bastaría con que hubiese uno o dos periodistas que, cuando oyesen estas declaraciones, pusiesen en la mesa todo lo ocurrido, que fuesen mínimamente serios y equitativos. Pero no, máquinas, es mejor dejarlo así y que a fuerza de repetir la misma manipulación esta quede como verdad absoluta. Bravo, máquinas.
Escuece ver al Atleti tan lejos siendo tan malo, no me digáis que no. Esto no puede ser bueno para el fútbol, ¿eh, máquinas?
Hay otro punto, ya que hablo de esta prensa maquinista que ve lo que quiere y cuando quiere, que me hace mucha gracia, dentro de esta tendencia generalizada a quitar méritos a la temporada del Atleti. Me estoy refiriendo a su condición de finalista en la Copa, después de haber eliminado al Marbella, Recre, Celta y Santander. Por lo visto los rojiblancos han tenido una suerte infinita con estos emparejamientos, como si hubiesen surgido de la nada.
Por supuesto nadie repara en que en primera ronda si bien es cierto que a él le toca el Marbella, al otro le toca el Alcorcón, al de allí el Ciudad Lorquí y así sucesivamente. Después, es cierto, juega con un segunda, el Recre, pero tal circunstancia sucede porque el segunda elimina previamente a un primera, el Sporting. Y si en cuartos juega contra otro segunda, también habría que tener en cuenta que tal hecho acontece porque éste elimina previamente a dos primeras, Tenerife y Villareal. Se podría analizar esto, y no pensar que el Atleti simplemente ha tenido suerte, pero no, no se hace.
Finalmente, también se dice que el Atleti elimina al Racing en semis, un equipo no especialmente grande, pero lo que no se analiza, porque dolería hacerlo es que la semifinal podría haberla jugado el equipo colchonero contra el Madrid, a poco que el todopoderoso club hubiese superado un endiablado cuadro compuesto por el Alcorcón, el Racing y el Osasuna (para temblar, vamos). Pero no, y el mejor club del siglo XX fue goleado por el mítico Alcorcón y el invento se vino abajo.
Todo esto se podría considerar, pero no he visto ni oído a ningún periodista, máquina o no, hacerlo. Eso sí, lo de la suerte y los méritos lo continúo oyendo cada día.
Es lo que digo con respecto a la grandeza o, mejor dicho, importancia del Atleti actual. Su origen está en la prensa y afición nacionalmadridista y lo mucho que le escuecen nuestros modestos logros. De ellos depende en gran medida nuestra posición actual en el entorno mediático, nos guste o no.
Mientras tanto, llegue el Atleti donde llegue (que a lo mejor ha sido hasta aquí), al menos yo seguiré disfrutando de ver sus caras de cabreo, su rabia contenida y sin contener, sus excusas, sus críticas feroces… y toda su basura habitual.
Ánimo, máquinas, que a lo mejor al final el Atleti no gana nada (no sería tan raro, no) y podéis respirar tranquilos.
Víctor Hegelman nació en Madrid en 1.970 en un hospital cerca del ya derruido Metropolitano, y de ahí, como si no hubiese otra posibilidad, se fue derecho a ser bautizado en San Isidro y a vivir frente al Vicente Calderón. Por eso se atreve a decir que el Atleti, además del equipo de su alma, es el de su barrio.
Hegelman no es periodista sino un blogger más. Su figura aparece en el 2.006 como creador del blog “Más allá de Orión”, espacio de vida breve pero intensa pero que llega a ser una referencia entre los internautas colchoneros. Transcurridos seis meses decide echar la llave y a partir de ese momento colabora puntualmente en otros blogs como Memorias de un atlético desencantado o Pasando revista, y en webs históricas del internet atlético como Infierno Rojiblanco y Señales de Humo.
Apasionado pero a su vez reflexivo y analítico, escribe sobre el fútbol y su Atleti con pulso firme y decidido. Al que le guste bien, y al que no, también. Loco por la historia del balompié y lector ávido de cualquier libro relacionado con la misma, se considera un celoso guardián de la historia colchonera, la cual, según dice, se defiende con datos y no con leyendas.