
No me preocupó en su momento la venta del holandés dada su escasa aportación al equipo, pero sí me preocuparía que sucediera lo mismo con otro jugador. El mes de agosto es largo y hay dos jugadores muy golosos para muchos conjuntos europeos: Kun Agüero y Diego Forlán. Hemos escuchado por activa y por pasiva que no han llegado ofertas y que no iban a salir del Atleti, pero yo tengo miedo a perder a alguno de ellos. Y se vuelva a vivir otra ‘heitingada’.
El año pasado nuestros dirigentes o director deportivo, no sé realmente quién fue el culpable, vendió al defensa Heitinga sin plazo para encontrar un recambio. Su marcha se convirtió en algo bueno para el equipo ya que “facilitó” la entrada en el equipo de Domínguez. Pero todos pensamos y manifestamos que la actuación había sido una torpeza. Este año de momento han fichado bien: Fran Mérida y Filipe Luis (el resto no los considero fichajes per se). Parece que todo va perfecto, el equipo se va reforzando y no se ha producido ninguna salida importante. Sin embargo, el verano no ha terminado y no sería la primera vez que el Atleti pierde a un jugador importante a última hora (recordar el caso Vieri).
He buscado en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española la palabra ‘jaimitada’ y la define como “dicho o hecho propio de un jaimito”. Tras lo cual me he visto obligado a buscar el término ‘jaimito’ y me encuentro con: “niño caracterizado por un descaro, una malicia, y una suficiencia que extraña en sus años”. En el caso de nuestros dirigentes coinciden con varios aspectos de dicha definición. Tienen descaro más que de sobra. El tema de la malicia lo dejo para los posteriores comentarios a este artículo, os podéis explayar. Y por último la suficiencia que demuestran en todas sus declaraciones no es para nada extraña a sus años. Así que en lo único que no coinciden es en la palabra niño. Esta pequeña explicación viene a aclarar el título extraño que preside la opinión y anunciaros mi único temor rojiblanco actual.
Espero y deseo que ha mi vuelta nuestro Atlético de Madrid haya alzado la Supercopa de Europa y sume otro título europeo más. De momento las sensaciones son buenas y aunque me llamen iluso como a Medina, me siento como un niño la noche del cinco de enero ante la nueva temporada que comienza.
Nací en Madrid en el 74, en la calle Juan Bravo, pero mi vida se desarrolló en la antítesis, Orcasur. Emigré y estoy acampado en Majadahonda, lo que me permite visitar las instalaciones de mi Atleti muy a menudo.
Licenciado en Derecho, escritor en ciernes y atlético de cuna, siempre pienso en rojiblanco.
Con un master deportivo a mi espaldas en busca de la información perdida, con ganas de demostrar que el periodismo deportivo no es cosa de un solo color, el blanco. Soñando cada día con ver a mi Atleti en la cima.